La economía hondureña comenzó 2026 con señales claras de desaceleración. El Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) se ubicó en 3.3% en enero, por debajo del 4.5% registrado en el mismo mes de 2025, según el boletín económico del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep). La cifra marca un punto de inflexión en el ritmo de crecimiento tras varios meses de expansión más acelerada.
El dato no solo refleja una pérdida de impulso, sino también una estructura productiva que avanza de manera desigual. Mientras algunos sectores mantienen dinamismo, otros continúan rezagados, lo que limita la capacidad de la economía para sostener un crecimiento más equilibrado.
COHEP advierte sobre un crecimiento concentrado
Alejandro Kaffati, oficial de política económica del Cohep, explicó que el comportamiento del IMAE evidencia una expansión focalizada. “Los datos muestran que el crecimiento está concentrado en sectores específicos, lo que sugiere que no todas las actividades productivas están avanzando al mismo ritmo”, indicó.
Esta concentración implica riesgos estructurales. Cuando el crecimiento depende de pocos sectores, la economía se vuelve más vulnerable a cambios externos o a choques específicos en esas actividades.
En términos generales, el desempeño de enero confirma que Honduras mantiene una recuperación económica, pero con bases frágiles y dependientes de factores puntuales.
Finanzas lideran mientras otros sectores avanzan con menor fuerza
El sector financiero se consolidó como el principal motor del crecimiento en enero, con una expansión de 12.6%, muy por encima del promedio nacional. Este desempeño está vinculado al aumento en el crédito, la intermediación financiera y la actividad bancaria.
Otros sectores mostraron avances más moderados:
- Telecomunicaciones: 3.8%, impulsadas por mayor demanda de servicios digitales
- Agropecuario: 3.8%, con recuperación parcial en producción agrícola
- Industria manufacturera: 1.8%, con crecimiento limitado
Este patrón confirma una economía con motores desiguales, donde el sector financiero crece con fuerza, pero la producción real avanza a un ritmo más lento.
Factores externos presionan la economía hondureña
El informe del Cohep advierte que el entorno internacional será determinante para el desempeño económico en 2026. Honduras, como economía abierta y altamente dependiente del exterior, enfrenta varios riesgos clave:
- Desaceleración económica en Estados Unidos, principal socio comercial
- Posibles cambios en políticas migratorias, que podrían afectar el flujo de remesas
- Incremento en los precios del petróleo, presionando costos internos
- Persistencia de inflación importada, especialmente en alimentos y energía
Estos factores tienen un impacto directo en variables críticas como consumo, inversión y balanza externa.
En particular, las remesas —que representan cerca del 25% del PIB según el Banco Central de Honduras— son un pilar fundamental del crecimiento. Cualquier reducción en estos flujos podría traducirse en menor dinamismo económico interno.
Comparación regional: crecimiento moderado en Centroamérica
El desempeño de Honduras se enmarca en una tendencia regional de crecimiento moderado. Según estimaciones de organismos como el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), Centroamérica proyecta tasas de crecimiento entre 3% y 4% para 2026, con diferencias según el grado de diversificación productiva.
Países como Costa Rica y Panamá muestran estructuras económicas más diversificadas, con mayor peso en servicios y tecnología. En contraste, Honduras continúa dependiendo en gran medida de sectores tradicionales como agricultura, maquila y servicios financieros.
Esta diferencia estructural explica por qué el crecimiento hondureño tiende a ser más volátil y menos resiliente frente a choques externos.
Consumo e inversión: señales mixtas al inicio del año
Aunque el IMAE refleja crecimiento, la desaceleración sugiere un comportamiento más cauteloso en variables clave como el consumo y la inversión.
El sector manufacturero, que suele estar vinculado a la demanda interna y externa, creció apenas 1.8%, lo que podría indicar una moderación en el ritmo de producción. A su vez, la incertidumbre internacional y los costos energéticos pueden estar afectando decisiones de inversión empresarial.
Desde el sector privado, cámaras como la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés han señalado la necesidad de mejorar condiciones de competitividad, infraestructura y seguridad jurídica para sostener el crecimiento.
Una economía que crece, pero sin acelerar
El inicio de 2026 deja un mensaje claro: Honduras continúa creciendo, pero a un ritmo menor y con una estructura desigual. El IMAE de 3.3% confirma que la economía no está en contracción, pero tampoco muestra señales de aceleración sostenida.
El peso del sector financiero contrasta con el desempeño más moderado de actividades productivas clave, mientras que los riesgos externos añaden incertidumbre al panorama.
En un contexto donde Estados Unidos define gran parte del pulso económico regional y los precios internacionales siguen siendo volátiles, el margen de maniobra para economías como la hondureña se mantiene limitado.
El dato de enero no cierra el año, pero sí marca el tono: crecimiento presente, pero condicionado.




