A días de dejar el cargo, la presidenta revierte una decisión clave y reabre la relación con Washington.
“He tomado esta decisión con alto espíritu de responsabilidad”. En los últimos días de su mandato, Xiomara Castro desactivó la denuncia del Tratado de Extradición con Estados Unidos, revirtiendo una ruptura que ella misma impulsó. El giro ocurre en medio de tensión electoral, presión internacional y una transición política marcada por decisiones de alto riesgo.
El giro inesperado en el cierre del mandato
En un movimiento que sorprendió tanto a aliados como a opositores, la presidenta Xiomara Castro ordenó retirar formalmente la denuncia del Tratado de Extradición con Estados Unidos, a solo 17 días de concluir su período presidencial. La decisión fue comunicada mediante un mensaje oficial difundido en redes sociales, donde la mandataria instruyó al canciller Javier Bú a notificar a la embajada estadounidense en Tegucigalpa.
Según explicó la propia presidenta, la revocación deja sin efecto las notas verbales emitidas el 28 de agosto de 2024, con las cuales Honduras había iniciado el proceso de salida del acuerdo bilateral. “Esta acción reafirma el compromiso del Estado hondureño en la lucha contra el narcotráfico”, sostuvo Castro, subrayando que su decisión se adopta en el marco de la Constitución.
De la amenaza institucional a la rectificación
La denuncia del tratado no fue un episodio menor. En agosto de 2024, la presidenta había ordenado romper el acuerdo tras denunciar amenazas contra la institucionalidad militar, específicamente contra el entonces jefe del Estado Mayor Conjunto, general Roosevelt Hernández, hoy ministro de Defensa. En ese momento, el gobierno argumentó que la soberanía nacional estaba en riesgo.
Ahora, el discurso cambió. Castro afirmó que su administración ha extraditado a más de 52 personas vinculadas al narcotráfico, y presentó la rectificación como una “prueba clara” de voluntad política para continuar cooperando con Washington. El mensaje buscó desactivar la lectura de ruptura estructural y reposicionar la relación bilateral en términos de continuidad operativa.
Lo que implica frenar la salida del tratado
La decisión tiene efectos inmediatos en el plano político, judicial y diplomático. El retiro de la denuncia implica que el acuerdo sigue plenamente vigente, sin necesidad de ratificación legislativa adicional.
Entre los puntos centrales que deja este giro:
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El Tratado de Extradición se mantiene activo sin interrupciones
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Se anula el proceso iniciado en agosto de 2024
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Se preserva la cooperación judicial con EE. UU.
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Se reduce la incertidumbre para el gobierno entrante
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Se envía una señal de distensión a Washington
Según analistas diplomáticos, el mensaje apunta más a contener daños que a reabrir un debate de fondo sobre soberanía o política exterior.
La crítica directa a Estados Unidos y el caso JOH
Lejos de un tono conciliador absoluto, la presidenta aprovechó su pronunciamiento para lanzar una dura crítica al gobierno estadounidense por el indulto otorgado al expresidente Juan Orlando Hernández, condenado en ese país por narcotráfico. “Es una grave contradicción”, afirmó Castro, señalando que esa decisión debilita los esfuerzos conjuntos contra el crimen organizado.
La mandataria advirtió que el indulto no solo afecta a la sociedad estadounidense, sino también a los países latinoamericanos que padecen las consecuencias del narcotráfico. El mensaje dejó en evidencia una relación funcional pero tensionada, donde la cooperación judicial convive con reproches políticos abiertos.
Transición, presión y decisiones de última hora
El retiro de la denuncia ocurre en un contexto político altamente sensible. Apenas horas antes, Castro había sancionado un decreto legislativo aprobado sin quórum, que ordena un nuevo escrutinio electoral y desconoce los resultados oficiales que dieron como ganador al presidente electo, Nasry Asfura. Sectores opositores calificaron la maniobra como un “autogolpe institucional”.
Según constitucionalistas y actores políticos, la rectificación en materia de extradición aparece como un gesto de contención internacional, en contraste con una agenda interna que ha generado alarma democrática. El propio Asfura ya había anunciado que, al asumir el poder, reafirmaría sin condiciones la vigencia del Tratado de Extradición con Estados Unidos.
Un cierre de mandato bajo señales contradictorias
Xiomara Castro cierra su presidencia con una combinación de retrocesos estratégicos y decisiones disruptivas. Por un lado, desactiva una ruptura diplomática de alto impacto; por otro, deja abiertas heridas políticas internas que tensionan la transición democrática.
El retiro de la denuncia puede leerse como un intento de bajar el ruido externo antes del cambio de mando, o como una rectificación forzada ante la presión internacional y la certeza de que el próximo gobierno revertiría la medida. En cualquier caso, el mensaje final es claro: la política exterior se corrige, pero el escenario político interno sigue en máxima tensión.




