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2 octubre , 2026

Los errores de Xiomara y Libre condenan a Honduras a pagar más para exportar café, textiles, azúcar, carne procesada y manufacturas

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Estados Unidos alivia a Guatemala y El Salvador y condena a la crisis a Honduras y Nicaragua. El costo de estar en la orilla opuesta del desarrollo y la visión de Estados Unidos.

“Estamos pagando la factura”, advirtió un académico hondureño mientras El Salvador y Guatemala celebran la caída de aranceles ante Estados Unidos. La región se reacomoda en tiempo real: dos países avanzan con alivios históricos, mientras Honduras enfrenta el riesgo directo sobre su café, la maquila y más de 140.000 empleos.

Centroamérica se divide por los aranceles estadounidenses

El anuncio fue directo: El Salvador logró que Estados Unidos lleve a cero los aranceles a sus exportaciones; Guatemala consiguió una reducción para más del 70 % de sus productos. Ambos gobiernos presentaron sus acuerdos como victorias estratégicas, resultado de negociaciones intensas que venían gestándose desde agosto. El mensaje es claro: dos países aseguraron terreno preferencial en el mayor mercado de la región.

Mientras tanto, Honduras queda fuera de esta ola de alivios. Las exportaciones hondureñas siguen enfrentando un arancel del 10 %, aplicado desde abril a todo el DR-CAFTA, excepto Nicaragua, que paga un 18 %. Para los economistas locales, esto no es un asunto técnico, sino una señal política. “Honduras no está alineada con los intereses norteamericanos”, advirtió un experto en política económica, señalando que la tensión acumulada en los últimos años ahora cobra factura.

El Salvador no solo consiguió el levantamiento del gravamen. El acuerdo con Estados Unidos incluye un marco de comercio recíproco que busca modernizar trámites, derribar barreras regulatorias y facilitar el ingreso de productos farmacéuticos, dispositivos médicos y bienes industriales estadounidenses. Con este paso, el gobierno salvadoreño refuerza su estrategia de acercamiento a Washington, en momentos en que la reactivación económica es prioridad.

Guatemala celebra un “acuerdo histórico” mientras Honduras pierde terreno

En Guatemala, el presidente calificó el pacto como un “acuerdo histórico”. Su equipo económico confirmó que más del 70 % de las exportaciones guatemaltecas ingresarán a Estados Unidos con arancel cero, y que el resto pagará un máximo del 10 %. Para sectores como el agrícola, la industria ligera y la agroexportación, la noticia cayó como un salvavidas en un año marcado por la desaceleración regional.

La Casa Blanca también enfatizó que Guatemala se comprometió a reducir trabas comerciales y acelerar la importación de productos médicos, agrícolas y farmacéuticos. Washington usó un mensaje que se repite: los países que cooperen y modernicen sus reglas comerciales recibirán incentivos. “Los esfuerzos están dando frutos”, afirmó el mandatario guatemalteco al anunciar los avances. El contraste con Honduras es inevitable: mientras el vecino obtiene beneficios inmediatos, la economía hondureña enfrenta el riesgo de quedar rezagada en su mercado natural.

Para los exportadores hondureños, esto significa perder competitividad en productos donde compite directamente con Guatemala y El Salvador: café, textiles, azúcar, carne procesada y manufacturas. Los empresarios temen un escenario donde los compradores estadounidenses reemplacen proveedores hondureños si la diferencia de costos se vuelve demasiado grande. En un mercado tan sensible al precio como el estadounidense, un 10 % adicional puede significar ruptura de contratos.

Impacto en la maquila, el café y los empleos

El análisis del sector maquilador es todavía más preocupante. Honduras es el país del Triángulo Norte con mayor dependencia del rubro textil-maquilador: más de 140.000 empleos directos y cerca de 700.000 indirectos están vinculados al sector. “El cierre de maquilas es un riesgo real si la brecha competitiva se amplía”, alertó un economista local, señalando que los inversionistas suelen reacomodar operaciones hacia países con menores costos y mejores condiciones comerciales.

El café, emblema de la economía hondureña, también podría perder terreno. Con un 54 % de las exportaciones hondureñas destinadas a Estados Unidos, cualquier aumento relativo en el precio final golpea al productor. Guatemala y El Salvador ahora envían café con condiciones preferenciales, lo que los vuelve más atractivos para tostadores y cadenas de distribución estadounidenses. El riesgo es evidente: si Honduras pierde cuota en un mercado tan grande, la caída podría sentirse desde las fincas hasta las cooperativas.

Puntos críticos del impacto inmediato:

  • Exportaciones hondureñas siguen pagando 10 %, mientras vecinos obtienen 0 %.

  • Maquila en riesgo por costos relativos mayores.

  • Café hondureño queda en desventaja frente a Guatemala y El Salvador.

  • Posible pérdida de contratos con compradores estadounidenses.

  • Flujo económico hacia Guatemala y El Salvador podría redirigir inversión regional.

Los efectos no son solo económicos. También son políticos. Expertos apuntan que Estados Unidos privilegia relaciones fluidas y pragmáticas con gobiernos aliados. En ese sentido, el distanciamiento diplomático entre Washington y Tegucigalpa, marcado por roces en temas electorales y de cooperación, habría debilitado la capacidad negociadora hondureña. “No habrá diálogo comercial si el diálogo político está cortado”, dijo un especialista al evaluar el escenario.

La factura política: diplomacia debilitada y efectos a largo plazo

En Honduras, analistas coinciden en que la pérdida del beneficio arancelario no es un accidente, sino consecuencia de años de fricción bilateral. Las tensiones con la anterior embajadora estadounidense y las posturas del gobierno en temas regionales dificultaron la interlocución. Para Washington, la confianza es un insumo clave. Y en este caso, la percepción de falta de pragmatismo habría pesado más que la relevancia económica hondureña.

La ausencia de una estrategia comercial clara también se evidencia en la incertidumbre que enfrentan exportadores y maquiladores. “Los países deben ajustarse a la forma en que Estados Unidos hace política si quieren negociar”, señaló un economista hondureño. La frase resume un problema estructural: Honduras no presentó un frente sólido, no negoció a tiempo y no definió prioridades concretas frente a un socio que absorbe más de la mitad de sus exportaciones.

El efecto más visible será la competencia desigual. Mientras Guatemala y El Salvador fortalecen sus cadenas exportadoras, Honduras podría perder inversión extranjera directa, especialmente en sectores intensivos en mano de obra. Estudios del Banco Centroamericano de Integración Económica han advertido que la región ya compite ferozmente por atraer empresas textiles y manufactureras; con esta decisión, Honduras queda en desventaja estructural.

La situación también golpea la narrativa del crecimiento económico. Si los aranceles se mantienen todo el 2026, el país podría experimentar una desaceleración adicional, afectando las metas de reducción de pobreza y generación de empleo. En un contexto donde el costo de vida ya presiona a los hogares, cualquier golpe a la economía exportadora tiene efectos inmediatos en salarios y consumo.

¿Qué debería hacer Honduras ahora?

La mayoría de especialistas coincide en que Honduras debe reconstruir el puente político con Washington para recuperar posibilidades de negociación. El próximo gobierno tendrá la oportunidad de redefinir prioridades económicas y diplomáticas, pero deberá hacerlo con rapidez. “Se necesita un nivel de pragmatismo similar al de Guatemala”, afirmó un académico hondureño, destacando que el liderazgo regional se decide en mesas de negociación, no solo en discursos públicos.

El país también deberá reforzar su aparato exportador. Modernizar trámites, reducir tiempos en aduanas, mejorar infraestructura portuaria y ampliar la conectividad logística son tareas pendientes. Aunque el alivio arancelario llegue tarde, una agenda interna sólida podría mitigar parte de los riesgos y volver al país más atractivo para empresas internacionales.

Los exportadores reclaman señales claras, estrategias externas bien definidas y un diálogo serio entre gobierno, sector privado y socios internacionales. En una región donde la competencia por mercados y empleos se intensifica, la ausencia de acción no es una opción. Honduras tiene margen para reaccionar, pero cada mes perdido profundiza la brecha con sus vecinos.

El desafío ahora es recuperar influencia y credibilidad. En un continente donde los acuerdos comerciales se definen por velocidad y vínculos políticos, la capacidad de adaptación será clave para evitar una pérdida duradera de oportunidades.

Por Linda Gutiérrez

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