El encuentro marca una nueva etapa de coordinación entre Gobierno y sector privado frente a retos energéticos y competitividad nacional.
En un contexto de desaceleración económica, presión energética y desafíos en la generación de empleo, el presidente Nasry Asfura sostuvo una reunión estratégica con la cúpula del Consejo Hondureño de la Empresa Privada para alinear prioridades económicas y reactivar una agenda conjunta centrada en productividad, inversión y formalización laboral.
El encuentro, celebrado en Tegucigalpa, refleja un giro en la relación entre el Gobierno y el sector empresarial, en un momento donde la coordinación público-privada se vuelve determinante para sostener el crecimiento económico en Honduras.
COHEP y la urgencia de resolver el cuello de botella energético
Uno de los ejes centrales de la reunión fue el diagnóstico presentado por el sector privado sobre la crisis energética. La presidenta del COHEP, Anabel Gallardo, advirtió sobre el impacto directo que tiene la inestabilidad del sistema eléctrico en la productividad nacional.
El empresariado insistió en la necesidad de reformas estructurales que garanticen suministro confiable, costos competitivos y condiciones que permitan sostener la operación industrial y comercial.
En economías como la hondureña, donde sectores clave —maquila, agroindustria y comercio— dependen intensamente de la energía, cualquier interrupción o sobrecosto se traduce en menor competitividad, reducción de inversión y pérdida de empleo.
Empleo formal: la prioridad compartida
El objetivo central del diálogo fue consolidar una agenda orientada a la generación de empleo formal. Honduras enfrenta una estructura laboral donde más del 70% de la población ocupada se encuentra en la informalidad, según estimaciones de organismos regionales.
En este contexto, el Gobierno y el COHEP coincidieron en la necesidad de impulsar políticas que faciliten la inversión y reduzcan barreras para la formalización.
Entre los factores clave identificados:
- Estabilidad regulatoria para atraer inversión
- Reducción de costos operativos en energía y logística
- Simplificación tributaria y eficiencia del SAR
- Acceso a financiamiento para empresas
- Fortalecimiento de infraestructura productiva
La articulación de estos elementos es vista como condición necesaria para dinamizar el mercado laboral en el corto y mediano plazo.
Reformas estructurales: SAR, logística e infraestructura
Durante el encuentro, el presidente Asfura expuso los avances en áreas estratégicas que el Gobierno considera prioritarias para mejorar la competitividad del país.
Entre ellas destacan las reformas al Servicio de Administración de Rentas (SAR), orientadas a mejorar eficiencia, reducir evasión y facilitar el cumplimiento tributario.
Asimismo, se abordaron proyectos de modernización en puertos y aeropuertos, así como inversiones en infraestructura logística. Estos elementos son clave en una economía que depende del comercio exterior y de cadenas de suministro eficientes.
El fortalecimiento logístico cobra especial relevancia en un entorno global donde los costos de transporte y los tiempos de entrega se han vuelto determinantes para la competitividad.
Inversión y clima de negocios: el factor confianza
La reunión también dejó en evidencia un elemento menos tangible, pero igual de relevante: la reconstrucción de confianza entre el sector público y privado.
Anabel Gallardo subrayó que la reactivación del diálogo constituye “un síntoma de normalidad democrática”, destacando su importancia para la estabilidad institucional y la toma de decisiones económicas.
En mercados emergentes como Honduras, la confianza es un factor clave para atraer inversión. La previsibilidad en políticas públicas, la seguridad jurídica y la interlocución constante con el sector privado inciden directamente en el flujo de capitales.
Contexto económico: presión interna y entorno global adverso
El encuentro ocurre en un escenario complejo. Honduras enfrenta presiones internas por bajo crecimiento, informalidad laboral y desafíos fiscales, mientras el entorno internacional añade incertidumbre.
Factores como el aumento en precios del petróleo, tensiones geopolíticas y volatilidad en mercados globales impactan directamente en costos productivos y flujos de inversión.
Además, sectores clave como el agro y la industria exportadora enfrentan una combinación de costos crecientes y precios internacionales inestables, lo que limita su capacidad de expansión.
En este contexto, la coordinación entre Gobierno y sector privado se vuelve no solo deseable, sino necesaria para sostener la actividad económica.
Una agenda abierta con impacto en 2026
El diálogo entre el Ejecutivo y el COHEP marca el inicio de una agenda que busca traducirse en resultados concretos durante 2026: más empleo, mayor inversión y mejoras en competitividad.
Sin embargo, el desafío radica en la implementación. Las reformas estructurales requieren tiempo, consenso político y capacidad técnica para ejecutarse de manera efectiva.
El país enfrenta una ventana de oportunidad para fortalecer su modelo económico, pero también riesgos si las reformas no logran materializarse con rapidez.
Coordinación como variable crítica
La reunión entre el Gobierno de Nasry Asfura y el COHEP deja una señal clara: el crecimiento económico de Honduras dependerá en gran medida de la capacidad de alinear intereses entre sector público y privado.
En una economía marcada por restricciones estructurales y presiones externas, la coordinación deja de ser un elemento político para convertirse en una variable económica crítica.




