El ajuste expone fallas en la transmisión de precios y presiona inflación, consumo y costos empresariales en todo el país.
El mercado de combustibles en Honduras vuelve a tensionar el bolsillo de hogares y empresas en abril de 2026. A partir del lunes 13 y hasta el domingo 19, los precios registrarán incrementos que van desde centavos hasta más de siete lempiras por galón, según la Secretaría de Energía. El ajuste ocurre en un contexto internacional contradictorio: el petróleo cayó más de 11% la semana previa y se ubicó por debajo de los 100 dólares por barril tras un alto al fuego temporal en Oriente Medio, lo que expone una desconexión entre el mercado global y los precios locales.
Aumentos generalizados: el diésel lidera el golpe

La estructura de precios muestra una subida transversal en casi todos los derivados, con especial impacto en el diésel, clave para transporte y producción:
- Gasolina súper: +L2.97 → L137.04 por galón
- Gasolina regular: +L4.46 → L122.55 por galón
- Keroseno: +L3.68 → L142.66 por galón
- Diésel: +L7.21 → L135.63 por galón
- GLP vehicular: +L0.01 → L46.10 por galón
- GLP doméstico: se mantiene en L238.13, debido al congelamiento anual
El incremento del diésel se posiciona como el más significativo de la semana, con efectos directos sobre el costo del transporte, la logística y, en cadena, el precio final de alimentos y bienes básicos.
El factor internacional: tensión geopolítica con efecto local
Las autoridades atribuyen el ajuste a la inestabilidad en Oriente Medio, una variable que históricamente impacta las cotizaciones del crudo. Sin embargo, el contexto inmediato muestra señales mixtas: el precio del petróleo retrocedió con fuerza tras el anuncio de un alto al fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, acompañado por el inicio de negociaciones en Pakistán para desescalar el conflicto en el Golfo Pérsico.
Este escenario plantea una paradoja: mientras el barril cae en el mercado internacional, los precios internos suben, reflejando rezagos en la transmisión de precios, estructuras impositivas y costos logísticos que amplifican los ajustes locales.
Una presión que no cede: advertencias desde el gobierno
Desde el Ejecutivo ya se anticipa que la volatilidad continuará. Autoridades energéticas han advertido que podrían registrarse nuevos incrementos en las próximas semanas, aunque a un ritmo menor. La señal es clara: el mercado de combustibles seguirá sujeto a la incertidumbre internacional, incluso en escenarios de tregua temporal.
Este comportamiento introduce un factor de riesgo adicional para la planificación empresarial y el consumo de los hogares, en un contexto donde los combustibles actúan como insumo transversal de la economía.
Impacto económico: transporte, inflación y consumo
El alza del diésel y las gasolinas no solo afecta directamente a los conductores. Su impacto se traslada rápidamente a:
- Transporte público y privado, con presiones sobre tarifas
- Cadena de alimentos, especialmente en productos de alto costo logístico
- Costos empresariales, particularmente en sectores como construcción, agro y distribución
En economías como la hondureña, altamente dependientes del transporte terrestre, estos incrementos suelen traducirse en presiones inflacionarias que erosionan el poder adquisitivo, especialmente en los segmentos de ingresos medios y bajos.
Un mercado desconectado: señales que preocupan
El ajuste de esta semana deja una lectura más amplia: el mercado local de combustibles no responde de forma inmediata ni proporcional a las variaciones internacionales. A pesar de una caída del 11% en el precio del petróleo y un contexto de distensión geopolítica temporal, los precios internos continúan al alza.
Esta desconexión refuerza la percepción de un sistema rígido, donde factores estructurales —como costos de importación, tipo de cambio y políticas de fijación de precios— terminan pesando más que la coyuntura internacional inmediata. El resultado es un consumidor expuesto a aumentos constantes, incluso cuando el mercado global ofrece señales de alivio.

