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15 agosto , 2026

¿Borrar tus deudas? Por qué la promesa de Rixi Moncada podría hundir la economía hondureña

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La candidata de Libre quiere eliminar la Central de Crédito, pero expertos advierten: sin historiales, los bancos podrían colapsar.
Tegucigalpa. Te explicamos qué está en juego en esta jugada electoral.En medio de la fiebre electoral rumbo al 30 de noviembre, la candidata presidencial de Libertad y Refundación (Libre), Rixi Moncada, lanzó una propuesta que suena como un sueño para muchos: eliminar a todos los hondureños de la Central de Información Crediticia (CIC) a partir de enero de 2026. ¿El objetivo? «Democratizar la economía». 

¿Qué es la Central de Información Crediticia y por qué importa?

Primero, lo básico: la CIC no es una «lista negra» de morosos, como algunos podrían imaginar. Es una base de datos regulada por la Comisión Nacional de Banca y Seguros (CNBS) que registra el historial crediticio de más de 2 millones de hondureños –casi el 20 % de la población– que tienen algún tipo de crédito, desde préstamos bancarios hasta tarjetas de crédito o financiamiento para vivienda. No solo incluye a los que no pagan, sino también a los cumplidores, esos que liquidan sus cuotas puntualmente.
La CIC funciona como el «expediente financiero» de cada persona. Los bancos y cooperativas la consultan para evaluar si eres confiable para un nuevo crédito, basándose en fórmulas matemáticas y normativas estrictas de la CNBS. Según datos oficiales, este sistema protege los 18,000 millones de lempiras en depósitos de los hondureños (unos 720 millones de dólares al cambio actual), asegurando que el dinero prestado no se despilfarre en malos pagadores. Sin la CIC, los bancos prestarían a ciegas, aumentando el riesgo de quiebras y poniendo en peligro los ahorros de todos.

La promesa de Rixi: un “borrón” con intenciones nobles, pero riesgos enormes

Rixi Moncada asegura que borrar la CIC es una medida estructural para aliviar a los hondureños agobiados por deudas, especialmente en un país donde el 64 % vive en pobreza (según el Instituto Nacional de Estadística) y el empleo informal domina el 60 % de la fuerza laboral (OIT, 2024). La idea seduce: un «nuevo comienzo» para quienes no pueden acceder a créditos por un historial manchado. Pero aquí está el problema: no distingue entre los que no pagan por necesidad y los que simplemente evaden sus obligaciones. ¿Es justo premiar a los morosos mientras los cumplidores ven sus ahorros en riesgo? Además, la propuesta ignora la realidad técnica.
Borrar la CIC no es como limpiar una pizarra; requiere reformar leyes (la Ley del Sistema Financiero, por ejemplo) y convencer a un Congreso donde Libre no tiene mayoría. Más grave aún: sin historiales crediticios, los bancos podrían restringir préstamos o subir intereses para cubrir riesgos, encareciendo el crédito para todos, especialmente para los más pobres.

La respuesta técnica: José Luis Moncada desmonta la propuesta

El ex presidente de la CNBS y actual candidato a diputado por el Partido Liberal, José Luis Moncada, no se quedó callado. Con un tono entre didáctico y mordaz, explicó: “Se llama Central de Información Crediticia, no de riesgos, Rixi. Todos los que tenemos un crédito estamos allí, no solo los malos pagadores”. Y añadió un dardo: “Espero haya entendido, si no, le hago con gráficos”.
Moncada, con su experiencia regulando el sistema financiero, advierte que politizar la CIC es “irresponsable”. Comparó la propuesta con el escándalo de Koriun, un caso de mala gestión bajo el gobierno de Libre que costó millones al erario público. Según él, eliminar la CIC pondría en jaque la estabilidad de los bancos, que manejan una cartera de crédito de 260,000 millones de lempiras (unos 10,400 millones de dólares, per BCH 2024). Si los bancos no pueden evaluar riesgos, los impagos podrían dispararse, desencadenando una crisis que afectaría desde los depositantes hasta la inversión extranjera, que ya está en pausa por la incertidumbre electoral.

Un debate que trasciende la campaña: ¿populismo o solución real?

La propuesta de Rixi ha abierto una caja de Pandora. Economistas y banqueros alertan que un “borrón masivo” podría colapsar la confianza en el sistema financiero, justo cuando Honduras lucha por atraer inversión extranjera (que cayó un 15 % anual desde 2022, según el BCH).
Por otro lado, los defensores de Libre argumentan que la CIC perpetúa la exclusión de los más vulnerables, atrapados en un ciclo de deudas impagables por salarios bajos y crisis económica.Pero los números no mienten: solo el 30 % de los registrados en la CIC están en mora (CNBS, 2024). Los demás son pagadores responsables que podrían verse castigados si el sistema colapsa. Además, la experiencia internacional no favorece a Rixi: países como Argentina y Venezuela, que han jugado con políticas similares, han enfrentado inflación galopante y fuga de capitales.

El veredicto: una apuesta arriesgada en tiempos de incertidumbre

Honduras está en un momento crítico. Con una economía que creció apenas un 3.4 % en 2024 y unas elecciones que definirán el rumbo político, propuestas como la de Rixi Moncada suenan atractivas, pero esconden un peligro real: desestabilizar un sistema financiero que, aunque imperfecto, es un pilar de la economía. La CIC no es el enemigo; es una herramienta que, bien usada, protege a los ahorradores y fomenta el acceso responsable al crédito. Antes de aplaudir un “borrón y cuenta nueva”, preguntemos quién paga la cuenta. Porque en economía, los milagros electorales suelen salir muy caros.
Por Linda Gutiérrez

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