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1 octubre , 2026

BCIE: Centroamérica desafía la tormenta arancelaria y logra un crecimiento del 10% en las ventas a Estados Unidos en 2025

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Tegucigalpa. En un audaz desafío a la «bomba comercial» de Donald Trump —el arancel recíproco del 10% que pretende resucitar la industria estadounidense pisoteando alianzas globales—, Centroamérica y República Dominicana contraatacan con un vertiginoso crecimiento del 10% en sus exportaciones al mercado de EStados Unidos durante el primer semestre de 2025. Este repunte, forjado en el fuego de precios internacionales en auge —como el café hondureño, que escaló un 15% en bolsa— y un frenético «front-loading» de compras anticipadas, revela una resiliencia que podría ser efímera: ¿un oasis en el desierto proteccionista o el preludio de una tormenta económica que devore empleos y cadenas de suministro?

Resiliencia temporal bajo el radar del BCIE

Seis meses después de que Donald Trump desatara su «arancel recíproco» del 10%, las exportaciones de Centroamérica y República Dominicana a su mayor comprador siguen en verde. El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), en un informe exclusivo, desglosa esta resiliencia temporal: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y República Dominicana enviaron 8.680 millones de dólares más al mercado norteamericano entre enero y junio, un salto que contrasta con la guerra comercial global.
«Es un respiro impulsado por factores externos, pero no un blindaje», advierte el BCIE, que calcula un riesgo «creciente» por la desaceleración en EE.UU. —su PIB creció un robusto 3.3% en el Q2 2025, según la segunda estimación del Bureau of Economic Analysis, aunque por debajo de las expectativas iniciales de 3.8% en proyecciones previas— y la volatilidad política trumpista.

La política arancelaria: De «recíproca» a unilateral

La política arancelaria, bautizada como «recíproca» pero criticada como unilateral, aplica el 10% base a la mayoría, con castigos selectivos: 15% para Costa Rica (por su superávit en dispositivos médicos) y 18% para Nicaragua (enfocado en tensiones geopolíticas). Esto erosiona el DR-CAFTA, que eliminó barreras para el 99% de bienes regionales, y amenaza sectores vitales. En Honduras, donde el 48% de exportaciones (textiles y café) van a EE.UU., el BCIE prevé una caída del 5-7% en empleo manufacturero si no hay adaptación rápida.

Un duplicado en dos décadas y media

Los números hablan con claridad contundente: según el SIECA, las ventas regionales a EE.UU. escalaron de 11.077 millones en 2020 a 17.360 millones en 2024, un duplicado en 25 años. Esta tendencia sostenida, con un crecimiento anual promedio del 3,4%, subraya la dependencia del 40% en un socio volátil, como alerta el BCIE. A corto plazo, cierres en maquilas (ya reportados un 3% en El Salvador) y menos inversión en agro (banano y piña, 20% de exportaciones) son inevitables para firmas no competitivas. Sin embargo, el impacto es asimétrico: China enfrenta 54%, y Brasil 50%, lo que abre nichos para Centroamérica en cadenas de suministro reubicadas.

Hacia la adaptación: diversificación y reinvensión como salida

Interpretando el panorama, este repunte es un espejismo si no se actúa. El futuro radica en la adaptación: diversificar hacia la UE (que creció 8% en importaciones regionales en 2025) o Asia, potenciar nearshoring con incentivos fiscales, y fortalecer la integración vía BCIE para elevar la competitividad. «Resiliencia no es resistencia pasiva, sino reinvención», concluye el banco. Para economías como la hondureña —donde el café representa el 5% del PIB—, ignorar esta encrucijada podría costar caro; abrazarla, un salto hacia la madurez comercial. En un mundo fragmentado por aranceles, Centroamérica no puede ser mero peón: debe jugársela por ser jugador.
Por Linda Gutiérrez

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