Nicaragua: Una cruzada contra la fe
Desde 2018, la Iglesia Católica en Nicaragua ha sufrido más de 1,200 agresiones, según el Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más. Estas incluyen detenciones arbitrarias, exilios forzados y confiscaciones de propiedades. En 2023, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo congeló cuentas bancarias de tres diócesis y acusó a la Iglesia de lavado de dinero, una táctica para deslegitimarla. El caso del obispo Rolando Álvarez, condenado a 26 años de prisión en 2023 por “traición a la patria” y exiliado al Vaticano en 2024, simboliza esta persecución. Además, 3,639 procesiones han sido prohibidas, y sacerdotes como Osman José Amador enfrentan detenciones sin debido proceso. Rosario Murillo es conocida por su vínculo con brujos y chamanes.
Represión a evangélicos
Las iglesias evangélicas no están exentas. Un informe de 2023 documentó casi 50 agresiones contra comunidades evangélicas, incluyendo el cierre de 256 asociaciones religiosas y la expatriación de 21 pastores. El caso del Ministerio Puerta de la Montaña, que pasó de ser apoyado por el régimen a tener 11 pastores encarcelados en 2023 por presunto lavado de dinero, evidencia un cambio drástico. La persecución busca silenciar a líderes que denuncian injusticias, especialmente en zonas rurales donde el 45% de la población es evangélica.
Cuba: Control estatal sobre la fe
En Cuba, con unos 7 millones de cristianos (más de la mitad de los 11.1 millones de habitantes), la persecución se centra en el control estatal. El régimen comunista, en el poder desde 1959, reprime a líderes religiosos que critican al gobierno. En 2023, Cuba escaló al puesto 27 en la Lista Mundial de la Persecución de Puertas Abiertas, con iglesias no registradas enfrentando multas, confiscaciones y demoliciones. Los católicos, que representan una parte significativa de la población, enfrentan vigilancia y restricciones para realizar actividades públicas.
Hostigamiento a evangélicos
Los evangélicos, en crecimiento, sufren acoso similar. Líderes cristianos enfrentan detenciones, campañas de difamación y restricciones de viaje. En 2023, pastores fueron encarcelados sin juicio por participar en protestas, y las iglesias no registradas son blanco de sanciones. Las mujeres y niñas cristianas enfrentan presiones adicionales, agravadas por la falta de protección contra la violencia doméstica.

