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16 agosto , 2026

Incertidumbre sin presidente: Cohep advierte que la crisis postelectoral ya pone en riesgo la economía

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A 22 días de las elecciones, la falta de resultados frena inversión, consumo y empleo, mientras el riesgo país amenaza con subir.

Veintidós días después de ir a las urnas, Honduras sigue sin presidente electo. “Todo está en pausa”, advierte el Cohep: inversión detenida, consumo frenado, empleo bajo presión. Aunque el riesgo país sigue bajo, la incertidumbre política amenaza con romper ese equilibrio y trasladar la crisis institucional a la economía real.

Un país sin definición y una economía que espera

Han pasado más de tres semanas desde las elecciones generales y la falta de una declaratoria oficial mantiene al país en un estado de espera prolongada. Esta indefinición, lejos de limitarse al plano político, comienza a generar efectos visibles en la economía cotidiana, en las decisiones empresariales y en la confianza de los mercados.

Desde el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), el gerente de Política Económica, Santiago Herrera, advirtió que la incertidumbre postelectoral podría traducirse en un aumento del riesgo país si la situación no se resuelve con rapidez. El mensaje apunta a una preocupación central del sector privado: la confianza es frágil y depende, en gran medida, de reglas claras y certidumbre institucional.

Riesgo país bajo, pero con señales de advertencia

Herrera reconoció que, por ahora, Honduras mantiene una señal positiva ante los mercados internacionales. El indicador de riesgo país, medido por el EMBI, se sitúa en 2.38, el nivel más bajo registrado hasta ahora. “Es bastante bueno en cuanto a la percepción de riesgo que tiene el país”, afirmó el economista.

Sin embargo, el Cohep advierte que este buen desempeño no es automático ni permanente. El riesgo país refleja expectativas, y estas pueden cambiar rápidamente cuando se prolonga la incertidumbre política. En otras palabras, el bajo EMBI actual no garantiza estabilidad futura si el proceso electoral continúa sin una salida clara y consensuada.

La economía cotidiana ya siente la incertidumbre

Más allá de los indicadores financieros, el impacto más inmediato se percibe en la economía real. Herrera fue directo al describir el escenario actual: “Todo está en pausa”. Las decisiones se postergan y el movimiento económico se ralentiza en distintos niveles.

Hoy, según el sector privado, la incertidumbre se traduce en:

  • Proyectos de inversión detenidos, tanto locales como extranjeros

  • Menor consumo, con hogares que aplazan compras importantes

  • Pymes con ventas por debajo de lo habitual, especialmente en comercio y servicios

  • Contrataciones congeladas y mayor cautela en el empleo

  • Expectativa negativa que se extiende en la cadena productiva

Este freno no responde a un shock externo, sino a un factor interno: la falta de claridad política.

Pymes en el centro del impacto

Aunque el efecto se siente en toda la economía, el golpe es más fuerte para las pequeñas y medianas empresas. Herrera explicó que este segmento es el primero en resentir la caída del consumo y la paralización de proyectos, porque opera con márgenes más ajustados y menor capacidad de absorción de pérdidas.

“Es una cadena: se frena la inversión, cae el consumo y se resiente el empleo”, advirtió el economista del Cohep. Cuando las pymes venden menos, reducen turnos, postergan compras y evitan contratar. El resultado es un impacto directo sobre los ingresos de miles de familias y sobre el dinamismo económico general.

Confianza, transición y el reloj político

Para el sector privado, el factor tiempo es clave. Herrera insistió en que mientras no se resuelva la situación político-electoral, será difícil recuperar un clima de confianza. “La incertidumbre está en su nivel máximo”, afirmó, subrayando que el país necesita una definición clara sobre quién asumirá la Presidencia.

El economista señaló como fecha crítica el 30 de diciembre, cuando se espera que el proceso electoral quede resuelto y se active la transición. En ese escenario, los equipos económicos del candidato ganador deberían comenzar a trabajar en los temas urgentes: estabilidad fiscal, inversión, empleo y crecimiento.

Diálogo como señal económica

Más allá del resultado electoral, el Cohep remarca la necesidad de una transición ordenada y de un diálogo amplio. Herrera enfatizó que el próximo gobierno deberá sentarse con la empresa privada, la sociedad civil y la academia, no solo como gesto político, sino como señal económica hacia dentro y fuera del país.

En un contexto regional competitivo, la economía hondureña depende de mensajes claros. La advertencia del sector privado es directa: mientras la política siga sin definiciones, la economía seguirá esperando. Y cada día de espera tiene un costo que no se mide solo en cifras, sino en oportunidades perdidas, decisiones postergadas y confianza erosionada.

Por Linda Gutiérrez

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