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15 agosto , 2026

Pastor Irías: “La Iglesia está viva». Cristianos y católicos a defender el futuro de Honduras.

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Tegucigalpa, Honduras. En un apasionado y contundente discurso, el pastor Gerardo Irías, presidente de la Confraternidad Evangélica de Honduras, proclamó que las iglesias del país se encuentran en “alerta nacional”, listas para defender la democracia y los valores cristianos frente a lo que describió como un “tsunami espiritual” que amenaza la nación. Con un mensaje cargado de fervor, Irías afirmó ante su congregación: “Estamos comprometidos a proteger la democracia y la fe, que es la palabra de Dios, incluso si implica sacrificios extremos. No tememos, estamos preparados para resistir”.
Sus palabras resonaron con fuerza, comparando la situación actual con una catástrofe inminente: “Hemos superado tormentas tropicales, pero ahora enfrentamos algo mayor, un tsunami, si cabe la expresión”. Visiblemente conmovido, el líder evangélico expresó que su cuerpo “temblaba por dentro” al declarar con convicción: “La Iglesia está viva, y mi Redentor vive”. Irías instó a la comunidad cristiana a mantenerse unida y firme, lista para actuar con determinación en defensa de sus principios y del futuro de Honduras.

Católicos y evangélicos: una fuerza real y poderosa

Dado el crecimiento continuo de los evangélicos y la disminución relativa de los católicos, una estimación razonable basada en las fuentes como Latinbarómetro más recientes sería:
  • Católicos: Entre 3.6 y 4.8 millones (36-47.7% de la población).
  • Evangélicos: Entre 3 y 4.3 millones (32-43% de la población).

Marcha de las Iglesias: contexto de la crisis en Honduras

Honduras enfrenta una profunda crisis política e institucional en 2025, marcada por tensiones en torno al proceso electoral previo a las elecciones generales del 30 de noviembre. La polarización política, agravada por disputas sobre la autonomía del Consejo Nacional Electoral (CNE), ha generado preocupaciones sobre la transparencia y legitimidad del proceso democrático. Según el pastor Gerardo Irías, la intervención en el CNE y el estancamiento del cronograma electoral representan una amenaza directa a la democracia, con temores de una posible ruptura del orden constitucional o intentos de imponer una constituyente que vulnere la voluntad popular.

Desconfianza y muchos tibios

El país está sumido en un clima de desconfianza hacia la clase política, acusada de corrupción, egoísmo y falta de compromiso con el bienestar nacional. Esta percepción se ve reflejada en las críticas de Irías, quien ha denunciado a los políticos como “mentirosos y falsos” y lamentado la ausencia de líderes con principios genuinos. La situación se complica con la polarización entre el oficialista Partido Libertad y Refundación (Libre) y otros sectores, incluyendo partidos opositores como el Partido Nacional y el Partido Liberal, que han optado por no participar en movilizaciones ciudadanas para mantener su neutralidad.
Además, medidas gubernamentales como la reimposición del uso de mascarillas y el teletrabajo obligatorio por un supuesto aumento de casos de COVID-19 han generado especulaciones sobre intentos de restringir concentraciones públicas, incluyendo la marcha convocada por las iglesias. Algunos líderes religiosos, como el reverendo Fumero, han sugerido que estas medidas podrían ser una maniobra para obstaculizar la movilización.

La marcha en marcha: todas las iglesias al unísono

En respuesta a esta crisis, las iglesias católica, evangélica y menonita de Honduras han unido fuerzas en un hecho histórico, convocando una “Caminata de Oración por Honduras” para el 16 de agosto de 2025. Bajo el lema “Caminamos con fe y esperanza”, esta movilización busca promover la paz, la unidad, la justicia y el respeto a la democracia en un contexto de creciente tensión electoral. La marcha, que se realizará simultáneamente en varias ciudades como Tegucigalpa y San Pedro Sula, ha sido diseñada como un acto espiritual y no proselitista, con la participación abierta a todos los ciudadanos, pero con la expresa exclusión de candidatos políticos y símbolos partidistas.

Funcionarios en contra de católicos y evangélicos

Liderada por el arzobispo de Tegucigalpa, José Vicente Nácher, y el pastor Gerardo Irías, la caminata tiene como objetivo reafirmar el compromiso de las iglesias con los valores cristianos, la familia y la democracia, en un momento en que la nación enfrenta desafíos significativos. Los organizadores han enfatizado que la marcha no está dirigida contra ningún partido político, sino que busca ser un espacio de reconciliación y esperanza, con la bandera de Honduras y citas bíblicas como únicos símbolos permitidos.

Sin embargo, la convocatoria ha generado controversia debido al anuncio de funcionarios del Partido Libre, como el vicecanciller Gerardo Torres y Fausto Cálix, de participar en la marcha, lo que ha sido interpretado por algunos como un intento de politizar un evento concebido como apolítico. Esta situación ha causado tensiones, con Irías advirtiendo a figuras como Manuel Zelaya que “no se metan con Dios” y que respeten el carácter espiritual de la movilización. A pesar de estas fricciones, el respaldo de organismos internacionales como el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) y Vatican News subraya la relevancia de esta iniciativa como un símbolo de unidad y esperanza en Honduras.

la marcha del 16 de agosto representa un esfuerzo sin precedentes de las iglesias hondureñas para unir a la ciudadanía en un acto de fe y resistencia pacífica, en medio de una crisis política que amenaza la estabilidad del país. La movilización busca ser un faro de esperanza, pero también enfrenta el desafío de mantenerse al margen de la polarización política en un contexto altamente tenso.

Por Alberto Arango

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