Industria confirma más de 500 millones de libras de pollo y 2 mil millones de huevos vendidos este año en el mercado nacional.
Honduras cierra 2025 con un fenómeno pocas veces visto: producción récord de pollo y huevos, autoabastecimiento total, exportaciones en crecimiento y un estatus sanitario que solo Chile comparte en la región. “Este año producimos el 100 % de lo que consume el país”, afirma el empresario Manuel Arriaga Yacamán.
UNA INDUSTRIA QUE CRECE SIN PAUSAS
La industria avícola hondureña vive su mejor ciclo en años. Según el empresario Manuel Arriaga Yacamán, el sector logró cubrir “el 100 % de lo que consume el país” y, además, generar excedentes suficientes para exportar. Es un hito para un rubro que suele depender de insumos externos y que enfrentó aumentos de costos globales desde 2021.
Arriaga informó que Honduras cerrará 2025 con más de 500 millones de libras de pollo producidas y “más de 2 mil millones de huevos vendidos en el país”. Estas cifras coinciden con datos divulgados por la Federación Nacional de Avicultores y Agricultores de Honduras (FENAVIH), que ya advertía que el sector venía creciendo entre 3 % y 5 % anual desde 2022 gracias al incremento en la tecnificación y mejores condiciones sanitarias.
UN LOGRO SANITARIO QUE ABRE FRONTERAS
Más allá de los volúmenes, el salto más relevante está en la calidad sanitaria. Según Arriaga, Honduras mantiene un estatus sanitario de los más altos en Latinoamérica, comparable únicamente al de Chile. Esto significa estar libre de enfermedades aviares de declaración obligatoria, un requisito crítico para exportar.
El empresario explicó que esta condición “nos ha potenciado para poder exportar a Estados Unidos, Centroamérica y el Caribe”. El Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria (SENASA) respalda esta afirmación y recuerda que Honduras obtuvo desde 2023 la certificación que permite enviar carnes avícolas a EE. UU., uno de los mercados más exigentes del continente.
QUÉ HAY DETRÁS DEL REPUNTE PRODUCTIVO
Aunque el crecimiento parece repentino, es resultado de inversiones acumuladas durante al menos seis años. La industria ha modernizado galpones, automatizado procesos, mejorado la genética de las aves y aplicado protocolos de bioseguridad equivalentes a los de países desarrollados.
Puntos clave del crecimiento 2025:
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Autoabastecimiento del 100 % del consumo nacional de pollo y huevo.
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Más de 500 millones de libras de pollo producidas.
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Más de 2 mil millones de huevos vendidos en el país.
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Estatus sanitario de alto nivel, comparable solo a Chile.
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Exportaciones crecientes hacia Estados Unidos, Centroamérica y el Caribe.
El sector también depende cada vez menos de importaciones de carne avícola. Según datos del Banco Central de Honduras (BCH), la compra externa de pollo se redujo más de 40 % entre 2020 y 2024, un indicador claro del fortalecimiento interno.
IMPACTO EN PRECIOS, EMPLEO Y ECONOMÍA
La expansión avícola tiene efectos directos en el bolsillo hondureño. La estabilidad en la oferta ha contribuido a contener aumentos extremos en productos de consumo masivo, especialmente el huevo, que es parte esencial de la dieta nacional. Según la Dirección General de Protección al Consumidor, la disponibilidad constante ha evitado que los precios experimenten picos como los vistos en otros países de la región durante 2023 y 2024.
Además, el sector genera más de 35,000 empleos directos y 150,000 indirectos, según FENAVIH. En zonas como el Valle de Sula, Comayagua y Olancho, la avicultura es una de las pocas actividades agroindustriales que crece a doble dígito. Arriaga resume este impacto afirmando que el alto nivel sanitario “no solo abre mercados, sino que garantiza empleos estables y una cadena productiva robusta”.
EXPORTAR MÁS, EXPORTAR MEJOR
Con el autoabastecimiento asegurado, el principal desafío es la diversificación de mercados. Honduras ya exporta pollo procesado, huevos fértiles y subproductos avícolas a Centroamérica y el Caribe. Sin embargo, la apertura a Estados Unidos representa un salto de escala. Según SENASA, el país cumple las condiciones para ampliar las ventas en 2026, especialmente en cortes específicos de mayor valor agregado.
Arriaga señaló que “estamos libres de todas las enfermedades y eso nos permite competir en mercados donde pocos países pueden entrar”. La industria proyecta que, si la tendencia continúa, las exportaciones avícolas podrían triplicarse en los próximos cinco años.
TECNOLOGÍA, GENÉTICA Y BIOSEGURIDAD: LA NUEVA ERA AVÍCOLA
La transformación se explica, en buena parte, por la modernización. Las empresas han incorporado sensores de temperatura, sistemas automáticos de alimentación, control digital de inventarios y manejo de datos en tiempo real. Estas herramientas permiten una producción más eficiente y con menor desperdicio.
A esto se suma la inversión en genética aviar de alta productividad, un área donde Honduras ya tiene acuerdos con proveedores de Estados Unidos y Brasil. Según FENAVIH, las mejoras genéticas son responsables del aumento en la conversión alimenticia, lo que permite obtener más carne con menos alimento.
RETOS PENDIENTES: COSTOS, ENERGÍA Y CAMBIO CLIMÁTICO
No todo es crecimiento. La industria enfrenta desafíos estructurales que pueden frenar el avance. El costo de la energía eléctrica sigue siendo uno de los más altos de Centroamérica y afecta directamente a los galpones climatizados. Según el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), la energía representa entre el 18 % y el 30 % de los costos de producción avícola.
El otro desafío es climático: las olas de calor de 2023 y 2024 provocaron mermas importantes en algunos planteles. La industria ha respondido invirtiendo en ventilación industrial y sistemas de automatización, pero el riesgo climático sigue presente.
EL 2026 QUE SE AVECINA PARA EL HUEVO Y EL POLLO HONDUREÑO
El sector avícola hondureño llega a 2026 con una combinación inusual: producción abundante, calidad sanitaria de primer nivel, mercados abiertos y una capacidad instalada que aún puede expandirse. Lo logrado este año demuestra que el país puede competir en grande si sostiene la bioseguridad, la tecnificación y la apertura comercial.
Para miles de hogares, esto significa alimentos estables, accesibles y disponibles. Para los trabajadores, significa empleos y estabilidad. Y para la economía nacional, un recordatorio claro: cuando un sector se toma en serio la modernización, el país entero lo siente.




