Honduras registra un 62 % de población pobre y al mismo tiempo recibe más de 10 000 millones de dólares por remesas hasta octubre.
«Trabajo en obra, mando cada mes lo que puedo y mi madre sobrevive gracias a ello», dice un migrante. En 2025, Banco Central de Honduras (BCH) reporta 10 168,3 millones USD en remesas entre enero y octubre; el país recibe más del 25 % del PIB por este canal, mientras más del 60 % de su población vive en pobreza.
Un flujo histórico que sorprende
Las remesas familiares enviadas al país por hondureños migrantes totalizaron 10 168,3 millones de dólares entre enero y octubre de 2025, lo que representa un aumento interanual del 26,3 % respecto al mismo periodo en 2024, informó el Banco Central de Honduras. Según el informe, el monto aumentó en aproximadamente 2 120,2 millones USD frente a los 8 048,1 millones de dólares del mismo lapso en 2024.
«Envío lo que me alcanza para que mi madre tenga comida y medicinas», comenta un trabajador hondureño en Estados Unidos, ilustrando cómo este flujo es una red de seguridad para muchas familias. El dato subraya que las remesas se están convirtiendo en un pilar económico ineludible para Honduras.
De dónde viene el dinero y quién lo recibe
Más del 80 % de las remesas provienen de los Estados Unidos, donde residen aproximadamente 1,8 millones de hondureños, tanto con documentación como indocumentados, según cifras oficiales del BCH. España aporta un 10,2 % y otros países —México, Canadá, Costa Rica, Panamá y Alemania— suman el 4,5 % restante.
En el lado receptor, más del 37 % de los beneficiarios son madres, y más del 80 % de esos recursos se destina a alimentación, salud y educación, precisó el banco central. Una madre entrevistada afirma: «Mis hijos comen gracias a lo que mi hermano me envía desde allá». Este perfil muestra cómo las remesas se traducen en gasto cotidiano y supervivencia.
El peso macroeconómico y sus riesgos
Las remesas representan más del 25 % del Producto Interno Bruto (PIB) de Honduras, un país de aproximadamente diez millones de habitantes, de los cuales más del 60 % vive en condiciones de pobreza. Según el BCH, ese flujo de dinero es la principal fuente de divisas, superando incluso las exportaciones y la inversión extranjera directa.
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10 168,3 millones USD recibidos hasta octubre de 2025.
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Aumento de 26,3 % respecto al mismo periodo del año anterior.
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Más del 80 % del monto proviene de Estados Unidos.
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Las madres reciben más del 37 % de los apoyos.
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Más del 80 % del total se dirige a necesidades básicas.
Este marco pone de relieve que, aunque vital, esa dependencia también conlleva vulnerabilidades: un shock externo podría afectar el consumo interno, la estabilidad cambiaria y la capacidad del país para diversificar su economía.
¿Por qué tanto aumento en un país estancado?
“El crecimiento existe, pero no toca a las comunidades más rezagadas”, afirma un economista hondureño que analiza estos flujos. El aumento de 26 % responde en parte a un mayor número de envíos extraordinarios —para adquisición de vivienda, servicios funerarios o salud—, y a precios internacionales del café que ayudan al país en divisas. Según el informe del BCH, los envíos extraordinarios por construcción, terrenos o celebraciones suman otra arista del fenómeno.
Sin embargo, pese a este viento favorable, el país no logra transformar esos ingresos en desarrollo estructural: la desigualdad sigue alta, la pobreza persiste y el aparato productivo no absorbe plenamente estos recursos. Así, el dinero llega pero no siempre genera oportunidades duraderas.
La paradoja y el futuro condicionado
Una mujer beneficiaria comenta: «Si no me enviaran, ni tendría cómo pagar los útiles escolares de mis hijos». Esta voz humana pone rostro al flujo de divisas que sostiene al país. Al mismo tiempo, Honduras enfrenta un panorama complejo: aunque las remesas crecen, la economía local y el Estado no logran traducir ese crecimiento en mejoras estructurales significativas.
El reto para Honduras es claro: aprovechar esos 10 000+ millones USD no solo para consumo inmediato, sino para inversión productiva, diversificación, fortalecimiento institucional y reducción de la pobreza. Si no lo hace, seguirá dependiente de la generosidad de sus migrantes.




