La sobreoferta brasileña presiona el precio internacional y golpea a más de 120,000 familias caficultoras hondureñas.
El mercado internacional del café vivió este martes 17 de febrero de 2026 una jornada marcada por la volatilidad, con precios a la baja en Nueva York y una presión creciente sobre los países productores. Sin embargo, en Honduras, el impacto fue más profundo: caída del precio de exportación, aumento de costos y una amenaza fitosanitaria latente pusieron en tensión a más de 120,000 familias caficultoras.
La Bolsa de Nueva York presiona a la baja
El contrato C de café arábica en la ICE Futures U.S. cerró en 287.82 centavos de dólar por libra (USd/Lb), lo que representó una caída diaria de -2.84%, equivalente a aproximadamente -8.41 puntos.
Otros datos relevantes de la jornada:
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Contrato activo: mayo 2026.
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Rango de las últimas 52 semanas: 277.25 – 437.95 USd/Lb.
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Tendencia predominante: bajista, tras los máximos históricos alcanzados el año anterior.
El mercado reaccionó a las proyecciones de una cosecha récord en Brasil para el ciclo 2026/27. Aunque el movimiento del día fue moderado —tras el feriado previo en Estados Unidos— el sentimiento inversor continuó dominado por ventas anticipadas ante una posible sobreoferta.
Para países como Honduras, altamente dependientes del arábica, esta cotización es determinante, ya que sirve como base para la negociación de contratos de exportación.
Honduras: caída de precio y presión interna
En los últimos tres meses, el precio de exportación del café hondureño pasó de 410 dólares a 298 dólares por quintal, una reducción cercana al 27%. Este descenso impactó directamente a más de 120,000 familias productoras, muchas de ellas pequeños y medianos agricultores.
El problema no fue únicamente el precio internacional. También influyeron:
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Incremento acumulado en costos de fertilizantes y agroquímicos.
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Aumento en el valor de la mano de obra para corte y beneficiado.
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Costos logísticos elevados por transporte y exportación.
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Dificultad de acceso a financiamiento en zonas rurales.
Honduras es el mayor productor de café en Centroamérica y uno de los principales exportadores de arábica lavado a nivel mundial. Según el Instituto Hondureño del Café (IHCAFE), el café representa alrededor del 5% del PIB nacional y más del 20% del PIB agrícola, además de generar cientos de miles de empleos directos e indirectos.
Cuando el precio internacional cae por debajo de ciertos niveles, la rentabilidad se reduce drásticamente, especialmente para productores que no operan en el segmento de especialidad.
Roya y clima: el riesgo fitosanitario
A la presión financiera se sumó la amenaza de la roya del café. En enero, la incidencia reportada alcanzó el 8.44%. Aunque el clima seco de febrero podría ayudar a contener su propagación, los técnicos del sector mantienen vigilancia constante.
La roya ha sido históricamente uno de los principales factores de crisis en la caficultura centroamericana. Honduras sufrió fuertes impactos en ciclos anteriores, lo que obligó a programas masivos de renovación de plantaciones.
El desafío actual es evitar que una baja en precios coincida con mayores costos de control fitosanitario, escenario que podría deteriorar aún más los márgenes del productor promedio.
El contraste: Honduras brilla en café de especialidad
En medio del contexto adverso, Honduras también mostró una cara positiva. El país fue destacado en rankings internacionales como una de las nuevas capitales del café de calidad, con cuatro cafeterías locales posicionadas entre las mejores del mundo por su enfoque en granos de especialidad.
El crecimiento del café diferenciado se ha convertido en una tabla de salvación para algunos productores. Mientras el mercado “commodity” sufre volatilidad, los microlotes con trazabilidad, certificaciones y perfiles sensoriales únicos logran:
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Mejores precios por quintal.
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Contratos directos con tostadores internacionales.
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Menor exposición a la especulación bursátil.
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Mayor estabilidad en ingresos.
Este segmento, aunque todavía minoritario frente al volumen total exportado, se consolida como una estrategia clave para enfrentar ciclos de precios bajos.
Brasil: la sobreoferta que pesa sobre el mercado
Brasil, el mayor productor mundial, proyectó para 2026 una cosecha de 66.2 millones de sacos, lo que representaría un aumento del 17.1% respecto al año anterior.
Factores que impulsaron ese crecimiento:
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Expansión de tierras cultivadas en 4.1%.
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Mejores condiciones climáticas.
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Recuperación de plantaciones tras ciclos anteriores.
Esta expectativa de abundancia mantuvo los precios internacionales bajo presión. Cuando Brasil incrementa producción, el impacto es inmediato en la Bolsa de Nueva York, afectando directamente a países como Honduras.
Colombia y el diferencial de calidad
En Colombia, los productores mantuvieron su enfoque en café suave lavado de alta calidad. Sin embargo, el llamado “diferencial” —la prima que se paga sobre el precio base de Nueva York— no siempre compensó la caída del contrato C.
Aunque los precios de fertilizantes se estabilizaron frente a los picos de años anteriores, permanecieron en niveles altos, lo que redujo márgenes. El caso colombiano reflejó un dilema similar al hondureño: calidad reconocida, pero dependencia del precio base internacional.
Vietnam y la fortaleza del robusta
En el mercado de robusta, negociado en Londres, los precios rondaron los 3,859 dólares por tonelada, con ligeros aumentos recientes.
Vietnam reportó un incremento del 66.2% en el volumen de exportación a inicios de año, consolidando su liderazgo global en este segmento.
El robusta, utilizado principalmente en mezclas industriales y café soluble, mostró mayor resiliencia que el arábica en este periodo. Esto evidenció una segmentación creciente en el mercado mundial.
Centroamérica: desafíos estructurales
Más allá de Honduras, el resto de Centroamérica enfrentó desafíos similares:
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Escasez de mano de obra para la recolección.
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Infraestructura limitada en zonas montañosas.
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Vulnerabilidad ante eventos climáticos extremos.
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Dificultad de financiamiento para pequeños productores.
La región depende fuertemente del arábica lavado, por lo que cualquier presión en Nueva York repercute de inmediato en ingresos rurales.
Tipo de cambio y competitividad hondureña
El comportamiento del tipo de cambio también jugó un papel importante. Un lempira relativamente estable frente al dólar ayudó a mitigar parcialmente el impacto de la caída internacional. Sin embargo, cuando el precio base baja más de 100 dólares por quintal en tres meses, el efecto cambiario resulta insuficiente para compensar la pérdida.
Para muchos caficultores hondureños, el punto de equilibrio productivo se encuentra en niveles cercanos a los 200–220 dólares por quintal, dependiendo de productividad y costos. Con exportaciones en 298 dólares, el margen existió, pero fue considerablemente menor que en los meses previos.
Una industria estratégica bajo presión
El café no es un cultivo más en Honduras: es un pilar económico, social y territorial. Genera empleo en más de 200 municipios y dinamiza economías locales completas durante la cosecha.
La coyuntura actual mostró una combinación compleja:
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Precio internacional en descenso.
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Costos internos elevados.
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Riesgo fitosanitario controlado pero latente.
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Oportunidades crecientes en el mercado de especialidad.
La evolución de la cosecha brasileña y el comportamiento de la demanda global en los próximos meses serán determinantes. Mientras tanto, en las montañas de Honduras, miles de productores siguieron atentos a la pantalla de Nueva York, conscientes de que cada centavo por libra puede significar estabilidad o incertidumbre para todo un año productivo.




