Desde San Pedro Sula, el mandatario electo busca consensos políticos sin ceder el control del Legislativo.
“Honduras necesita gobernanza”, dijo Nasry Asfura, y en esa frase comprimió poder, límites y estrategia. Invitó al Partido Liberal a compartir el Congreso, pero dejó claro quién presidirá. Habló de inversión, alcaldes sin colores y socios internacionales, mientras marcaba distancia de conflictos y advertía: las reglas no se negocian cada mañana.
Un Congreso abierto, pero con control definido
El presidente electo Nasry Asfura confirmó que su bancada mantiene como candidato a Tomy Zambrano para presidir el Congreso Nacional, al tiempo que extendió una invitación directa al Partido Liberal para sumarse a la gobernanza legislativa. “Por consenso de la bancada, el candidato es Tomy Zambrano”, afirmó, dejando claro que la apertura política no implica ceder la conducción.
La señal busca equilibrio: sumar votos, reducir tensiones y asegurar estabilidad institucional en un Congreso fragmentado. Según explicó Asfura, la gobernanza compartida es una necesidad del país, no una concesión coyuntural. La invitación al Liberalismo aparece como un gesto de pragmatismo político en un momento donde el Legislativo será clave para aprobar reformas, presupuestos y préstamos.
Alcaldes sin colores y descentralización como bandera
Asfura reforzó su compromiso con los 298 alcaldes del país, sin distinción partidaria. “No es deber con un partido, es deber con la gente que representan”, dijo, en un mensaje dirigido especialmente a municipios estratégicos como San Pedro Sula y el Valle de Sula.
El presidente electo insistió en que la descentralización será un eje de gestión, con proyectos urgentes en infraestructura, servicios y desarrollo local. La idea es acelerar soluciones desde los territorios, reducir burocracia central y reconstruir la relación entre el Ejecutivo y las municipalidades, una demanda histórica de los gobiernos locales.
Empresarios, inversión y un mensaje de previsibilidad
En su encuentro con el Consejo Hondureño de la Empresa Privada, Asfura escuchó reclamos claros: empleo, inversión extranjera, seguridad jurídica e infraestructura. Su respuesta fue directa: “El sector privado no es un enemigo, es un aliado”.
En este punto, el mensaje fue económico y político a la vez. Asfura remarcó que la inversión necesita reglas claras y consistentes, sin giros abruptos entre un día y otro. Prometió atraer capital extranjero, facilitar trámites y priorizar proyectos productivos y turísticos en el norte del país.
Claves que dejó sobre inversión y economía:
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Seguridad jurídica como condición central para atraer capitales.
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Infraestructura y turismo como motores regionales.
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Alianza público-privada para generar empleo formal.
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Consistencia en las decisiones para evitar incertidumbre económica.
“Un presidente debe facilitar la inversión, no espantarla”, resumió.
Estados Unidos, Israel y el peso real de la relación exterior
Asfura confirmó una gira internacional que incluirá reuniones con representantes de Estados Unidos e Israel, países que considera estratégicos. “El 60% de nuestros productos va a Estados Unidos”, recordó, subrayando la dependencia comercial y la necesidad de fortalecer esa relación.
Sobre Israel, destacó el interés en tecnología aplicada al agua, agricultura y seguridad. También se refirió al mensaje público del presidente estadounidense Donald Trump, al que agradeció abiertamente. “Él está informado y consciente de lo que podemos hacer juntos”, afirmó, buscando enviar una señal de alineamiento pragmático más que ideológico.
Migrantes, TPS y una narrativa de reconocimiento
El presidente electo puso énfasis en la migración y el aporte de los hondureños en el exterior. Calculó que alrededor de dos millones de hondureños viven y trabajan en Estados Unidos, a quienes calificó como “héroes” por sostener a sus familias dentro y fuera del país.
El tema del TPS apareció como una prioridad diplomática, aunque sin promesas concretas. El énfasis estuvo en reconocer el peso económico y social de las remesas y en mantener una relación fluida con Washington para proteger a esa población.
Institucionalidad, violencia y límites claros al conflicto político
Asfura fue tajante al referirse a los llamados a un conteo voto por voto impulsados por Luis Redondo. “El CNE es la máxima autoridad”, afirmó, cerrando la puerta a nuevas disputas electorales. Para el presidente electo, insistir en ese debate responde a intereses distintos a la estabilidad.
También condenó la agresión contra la diputada Gladis Aurora López, quien resultó herida tras la detonación de un artefacto explosivo en el Congreso. El hecho fue presentado como una línea roja que no debe cruzarse en la política hondureña.
Salud, transición y advertencia sobre nuevas licitaciones
En materia de salud, Asfura anunció que impulsará un decreto de emergencia para terminar, equipar y poner en funcionamiento los ocho hospitales en construcción, además de reforzar centros clave como el Hospital Escuela y el Catarino Rivas. “Si no repotenciamos el sistema, la mora seguirá creciendo”, advirtió.
Sobre las licitaciones, especialmente la del aeropuerto Ramón Villeda Morales, confirmó que pidió suspender firmas y anticipos durante la transición. El mensaje fue de cautela: decisiones estructurales deberán tomarse con el nuevo gobierno ya en funciones, bajo un esquema de transparencia y revisión.

