“Nos dijeron que en diciembre ya no habría trabajo, que todo se acababa.” Más de mil empleos quedarán suspendidos en un solo día. La planta de Textiles del Merendón, en La Jutosa (Choloma, Cortés), cierra operaciones. Maquinaria en venta, familias sin sustento y el eco de una industria que se retrae.
El anuncio que sacudió a Choloma
La empresa Textiles del Merendón –perteneciente al grupo internacional Fruit of the Loom– comunicó a sus más de mil empleados que cerrará operaciones en diciembre, según informó el presidente del sindicato de la planta. En la reunión donde se anunció la decisión, los trabajadores escucharon que la fábrica dejará de producir y empezará la venta de toda la maquinaria.
“Nos dijeron que el sustento mensual de nuestras familias se acaba’, relató uno de los operarios que prefirió no ser identificado. La planta está ubicada en el sector La Jutosa, municipio de Choloma, en el departamento de Cortés: una de las zonas más dependientes de la maquila en Honduras.
El cierre representa un golpe directo para una comunidad industrializada que vio en la maquila una vía de empleo formal. Ahora, con la fábrica apagándose, se abre una pregunta mayor sobre el futuro laboral en esta región.
Empleo perdido en una industria en caída
El sector de la maquila en Honduras viene mostrando señales de debilidad desde hace al menos dos años. Según reportes de la Asociación Hondureña de Maquiladores (AHM), la industria maquiladora ya había perdido cerca de 15.000 empleos en 2024. Y otro estudio del Banco Central de Honduras (BCH) indica que entre 2021 y 2023 el empleo en maquila textil bajó de 111.902 a 90.860, una caída de 21.042 plazas.
“Esto no es solo una fábrica más que cierra, es un síntoma de la crisis que se cierne sobre toda la maquila textil”, comentó un analista laboral hondureño. La retracción de la demanda en Estados Unidos, el principal destino de exportación, repercute directamente en plantas como la de Choloma. En 2025, por ejemplo, las exportaciones de bienes de transformación (maquila) registraron un descenso del 1,4 % a mayo, según el Banco Central.
La combinación de menores pedidos, altos inventarios y costos crecientes ha provocado que el motor de empleo formal se enfríe. Para los empleados de Textiles del Merendón, el anuncio representa la llegada en primera persona de un escenario que ya se veía venir en cifras macroeconómicas.
El impacto humano, lo que se pierde
Para cada empleado que sale por la puerta de una maquila, se abre la fisura en una red de familias, comunidades y servicios. En el caso de la planta de Choloma:
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Más de 1.000 trabajadores directos perderán su ingreso mensual.
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Se estima que decenas de contratistas, proveedores y transporte local también se verán afectados.
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La venta de maquinaria indica que el cierre es definitivo, no una pausa temporal.
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La región de Cortés, epicentro de la maquila textil, perderá un puntal laboral.
“Ahora me pregunto cómo explicaré a mi hija que quizá no hay sueldo este mes”, contó una colaboradora. El efecto en cadena sobre la economía local podría incluir reducción de consumo, estrés financiero y un resurgimiento de migración laboral hacia el exterior. La planta no solo cerró; desmantela la rutina de muchas familias.
¿Por qué se cierra la maquila?
Las causas llevan desde lo global hasta lo local: los pedidos de ropa hacia Estados Unidos caen, los costos de insumos suben, y Honduras compite con países de menor costo o con infraestructura más moderna. Según el BCH, las exportaciones de prendas de vestir bajaron casi 6,2 % hasta mayo de 2025 en el rubro textil.
El sindicato de la planta afirma que, en la reunión con la empresa, no se dio explicación clara más allá del anuncio de cierre. “Nos limitaron a firmar el acta de liquidación”, explicó el presidente sindical. Por su parte, analistas coinciden en que el deterioro del “clima de inversión”, los retos logísticos, y la falta de diversificación de la maquila hondureña acentúan el problema.
La decisión de poner en venta la maquinaria indica que la empresa no solo cierra un ciclo, sino que abandona la planta. Eso tiene implicaciones sectoriales: cada cierre mina un poco más la confianza de trabajadores, sindicatos e inversores.
Lo que viene para Choloma y el país
Cuando una maquila cierra en una zona como Choloma, el revés no se limita al empleo directo. La región había visto en la maquila un motor decisivo de formalidad laboral: estudios indican que el sector maquilador contribuyó a reducir la pobreza en Honduras al generar empleo y mejorar salarios en generaciones anteriores.
“Si la maquila no se recupera, se abre un vacío de oportunidades formales para jóvenes que no encuentran dónde ingresar”, advirtió una economista local. Y los datos acompañan: la producción de bienes para transformación muestra caída, los empleos directos en maquila han caído, y la industria textil debe reinventarse para sobrevivir.
Para los trabajadores de Textiles del Merendón el cierre marca el final de un capítulo. Para la fábrica, representa un cambio irreversible de operaciones. Para la industria hondureña, quizás una nueva fase de ajuste que exige estrategia, diversificación y apuesta por otros segmentos de valor agregado.

