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1 octubre , 2026

Honduras al filo: solo 515 votos dividen a Nasralla y Asfura en la elección más cerrada del siglo

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A menos de 24 horas del cierre de urnas, el país vive un conteo impredecible, marcado por recortes de última hora y tensiones en ambas campañas.

“Estamos demasiado cerca”, advirtió Iroshka Elvir cuando el tablero del CNE redujo a 515 votos la distancia entre Salvador Nasralla y Nasry “Tito” Asfura. En menos de doce horas, una ventaja superior a 20,000 sufragios se derrumbó, dejando a Honduras suspendida en un escrutinio impredecible y sin ganador claro.

El giro inesperado del escrutinio

El mediodía del 1 de diciembre marcó un punto crítico en el conteo oficial. Según la plataforma del Consejo Nacional Electoral, Asfura aparecía con 749,022 votos (39.91%), mientras Nasralla alcanzaba 748,507 (39.89%), una diferencia microscópica que transformó lo que parecía un resultado encaminado en una batalla voto por voto. “Nunca habíamos visto una caída tan acelerada”, explicó un técnico electoral que sigue el tablero desde la madrugada.

La tendencia se volvió más marcada cuando avanzó el proceso de cotejo, digitalización y verificación manual de actas, un mecanismo que históricamente corrige inconsistencias y que este año se desarrolla bajo fiscalización reforzada de los partidos. “El escrutinio se está moviendo con fuerza y cada acta cuenta”, informó un miembro de la Junta Nacional de Escrutinio, consciente del ambiente de tensión que rodea cada carga.

El impacto de las actas rezagadas y las inconsistencias

El CNE confirmó que, hasta ese momento, habían sido transmitidas 10,923 actas de 19,152, es decir, apenas 57.03% del total. En la práctica, esto significa que miles de actas —muchas de ellas provenientes de zonas rurales, fronterizas o urbanas con alta concentración de votantes jóvenes— aún no ingresaban al sistema. “Estamos entrando en el corazón del escrutinio, donde las actas rezagadas suelen cambiar tendencias”, explicó un supervisor departamental.

No todas las actas cargadas estaban libres de problemas: la autoridad electoral reconoció 9,422 actas correctas y 1,501 con inconsistencias, una proporción significativa que ha obligado a ampliar el trabajo de revisión especial. Estos datos provocaron inquietud entre las campañas, especialmente cuando la diferencia cayó por debajo de los mil votos. “Tenemos que vigilar cada acta; esto se decide en detalles”, afirmó un dirigente liberal en Tegucigalpa.

El clima en las campañas y el pulso en la calle

La reacción en ambos comandos es proporcional al vértigo del escrutinio. “Estamos demasiado cerca”, insistió Iroshka Elvir, reforzando el mensaje de que Nasralla aún tiene margen para superar a Asfura. Del lado nacionalista, un portavoz defendió la transparencia del proceso y pidió prudencia a simpatizantes que daban por asegurado el triunfo la noche anterior.

Puntos clave hasta este momento

  • 20,000 votos de ventaja inicial se redujeron a 515.

  • 57% de actas transmitidas, con miles aún pendientes.

  • Más de 1,500 actas con inconsistencias requieren revisión especial.

  • 39.91% vs. 39.89%: virtual empate técnico entre Asfura y Nasralla.

  • Las campañas mantienen vigilancia permanente en los centros de conteo.

En la calle, el ambiente se ha mantenido en relativa calma, aunque con militancias activas frente a las sedes de sus partidos, siguiendo el conteo desde dispositivos móviles. “La gente está pegada al celular como nunca”, comentó una comerciante en Comayagüela que votó “por el cambio”, sin identificar públicamente a su candidato.

Una campaña áspera y un electorado imprevisible

La elección se desarrolló tras meses de confrontación política y una campaña descrita por analistas como “áspera y emocionalmente cargada”. Nasralla llegó como favorito en casi todas las mediciones públicas, especialmente por su fortaleza en el voto joven y urbano. Asfura, en cambio, consolidó un voto duro nacionalista y un alto desempeño en zonas con infraestructura financiada durante gestiones anteriores. “Es una elección con dos países votando de manera distinta”, analizó un especialista de la UNAH en medios locales.

El gran perdedor de la noche, según los primeros datos, es el partido de gobierno, Libre. La candidata Rixi Moncada aparece con 19%, muy por debajo de lo esperado. Según dirigentes críticos dentro del propio partido, la derrota impacta también a nivel legislativo, con caídas en departamentos clave como Cortés, Francisco Morazán y Choluteca. “No esperábamos una brecha de este tamaño”, reconoció un diputado que buscaba la reelección.

El peso de la participación y la paz electoral

Un total de 6.5 millones de hondureños acudieron a las urnas el 30 de noviembre, una participación considerada robusta para un ciclo electoral marcado por el desencanto ciudadano. Según los observadores nacionales, el proceso transcurrió en un ambiente “ordenado y pacífico”, con incidentes mínimos y una afluencia constante en los centros de votación.

Ese comportamiento ciudadano contrasta con la intensidad del conteo actual. Especialistas del Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria señalaron que elecciones con escrutinios tan cerrados no son inusuales, pero exigen transparencia total y comunicación constante del órgano electoral. El mismo CNE ha pedido paciencia y ha insistido en que las actas están siendo verificadas “con riguroso control técnico”.

Lo que puede pasar en las próximas horas

Con más del 40% de las actas aún pendientes de digitalización, el país se encamina hacia un final igual de cerrado que en 2017, aunque con un CNE más supervisado y con la expectativa de evitar un conflicto postelectoral. Los expertos coinciden en que el comportamiento de las actas rurales y del voto en el exterior será determinante en el desenlace. “Todo depende de qué viene en esas actas que faltan”, explicó un exmagistrado electoral en declaraciones televisivas.

Las campañas ya preparan escenarios legales en caso de que el margen se mantenga por debajo del 1%. Según fuentes internas, ambos equipos han reforzado sus brigadas de fiscales para garantizar presencia total en el proceso de escrutinio especial, un capítulo habitual en las elecciones hondureñas cuando hay diferencias microscópicas. Mientras tanto, la ciudadanía permanece en pausa, refrescando los datos del CNE, conscientes de que un puñado de votos puede definir el rumbo político del país.

Por Linda Gutiérrez

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