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2 octubre , 2026

Banca hondureña se prepara para 2026: más crédito, pero con nuevos riesgos

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Moody’s proyecta expansión gradual tras desaceleración en 2025 y explica cómo impactarán remesas, tasas e inflación.

Tasas altas, elecciones generales, menor dinamismo hipotecario, consumo moderado, banca más cauta. Así cerró Honduras el 2025. Ahora, la calificadora Moody’s anticipa una recuperación gradual del crédito en 2026. “El sistema mantiene solvencia y rentabilidad”, explicó la agencia, aunque advirtió que el crecimiento seguirá por debajo de los niveles históricos.

Qué es una calificación de riesgo y por qué importa

Una calificación de riesgo es una evaluación técnica que realizan firmas especializadas para medir la fortaleza financiera y capacidad de pago de un país, banco o empresa. Estas notas influyen directamente en la confianza de inversionistas, tasas de interés y acceso a financiamiento internacional.

Moody’s Local analiza variables como morosidad, capital, liquidez, rentabilidad y exposición cambiaria. Según explicó la agencia, sus proyecciones permiten anticipar riesgos y oportunidades en el sistema bancario hondureño. Para empresarios, profesionales y familias con créditos hipotecarios o de consumo, estos informes son una señal temprana sobre el costo y disponibilidad del dinero.

2025: un año de desaceleración marcada

El crédito en Honduras creció apenas 3.8 % en 2025, una cifra muy inferior al promedio anual de 16.1 % registrado entre 2022 y 2024. Según Moody’s, la desaceleración respondió principalmente a dos factores: la incertidumbre electoral previa a los comicios generales de noviembre y el encarecimiento del dinero.

“La demanda se limitó, principalmente en los segmentos de consumo y vivienda”, detalló la calificadora. Tasas de interés más altas redujeron la capacidad de endeudamiento de hogares y empresas. La banca, por su parte, adoptó una postura más conservadora ante el entorno político y económico.

El resultado fue un menor dinamismo en préstamos personales, hipotecarios y empresariales, afectando sectores vinculados al comercio, construcción y servicios.

2026: recuperación gradual, pero sin euforia

Para 2026, Moody’s proyecta una recuperación gradual del crédito empresarial, impulsada por mayor estabilidad política y mejores perspectivas económicas. Sin embargo, advirtió que la expansión estará por debajo de los niveles históricos previos a 2025.

La agencia explicó que la rentabilidad del sistema seguirá sostenida por un adecuado manejo del margen financiero. Es decir, los bancos mantendrán equilibrio entre tasas activas (préstamos) y pasivas (depósitos), lo que permitirá resultados positivos.

Entre los factores clave para este año destacan:

  • Mayor actividad crediticia empresarial.

  • Rentabilidad con trayectoria positiva, aunque moderada.

  • Posible aumento en reservas por riesgos.

  • Desaceleración potencial en el crecimiento de remesas.

  • Demanda más dinámica en comparación con 2025.

Moody’s advirtió que el ritmo de utilidades podría moderarse si las remesas pierden impulso, lo que afectaría la capacidad de pago de algunas familias.

Morosidad y calidad de cartera: señales de alerta moderadas

Según datos de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS) citados en el informe, la razón de morosidad se ubicó en 2.6 % en 2025, frente al 2.2 % registrado en 2024.

Si bien estos niveles siguen considerándose adecuados dentro de estándares regionales, el aumento refleja un deterioro moderado en la calidad de la cartera. Moody’s subrayó que el sistema mantiene estabilidad, pero con desafíos diferenciados entre entidades.

En cuanto a capitalización, la agencia calificó el nivel general como “bueno”. No obstante, señaló que algunos bancos de importancia sistémica presentan Índices de Adecuación de Capital inferiores al 13 %, lo que podría obligarlos a ajustar su apetito de riesgo para cumplir con normativa prudencial.

Riesgo cambiario y exposición en dólares

Uno de los puntos más observados en el informe es la exposición a moneda extranjera. El 23.9 % de la cartera está denominada en dólares, mientras que la posición abierta equivale al 10.7 % del patrimonio.

Moody’s calificó esta exposición como “moderada”. Según explicó, una perspectiva de movimientos cambiarios controlados en 2026 limitaría el impacto de fluctuaciones inesperadas del tipo de cambio.

Para una economía como la hondureña —fuertemente vinculada al dólar por comercio exterior y remesas— este factor es determinante. Una depreciación abrupta podría encarecer obligaciones en moneda extranjera, pero por ahora el riesgo se mantiene acotado.

Liquidez y remesas: el soporte del sistema

En 2025, la liquidez bancaria se fortaleció gracias a un crecimiento de remesas superior al 25 %, lo que impulsó los depósitos en un 10.2 %.

La cobertura de liquidez alcanzó el 66.6 %, su nivel más alto en cuatro años. Esto significa que los bancos contaban con reservas suficientes para enfrentar retiros o choques financieros de corto plazo.

Sin embargo, Moody’s anticipó que estos indicadores podrían retornar a niveles más moderados en 2026, debido a:

  • Mayor demanda de crédito.

  • Posible desaceleración en el crecimiento de remesas.

  • Ajustes en la dinámica económica internacional.

Las remesas representan más del 25 % del PIB hondureño, según cifras oficiales recientes, por lo que cualquier variación impacta consumo, depósitos y capacidad de pago.

¿Qué significa esto para la clase media?

Para quienes están considerando adquirir vivienda, expandir un negocio o refinanciar deudas, el escenario 2026 luce más favorable que el de 2025, aunque con cautela.

Un crecimiento gradual del crédito suele traducirse en mayor oferta bancaria y condiciones algo más competitivas. No obstante, el sistema mantendrá prudencia ante riesgos macroeconómicos y posibles variaciones externas.

La evaluación de Moody’s confirma que el sistema financiero hondureño conserva solvencia, liquidez y rentabilidad, aunque enfrenta retos como morosidad levemente al alza y capital ajustado en algunas entidades.

En un entorno regional todavía volátil, Honduras se perfila hacia un año de normalización crediticia. El dinamismo dependerá del equilibrio entre estabilidad macroeconómica, comportamiento de remesas y confianza empresarial. Para quienes observan el mercado financiero con mirada estratégica, 2026 será un año de oportunidades, pero también de decisiones informadas.

Por Linda Gutiérrez

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