La misión evaluará sostenibilidad fiscal y señales a inversionistas en un año decisivo para la economía.
Déficit de L15 mil millones, acuerdo que vence en agosto, 120 millones de dólares pendientes de desembolso, crisis financiera en la ENEE y presión sobre las finanzas públicas. En ese escenario aterriza el lunes la misión del Fondo Monetario Internacional. “Es una visita común al inicio de cada periodo”, explicó el economista Sergio Zepeda, pero el contexto no es rutinario.
Revisión técnica en un momento decisivo
El Gabinete Económico se prepara para recibir a la misión del FMI en los primeros meses del nuevo Gobierno. La visita forma parte del seguimiento regular de los programas vigentes, pero esta revisión ocurre en un momento de ajuste fiscal y necesidad de recuperar credibilidad macroeconómica.
El acuerdo actual fue suscrito en la administración anterior y vence en agosto. Según analistas, el Gobierno podría buscar una renegociación de metas, considerando la realidad fiscal actual y los desafíos estructurales, especialmente en el sector energético. Sergio Zepeda, director del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UNAH, explicó que estas misiones “buscan establecer relaciones con la nueva administración y explorar alternativas de apoyo financiero”.
Déficit y presión presupuestaria
El país enfrenta un déficit presupuestario estimado en 15 mil millones de lempiras, en un entorno donde el gasto público, la deuda y la inversión social deben equilibrarse cuidadosamente. La revisión del FMI evaluará metas fiscales, desempeño de ingresos tributarios y sostenibilidad del gasto.
El economista José Antonio Narváez señaló que el diálogo debe comenzar con una revisión estructural del Estado. “Hay que revisar presupuestos, empleabilidad en el Gobierno y qué instituciones son realmente funcionales”, apuntó. Según explicó, antes de pensar en nuevas metas es necesario asegurar un uso eficiente de los recursos públicos y una planificación técnica coherente.
La ENEE, el punto más sensible
Uno de los temas más complejos en la mesa será la situación financiera de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE). El sector energético ha sido históricamente un foco de déficit, acumulación de deuda y presión sobre las finanzas públicas.
Los desafíos que analizará la misión incluyen:
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Déficit operativo y pasivos acumulados en la ENEE.
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Subsidios energéticos y su impacto en el presupuesto nacional.
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Sostenibilidad del esquema tarifario actual.
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Compromisos de reducción de pérdidas técnicas y no técnicas.
La estabilidad del sector eléctrico es clave no solo para las cuentas fiscales, sino también para la competitividad del país. Sin una reforma sostenible, el peso financiero de la empresa estatal podría seguir afectando las metas macroeconómicas.
Señales a mercados e inversionistas
Desde el Ejecutivo se insiste en que la visita del FMI busca enviar una señal clara a los mercados internacionales. Honduras impulsa nuevos planes de comercio e inversión, particularmente con Estados Unidos, y necesita demostrar estabilidad fiscal.
El economista Dustin Santos consideró que el mensaje es positivo. “Las señales que está dando este Gobierno son buenas. Está diciendo que quiere facilitar la inversión y simplificar procesos”, sostuvo. Según explicó, mantener un programa activo con el FMI fortalece la percepción de disciplina fiscal y reduce riesgos ante inversionistas extranjeros.
Para una economía pequeña y abierta como la hondureña, la relación con organismos multilaterales influye en el acceso a financiamiento externo, tasas de interés y calificaciones de riesgo.
El desembolso pendiente y la renegociación
El acuerdo vigente mantiene pendiente un desembolso de 120 millones de dólares, condicionado a la aprobación de esta revisión. Ese flujo es relevante para reforzar reservas internacionales y sostener estabilidad cambiaria.
Todo apunta a que el Gobierno buscará ajustar algunas metas originales del programa. La coyuntura fiscal, la presión social y los compromisos de inversión pública obligan a replantear calendarios y prioridades. La renegociación no implica ruptura, sino adecuación técnica a nuevas condiciones económicas.
Expertos coinciden en que el reto será equilibrar disciplina fiscal con crecimiento. Un ajuste excesivo podría frenar inversión pública y empleo, mientras que un relajamiento sin respaldo técnico podría afectar credibilidad.
Contexto regional y económico
Centroamérica atraviesa un periodo de desaceleración moderada tras el rebote pospandemia. Países vecinos también mantienen programas activos o negociaciones con el FMI para fortalecer disciplina fiscal y estabilidad macroeconómica.
En Honduras, la estabilidad cambiaria y el control de la inflación han sido prioridades del Banco Central. Sin embargo, el margen fiscal es limitado y la presión sobre gasto social, infraestructura y subsidios continúa siendo alta.
La revisión que inicia el lunes no es un trámite administrativo. Marca el tono de la política económica para el resto del año y define el margen de maniobra del Gobierno antes del vencimiento del acuerdo en agosto. Con déficit bajo observación, reformas pendientes en la ENEE y un desembolso condicionado sobre la mesa, la visita del FMI se convierte en un punto de inflexión para la estabilidad financiera del país en 2026.

