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1 octubre , 2026

El dato que preocupa al sector camaronero: tres de cada diez camarones no sobreviven y las pérdidas ya golpean la economía

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La sequía prolongada reduce la producción camaronera, amenaza empleos rurales, exportaciones y evidencia desafíos estructurales para la competitividad hondureña.

La prolongada sequía que afecta el sur de Honduras ya provoca una mortalidad cercana al 30 % en las unidades de producción de camarón, según la Asociación de Pequeños y Medianos Acuicultores del Sur (Apemasur). El fenómeno incrementa los costos operativos, reduce los rendimientos y compromete una actividad clave para las exportaciones, el empleo rural y el desarrollo económico de la región.


¿Cómo está afectando la sequía a la producción de camarón en Honduras?

El sector camaronero hondureño enfrenta uno de los períodos más complejos de los últimos años. La combinación de temperaturas elevadas, menor disponibilidad de agua y una sequía prolongada está reduciendo significativamente la supervivencia del camarón cultivado, especialmente entre pequeños y medianos productores ubicados en el sur del país.

El presidente de la Asociación de Pequeños y Medianos Acuicultores del Sur (Apemasur), Wilmer Cruz, informó que las unidades productivas ya registran una mortalidad aproximada del 30 %, una cifra que compromete la rentabilidad de un sector cuya actividad depende directamente de las condiciones climáticas.

Los productores explican que el primer ciclo del año, correspondiente al verano, ya había dejado pérdidas importantes debido a las altas temperaturas. Sin embargo, existía la expectativa de recuperar parte de la producción durante el ciclo de invierno, tradicionalmente caracterizado por menores costos y mejores tasas de supervivencia.

La persistencia de la sequía alteró ese escenario.


¿Por qué un 30 % de mortalidad representa un problema económico?

Aunque la cifra puede parecer exclusivamente productiva, su impacto trasciende las fincas camaroneras.

Una reducción del 30 % implica menor volumen disponible para comercialización, menores ingresos para los productores, reducción de divisas por exportaciones y presión sobre miles de empleos vinculados al cultivo, procesamiento, transporte y comercialización del camarón.

El camarón se mantiene como uno de los principales productos de exportación agroindustrial de Honduras, junto con el café, aceite de palma, banano y productos manufacturados.

De acuerdo con estadísticas del Banco Central de Honduras (BCH), históricamente la acuicultura ha representado cientos de millones de dólares en ingresos por exportaciones, convirtiéndose en uno de los principales generadores de divisas del país.

Una caída sostenida de la producción también afecta la capacidad de aprovechar la recuperación de mercados internacionales y limita la competitividad frente a otros exportadores regionales.


¿Cómo se compara Honduras con otros productores de camarón en América Latina?

La industria camaronera latinoamericana ha experimentado dos fenómenes simultáneos durante los últimos años: por un lado, un crecimiento acelerado liderado por Ecuador; por otro, mayores riesgos asociados al cambio climático.

Ranking regional aproximado de exportadores de camarón:

  1. Ecuador
  2. México
  3. Honduras
  4. Nicaragua
  5. Guatemala

Mientras Ecuador ha fortalecido su competitividad mediante inversiones en genética, automatización, bioseguridad y tecnología de cultivo, varios productores centroamericanos enfrentan crecientes desafíos derivados del clima y mayores costos de producción.

Organismos como la FAO y la CEPAL han advertido que la variabilidad climática representa uno de los mayores riesgos para la acuicultura mundial, especialmente en economías altamente dependientes del recurso hídrico.


¿Qué alternativas buscan los pequeños productores?

Frente al deterioro de las condiciones climáticas, los productores han comenzado a incrementar sus inversiones para mantener la productividad.

Entre las principales medidas destacan:

  • Mayor inversión en sistemas de bombeo de agua.
  • Mejor manejo de oxigenación de las piscinas.
  • Fortalecimiento de prácticas de supervivencia del cultivo.
  • Búsqueda de infraestructura pública para procesamiento y exportación.

Estas inversiones aumentan los costos operativos, pero son vistas como necesarias para evitar pérdidas aún mayores durante los próximos ciclos productivos.


¿Qué papel tendría una planta estatal de procesamiento?

Uno de los proyectos planteados por el sector consiste en recuperar una planta procesadora estatal que, según los productores, permanece abandonada desde hace décadas.

De acuerdo con Wilmer Cruz, existe un compromiso del presidente Nasry Asfura para rehabilitar esa infraestructura, permitiendo que pequeños productores puedan procesar directamente su producción y acceder con mayor facilidad a mercados internacionales.

De concretarse, esta inversión podría generar varios efectos económicos:

Impacto esperado Resultado potencial
Mayor valor agregado Más ingresos para productores
Menores costos de intermediación Mejor competitividad
Incremento de exportaciones Más divisas
Generación de empleo Dinamización regional

No obstante, especialistas coinciden en que la infraestructura, por sí sola, no resolverá los efectos del cambio climático si no se acompaña de inversiones en gestión hídrica, innovación tecnológica y adaptación productiva.


¿Qué riesgos enfrenta el sector camaronero en los próximos años?

La situación actual refleja un desafío estructural para la economía hondureña.

Diversos estudios de la FAO, la CEPAL y el Banco Mundial coinciden en que Centroamérica será una de las regiones más expuestas al aumento de temperaturas, períodos prolongados de sequía y eventos climáticos extremos durante las próximas décadas.

Para un país donde actividades como la agricultura, la ganadería, el café, el camarón y otros sectores exportadores dependen directamente del clima, la adaptación dejará de ser una ventaja competitiva para convertirse en una necesidad económica.

El desafío también tiene implicaciones sociales. Menores niveles de producción significan menos empleo temporal, menores ingresos familiares y una desaceleración económica en municipios cuya actividad gira alrededor de la acuicultura.


¿Puede la innovación definir el futuro del camarón hondureño?

La crisis provocada por la sequía vuelve a colocar sobre la mesa una discusión que trasciende la coyuntura: cómo fortalecer un sector exportador estratégico frente a un clima cada vez más impredecible.

La combinación de infraestructura, tecnología, gestión eficiente del agua, procesamiento con mayor valor agregado, financiamiento e innovación será determinante para que Honduras mantenga la competitividad de una industria que genera empleo, divisas y desarrollo en la zona sur. Más allá de enfrentar una temporada adversa, el reto consiste en construir un modelo de producción capaz de responder a un entorno climático que ya está redefiniendo la economía regional.

Por Linda Gutiérrez

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