Directivos piden funcionarios autónomos y expertos para proteger inflación, mercado cambiario y credibilidad económica del país.
A días del cambio de gobierno, los banqueros lanzaron una advertencia sin rodeos: “El BCH debe ser dirigido por personas idóneas y autónomas”. En un país donde la inflación se estabilizó a pulso, la selección del nuevo equipo económico se volvió el principal termómetro de confianza para el 2026.
La presión sobre el BCH en vísperas del cambio de gobierno
La Asociación Hondureña de Instituciones Bancarias (Ahiba) tomó la palabra y elevó el tono. Su vicepresidente, Mario Manuel Agüero Lacayo, advirtió que los nombramientos del próximo gobierno serán determinantes para sostener la estabilidad monetaria. Explicó que la política monetaria solo funciona cuando quienes la ejecutan son independientes y técnicamente capaces.
Según su planteamiento, “los funcionarios que definan la política monetaria, cambiaria y crediticia deben ser idóneos, autónomos y muy profesionales”. La advertencia llega en la antesala de las elecciones generales del 30 de noviembre, cuando el sector financiero busca señales claras sobre continuidad institucional y previsibilidad regulatoria.
Qué hace realmente el Banco Central y por qué importa tanto
En Honduras, el Banco Central (BCH) tiene el mandato constitucional de formular y ejecutar la política monetaria, crediticia y cambiaria. Agüero Lacayo recordó que estas funciones no son abstractas: se activan en momentos de presiones inflacionarias, tensiones externas o variaciones en el flujo de divisas.
La política monetaria —añadió— está diseñada para “mantener la estabilidad del valor de la moneda nacional y evitar desequilibrios”. A su lado operan la política cambiaria, que regula el tipo de cambio, y la política crediticia, que vela por el funcionamiento del sistema financiero. El sector insiste en que estas herramientas pierden efectividad cuando la conducción técnica se debilita.
La contribución directa de la banca: el peso fiscal que no siempre se ve
Durante una intervención en Frente a Frente, Agüero Lacayo presentó una radiografía detallada del aporte directo del sistema bancario entre 2022 y septiembre de 2025. Señaló que la contribución acumulada asciende a 107.144 millones de lempiras, sin incluir el crédito otorgado al sector productivo.
Informó que, solo en salarios, el sistema financiero destinó 50.900 millones de lempiras para sus 22 mil empleados directos, con deducción permanente de impuestos. A esto se suman pagos por servicios públicos, ISR y contribuciones como la Tasa de Seguridad Poblacional, que representaron desembolsos significativos para el sector.
Las cifras que explican el rol fiscal de los bancos
Los datos del informe permiten comprender la magnitud del aporte. Según expuso Ahiba, entre 2022 y 2025 la banca ha destinado:
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16.352 millones de lempiras en ISR, casi la mitad de sus utilidades.
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1.522 millones de lempiras en la Tasa de Seguridad Poblacional.
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1.678 millones en pagos de servicios públicos.
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35 mil millones en utilidades, con un porcentaje importante reinvertido en capitalización.
Para Agüero Lacayo, estas cifras muestran que el sistema financiero es “un motor fiscal y laboral para Honduras” y que preservar un marco regulatorio estable es clave para mantener ese aporte.
Cómo se toman las decisiones técnicas dentro del Banco Central
El funcionamiento del BCH depende de varios órganos técnicos que operan bajo el Directorio. Estos comités analizan variables, diseñan instrumentos y ejecutan operaciones que afectan directamente las tasas de interés, la liquidez y la disponibilidad de divisas.
Entre esos órganos destacan la Comisión de Operaciones de Mercado Abierto (COMA), encargada de proponer instrumentos monetarios; el Comité Técnico de Política Monetaria (CTPM), que realiza análisis y recomendaciones; el Comité Técnico de Liquidez (CTL), que evalúa los resultados de las operaciones; y el Comité de Subasta, responsable de las subastas de valores gubernamentales.
Lo que dice el Programa Monetario: inflación controlada y reservas históricas
La reciente revisión del Programa Monetario del BCH confirma avances importantes. Según la autoridad monetaria, las medidas adoptadas permitieron mantener la inflación dentro del rango objetivo, un logro que se sostiene pese a presiones externas.
El informe también destaca una acumulación histórica de reservas internacionales, impulsada por mejoras en la brecha privada de divisas y un mayor acceso al financiamiento externo. Además, se moderó la demanda de divisas y se estabilizó el mercado cambiario mediante una mayor adjudicación en subastas de divisas.
El impacto del crédito y la moderación en la demanda de bienes importados
Otro punto clave del programa es la moderación en el ritmo de crecimiento del crédito al sector privado, una decisión que redujo la presión sobre las importaciones y, por ende, sobre la demanda de divisas. Esta estrategia ayudó a estabilizar el tipo de cambio en un período de volatilidad regional.
Las autoridades monetarias sostienen que estas medidas formaron parte de un proceso de “normalización” pospandemia. El reto, advierten, será sostener la disciplina técnica bajo un nuevo gobierno que hereda inflación controlada, reservas sólidas y un mercado cambiario más equilibrado.
Lo que está en juego para 2026 según la banca
El sector financiero coincide en que la estabilidad del próximo año dependerá de la coherencia entre el programa monetario y las decisiones del Ejecutivo. Agüero Lacayo resumió su postura de forma contundente: “La credibilidad es el principal activo de la política monetaria”.
Según Ahiba, la confianza del mercado se sostiene cuando las autoridades cuentan con independencia para actuar, reglas claras para administrar liquidez, capacidad técnica para prever shocks externos y estabilidad regulatoria para absorberlos. Por eso, el nombramiento del equipo económico será la primera señal que el mercado leerá tras las elecciones.




