Con menos de un mes para la movilización del 9 de noviembre, la infraestructura deportiva cambia de función y genera polémica.
En la Villa Olímpica de Tegucigalpa se cerraron las canchas de ráquetbol, se apilaron colchonetas y llegaron colectivos de campaña: los deportistas denuncian que el “mantenimiento” es solo “un disfraz para un albergue político”, mientras el Partido Libertad y Refundación (Libre) moviliza para el 9 de noviembre y la infraestructura deportiva queda al servicio de la política.
El cierre anunciado y el descontento deportivo
Una circular firmada por la subgerente de mantenimiento de instalaciones del complejo indicó que del 7 al 10 de noviembre el gimnasio y la cancha permanecerían cerradas por trabajos programados. Los atletas, sin embargo, afirman que “no es la primera vez” que esta rutina de mantenimiento coincide con convocatorias políticas.
“Lo que realmente se programó no fueron arreglos, sino la entrada de colchonetas, cobijas y militantes”, declara María Escobar, tenista que entrena habitualmente en el recinto. Según medios locales, la Villa Olímpica ha sido utilizada previamente como albergue para simpatizantes del partido Libre.
De instalaciones deportivas a cuartel de campaña
Las imágenes circuladas muestran habitaciones improvisadas, cortinas hechas con sábanas y pasillos ocupados por sacos y colchonetas apiladas. Aunque oficialmente se habla de “trabajos de mantenimiento”, el ambiente es de albergue:
“Aquí entrenar va a significar resistencia en suelo duro”, bromea Carlos Méndez, deportista de voleibol.
Los deportistas se sienten desplazados: “Mientras nosotros íbamos a calentar, ellos entraban a instalarse”, añade Ana Gómez, nadadora del equipo de la capital. Según ContextoHN, los colectivos comenzaron a llegar desde distintos departamentos para la movilización convocada por Libre.
Las cifras del uso político y los interrogantes
El uso político de la infraestructura deportiva plantea varios interrogantes y datos concretos:
-
El gimnasio 2 del complejo fue anunciado para cierre y albergue, con apoyo del Copeco para habilitar zonas de hospedaje para delegaciones.
-
La movilización convocada comprende actividades desde la capital y otros departamentos, según la convocatoria de Libre.
-
Los atletas confirman que la señalización oficial (mantenimiento) no correspondía a obras sino a instalación de elementos de movilización. “No es la primera vez”, expresan con resignación.
Esta combinación de datos muestra cómo unas instalaciones públicas deportivas cambian de función y generan tensión entre deporte y política en plena campaña electoral.
Impacto en la comunidad deportiva y la opinión pública
Para quienes entrenan diariamente en la Villa Olímpica, el cambio abrupto genera molestias y preguntas en torno al uso del espacio público: ¿quién prioriza? ¿el deporte o la campaña política? “Nosotros pagamos con sudor el derecho a entrenar; ellos con consignas, el derecho a ocupar”, critica Víctor Ruiz, boxeador de la capital.
En el plano ciudadano, la percepción también cambia: las instalaciones pertenecen al Estado, financiamiento público y acceso libre, según fuentes históricas del complejo. Si se usan para fines partidarios, la confianza en su uso equitativo queda en entredicho.
La tensión del calendario electoral y la infraestructura pública
A menos de un mes del 9 de noviembre, la campaña electoral se intensifica y los espacios públicos se convierten en escenarios de movilización. En este contexto la decisión de cerrar se entiende desde un ángulo político, más que técnico. “Los colectivos ya vienen, los espacios ya se adaptan; esto es parte del show”, afirma Lorena Hernández, entrenadora de atletismo.
El reto para la ciudadanía es observar la línea entre el ejercicio de la política y la preservación del espacio deportivo. Cuando un gimnasio se convierte en bastión de campaña, no solo se cambia el uso de un inmueble: se pone en debate qué tipo de sociedad se está construyendo.




