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16 agosto , 2026

Cambio en la cúpula empresarial: CCIT elige a Karim Faraj para liderar más de 4,000 empresas afiliadas

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La nueva junta directiva promete competitividad, seguridad jurídica y mayor influencia económica en Honduras.

“La CCIT debe seguir siendo un actor decisivo en las políticas públicas del país”. Con esa declaración, Karim Alejandro Faraj Farach asumió la presidencia de la Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa (CCIT) para el período 2026–2028. La elección, con planilla única, abre un nuevo capítulo para el gremio que representa a miles de empresas en la capital y que históricamente ha influido en el rumbo económico nacional.

Un relevo con mensaje de continuidad

La asamblea de la CCIT eligió este 19 de febrero a su nueva junta directiva en un proceso donde solo se presentó una planilla. Karim Faraj encabezará la institución acompañado por Sonia Patricia Casanova como secretaria y Ricardo Francisco Tábora Mears como tesorero, junto a un equipo de vocales propietarios y suplentes que completan la estructura directiva.

Faraj sostuvo que el desafío inmediato es “fortalecer la competitividad y crear condiciones reales para que las empresas crezcan”, en un entorno marcado por desaceleración económica regional, presión fiscal y demanda de mayor seguridad jurídica. La elección sin competencia interna refleja, según miembros del gremio, un consenso empresarial en torno a la hoja de ruta planteada.

La influencia real de la CCIT en Honduras

La Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa es una de las organizaciones empresariales más influyentes del país. Según datos institucionales, agrupa a más de 4,000 empresas afiliadas, que abarcan comercio, industria, servicios, tecnología, construcción y sector financiero. Su peso no es simbólico: buena parte del empleo formal en la capital está vinculado directa o indirectamente a sus miembros.

Históricamente, la CCIT ha participado en debates clave como reformas tributarias, simplificación administrativa, inversión extranjera y clima de negocios. Desde la institución se impulsa la defensa de la libre empresa y el respeto al marco legal. “Debemos garantizar incidencia en políticas públicas que promuevan el crecimiento”, afirmó Faraj al referirse al rol estratégico del gremio en la economía nacional.

Seguridad jurídica y simplificación, las prioridades

Uno de los ejes centrales del nuevo período será la seguridad jurídica. En un contexto donde empresarios han señalado incertidumbre regulatoria y lentitud en procesos administrativos, la CCIT plantea promover sistemas simplificados que reduzcan costos y tiempos para operar formalmente.

La nueva directiva también anunció que trabajará en alianzas público-privadas y en proyectos de fortalecimiento empresarial. Entre los objetivos planteados destacan:

  • Impulsar sistemas simplificados de trámites empresariales.

  • Promover reformas que fortalezcan la seguridad jurídica.

  • Incrementar la incidencia del sector privado en políticas públicas.

  • Fortalecer programas de capacitación y apoyo a emprendedores.

  • Consolidar alianzas estratégicas nacionales e internacionales.

Según explicó la nueva secretaria, Sonia Casanova, el enfoque será “acompañar a las empresas en su proceso de adaptación tecnológica y competitiva”, en momentos donde la digitalización redefine mercados.

Un entorno económico desafiante

El relevo en la CCIT ocurre en un momento complejo para Honduras. Datos del Banco Central indican que el crecimiento económico se ha moderado en los últimos años, influido por factores externos como la desaceleración global y el comportamiento de las remesas. Aunque sectores como comercio y servicios han mostrado resiliencia, la inversión privada enfrenta retos estructurales.

En este contexto, la CCIT busca posicionarse como interlocutor técnico ante el Gobierno y el Congreso Nacional. Ricardo Tábora, nuevo tesorero, señaló que la prioridad será “garantizar un entorno estable que incentive la inversión y el empleo formal”. La estabilidad macroeconómica, el respeto a contratos y la previsibilidad normativa aparecen como temas recurrentes en el discurso empresarial.

Planilla única y gobernanza interna

El hecho de que solo se presentara una planilla para elegir entre 13 y 16 miembros de la junta directiva generó comentarios dentro del sector. Algunos empresarios lo interpretan como señal de cohesión interna; otros consideran que refleja la necesidad de ampliar la participación gremial.

Karim Faraj defendió el proceso y aseguró que “la unidad fortalece la representación empresarial”. La junta quedó integrada además por Dennis Enrique Fernández, Jimmy Daniel Bacarett y César Saúl Bran como vocales propietarios, junto a suplentes y fiscales que completan la estructura institucional.

El reto de los emprendedores y las Mipymes

Uno de los capítulos más sensibles para la CCIT será el acompañamiento a micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), que constituyen más del 70% del tejido productivo nacional, según datos oficiales. Muchas de ellas operan con limitaciones de financiamiento, informalidad y baja productividad.

La nueva directiva anunció que impulsará programas de formación, asesoría técnica y vinculación a mercados. “La competitividad no es solo para grandes empresas; debe llegar a todos”, expresó Faraj. La incorporación de emprendimientos a la formalidad es vista como clave para ampliar la base tributaria y generar empleo sostenible.

Incidencia política sin confrontación abierta

En los últimos años, la relación entre gremios empresariales y autoridades ha atravesado momentos de tensión. Sin embargo, la CCIT ha mantenido una postura institucional enfocada en el diálogo. El nuevo presidente reiteró que el gremio buscará “trabajar de manera constructiva” con el Ejecutivo y el Legislativo.

La influencia de la CCIT no se limita a Tegucigalpa. Por su tamaño y capacidad de articulación, suele marcar posición en debates nacionales sobre reformas económicas. Su voz es escuchada en espacios como el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), ampliando su radio de acción.

Un liderazgo que inicia bajo expectativa

Karim Alejandro Faraj Farach asume en un período donde la economía hondureña necesita señales claras de estabilidad y crecimiento. El empresariado capitalino observa con atención la capacidad de la nueva directiva para traducir discursos en acciones concretas.

Con más de 4,000 empresas afiliadas y una estructura que influye en decisiones económicas clave, la CCIT inicia el período 2026–2028 con una agenda centrada en competitividad, libre empresa y seguridad jurídica. El desafío será demostrar que el consenso interno puede transformarse en resultados visibles para el sector productivo y para una economía que busca consolidar su rumbo en medio de incertidumbres regionales y globales.

Por Linda Gutiérrez

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