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16 agosto , 2026

Juan Carlos Sikaffy: «El discurso político de la izquierda frena la economía de Honduras y profundiza la crisis»

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Construcción, Mipymes y camaroneros denuncian decisiones oficiales que frenaron 18 mil viviendas y borraron miles de puestos de trabajo.

La incertidumbre política ha hecho que se paren muchos proyectos”, repiten empresarios, constructores y pequeños productores. Mientras el gobierno celebra una caída del desempleo al 4.9 %, la realidad muestra otra fotografía: un mercado laboral frágil, informal y atrapado entre la parálisis inversora, el freno de obras y el temor a un conflicto electoral.

La foto que no cierra

El gobierno insiste en que Honduras registra “importantes mejoras en el ámbito laboral”, basado en los datos del INE que reducen la tasa de desempleo a 4.9 %. Sin embargo, sectores clave como maquila, construcción, camaronicultura y Mipymes describen un escenario opuesto. Según empresarios privados, la incertidumbre política está deteniendo decisiones de inversión, frenando nuevos proyectos y reduciendo puestos de trabajo formales.

La incertidumbre política ha hecho que se paren muchos proyectos”, reconocen representantes de la empresa privada y de las Mipymes. La advertencia se repite: si el país entra en turbulencia en noviembre, los costos económicos podrían ser mayores. Para Juan Carlos Sikaffy, expresidente del Cohep, el impacto ya es medible: “hemos perdido 60 mil empleos solo en el sector construcción”, afirmó.

El temor de las Pymes

Efraín Rodríguez, asesor de la Asociación Nacional de la Mediana y Pequeña Industria (AMNPIH), fue directo: la mayor preocupación del sector es el riesgo de un choque político en pleno cierre de año. “Esto puede llevarnos a un conflicto político en noviembre, con enorme pérdida económica y más desempleo”, explicó. Para las Mipymes, responsables de una gran parte del tejido laboral nacional, este escenario es una amenaza directa a su sobrevivencia.

Rodríguez subrayó que Honduras no puede sostenerse con tensiones políticas constantes. “Con discursos políticos o con conflictos Honduras no va a salir adelante; esto solo traerá más desempleo, más pobreza y más miseria”, dijo. También exigió respeto a la voluntad popular y a la independencia institucional, elementos que, según él, son esenciales para frenar la espiral de desconfianza que ya golpea al sector productivo.

Construcción sin oxígeno

El presidente de la Cámara Hondureña de la Construcción (Chico), Gustavo Boquín, describió un panorama crítico. Explicó que al cierre de 2024 la industria generaba 390 mil empleos, pero que hoy hay señales de alerta. “Una decisión equivocada del gobierno puede costar muchos empleos”, advirtió. Su mayor preocupación es que el Estado decidió dejar sin fondos a Banhprovi en 2025, un golpe directo a la política de vivienda.

Boquín detalló que el freno financiero ya provocó la caída de 18 mil viviendas que estaban en proyección. Cada unidad involucra entre 5 y 9 trabajadores, según su tipo; el resultado: unas 126 mil plazas laborales perdidas. Además, el sector arrastra 18 meses sin ritmo constante de construcción, una señal clara de estancamiento.
Puntos clave del sector construcción:

  • Falta de fondos en Banhprovi para 2025.

  • 18 meses sin dinamismo en obras.

  • 18 mil viviendas no construidas.

  • 126 mil empleos perdidos según estimaciones del gremio.

Camaroneros en crisis

El director de la Asociación Nacional de Acuicultores de Honduras (Andah), Javier Amador, recordó que el cierre de mercados como Taiwán y México golpeó duramente al sector camaronero. Las pérdidas de empleo superaron las 6 mil plazas, y a la fecha aún quedan 3 mil puestos sin recuperar. “Tenemos 91 fincas cerradas y un grupo empresarial completo quebrado”, explicó, destacando la fragilidad de una industria exportadora dependiente de condiciones externas.

El daño colateral no es menor. La caída en exportaciones afecta a proveedores, transportistas y comunidades costeras enteras. La pérdida de mercados estratégicos dejó al sector sin alternativas inmediatas, obligando a muchos pequeños productores a suspender operaciones. Honduras, que fue referente regional en camarón, ahora arrastra una de las mayores reducciones de empleo del rubro en la última década.

El INE lanza datos y la empresa privada no cree

Los datos oficiales revelan una mejora en la ocupación, pero esta mejora se concentró en trabajos no asalariados. La empresa privada advirtió que el sector privado perdió más de 4,600 puestos, mientras el empleo doméstico cayó en más de 6,000 plazas. En contraste, el sector estatal reportó más de 20,300 nuevos empleos, un crecimiento que no compensa la caída del empleo formal productivo.

El INE sostiene que la tasa de desocupación pasó de 8.6 % en 2021 a 4.9 % en 2025, pero la informalidad sigue siendo dominante. Según el último informe, 2.7 millones de personas trabajan en condiciones informales, de un total de 3.67 millones de ocupados. Incluso la UNAH reportó cifras más altas de desocupación (7.2 %), lo que refuerza la percepción de que el empleo formal no está repuntando al ritmo esperado.

El peso de la informalidad

Jesús Canahuati, uno de los empresarios maquiladores más influyentes, resumió el problema: “El problema de Honduras es la informalidad”. Según explicó, solo el 25 % de la fuerza laboral es formal, una proporción que limita la recaudación, la seguridad social y la productividad. También señaló que mientras un salario formal ronda los 21 mil lempiras, uno informal apenas llega a 7 mil.

Canahuati insistió en que la salida está en la formalización: “Generemos empleo formal”, dijo. Para la empresa privada, la informalidad creciente distorsiona las cifras de empleo y oculta la fragilidad de sectores productivos que no están generando nuevos puestos. La mejora aparente del INE, afirman, está sustentada en ocupaciones vulnerables, no en trabajos con seguridad social o estabilidad.

Productividad bajo cero

La comparación regional del Cohep es contundente: Honduras tiene la productividad por hora trabajada más baja de Centroamérica, con 8.1 dólares, por debajo incluso de Nicaragua (9.4 dólares). Panamá, en contraste, supera los 42 dólares por hora, evidenciando la enorme brecha de competitividad que enfrenta la economía hondureña.

Para Yeny Antúnez, oficial de Política Económica del Cohep, la prioridad del país debe ser atraer inversión y estimular empleos formales. Recalcó que la informalidad se concentra en los sectores más vulnerables: agricultura, pesca, oficios y ocupaciones elementales, con tasas que superan el 90 %. “Todos construimos Honduras, pero necesitamos empleos que sostengan hogares y proyectos de vida”, apuntó.

Un país en pausa hasta el 30 de noviembre

Las mediciones del INE confirman que la informalidad marcó las tres últimas encuestas laborales. Al cierre de 2025, el país suma más trabajadores informales que formales, una señal estructural de alerta. La fuerza de trabajo aumentó, pero lo hizo sin que creciera la calidad del empleo. Esto deja a millones de hondureños expuestos a salarios bajos, inestabilidad y ausencia de seguridad social.

Mientras el proceso electoral del 30 de noviembre se acerca, diversos sectores insisten en que el empleo debe ser el centro del debate nacional. Sin inversión, salarios formales y políticas de vivienda y crédito, Honduras seguirá atrapada en un ciclo de pobreza y vulnerabilidad. Como repiten empresarios y productores: “un país sin empleo es un país sin futuro”.

Por Linda Gutiérrez

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