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16 agosto , 2026

CNBS revela que el 73,6% de los depósitos se concentran en Francisco Morazán y Cortés

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El 73,6% de los depósitos en Honduras se concentra en dos departamentos, dejando al resto del país casi sin acceso bancario..

El 73,6% de los depósitos en Honduras se concentra en Francisco Morazán y Cortés, dejando a más de 200 municipios casi fuera del sistema bancario. Según el nuevo Capturador de Inclusión Financiera 2025 elaborado por la CNBS (Comisión Nacional de Banca y Seguros), a pesar de un crecimiento del 23% en puntos de servicio, la banca sigue siendo un lujo urbano. Gracias a Dios, Lempira e Intibucá muestran cifras marginales que confirman la persistente desigualdad territorial.

Concentración de depósitos en dos departamentos

Francisco Morazán registra L328,909.4 millones en depósitos, mientras Cortés suma L160,218.0 millones, concentrando 73,6% del total nacional. Las empresas, por su parte, concentran 78,3% de las cuentas activas en estos mismos departamentos, lo que evidencia la centralización del flujo financiero.

El reporte del BCH y la CNBS señala que el crecimiento de agentes corresponsales ha impulsado la presencia bancaria, pero los recursos siguen fluyendo hacia los grandes centros urbanos. La desigualdad no solo es económica, sino también geográfica, afectando la capacidad de inversión y ahorro de los municipios rurales.

Municipios en el abandono financiero

El informe es tajante: 95% de los municipios tienen menos de una cuenta por habitante. La mediana municipal de bancarización es apenas 0,34 cuentas per cápita, lo que refleja la brecha entre población urbana y rural.

La correlación negativa entre ruralidad y acceso a la banca es evidente. Mientras Islas de la Bahía cuenta con 48 puntos de servicio por cada 10,000 adultos, Gracias a Dios apenas tiene 3 puntos, limitando el acceso a créditos, ahorros y servicios digitales de pago.

Barreras estructurales en oriente y occidente

Departamentos como Lempira e Intibucá presentan saldos promedio atípicamente altos (L80,000 por cuenta), pero esto se debe a distorsión estadística: unas pocas cuentas inflan la media y no reflejan inclusión real. La economía de subsistencia y la limitada infraestructura mantienen a estas zonas fuera del sistema financiero formal.

  • Falta de infraestructura bancaria física y digital
  • Escaso acceso a internet y conectividad móvil
  • Economía basada en agricultura de subsistencia
  • Concentración de agentes bancarios en zonas urbanas
  • Población con bajo nivel de educación financiera
  • Escasas iniciativas de microcrédito local

Según la CNBS, estos factores limitan la capacidad de los habitantes rurales para participar en el sistema financiero y acceder a productos crediticios, seguros o inversión.

Impactos económicos y sociales

La concentración de recursos genera efectos multiplicadores en los centros urbanos y limita el desarrollo rural. La falta de ahorro formal dificulta la inversión local, mientras que las empresas fuera de los polos económicos enfrentan mayores costos y restricciones de crédito.

Como explicó soydatos, departamentos como Gracias a Dios, con solo L301 millones en depósitos, están prácticamente excluidos del sistema financiero, lo que limita la capacidad de sus poblaciones para enfrentar emergencias o invertir en proyectos productivos.

Comparación histórica y regional

En 2020, la participación de Francisco Morazán y Cortés representaba 70% de los depósitos, lo que indica un incremento leve de concentración pese a la expansión de servicios. Comparativamente, países de Centroamérica muestran una bancarización más equilibrada: Costa Rica tiene una mediana de 0,65 cuentas per cápita, mientras El Salvador alcanza 0,58.

La desigualdad hondureña persiste en contraste con políticas de inclusión financiera implementadas en la región, que combinan microcréditos, agentes corresponsales y educación financiera comunitaria.

Oportunidades y retos para la inclusión

El BCH y la CNBS plantean estrategias para reducir la brecha, incluyendo expansión de corresponsales, incentivos fiscales para bancos en zonas rurales y educación financiera. Sin embargo, la efectividad depende de superar barreras logísticas y culturales, y de garantizar infraestructura mínima.

  • Incentivos para apertura de sucursales rurales
  • Microcréditos adaptados a la economía local
  • Programas de alfabetización financiera
  • Digitalización de pagos y transferencias
  • Seguimiento de inclusión mediante Capturador 2025

La inversión en infraestructura digital podría multiplicar la bancarización y la circulación de dinero, favoreciendo la resiliencia económica de municipios históricamente excluidos.

La Honduras rural sigue al margen de la banca, atrapada en cifras que contrastan con la concentración urbana. Los L328,909.4 millones de Francisco Morazán y los L160,218.0 millones de Cortés no alcanzan a equilibrar un sistema que exige cambios estructurales profundos. La advertencia de la CNBS es clara: la brecha territorial es una deuda pendiente del desarrollo financiero del país, y la inclusión real requiere acción urgente y sostenida.

Por Linda Gutiérrez

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