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22 septiembre , 2026

ONU 2026: Honduras llega a una cita marcada por Trump, las guerras y el giro político de América Latina

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La Asamblea General de Naciones Unidas entra esta semana en su momento central. Desde el martes 22 de septiembre comienza el debate general de la 81.ª sesión, con cerca de 130 jefes de Estado y Gobierno en Nueva York. La agenda llega marcada por las guerras de Medio Oriente y Ucrania, la tensión sobre el sistema multilateral, inteligencia artificial, energía, migración y cambio climático.

Pero para Honduras la reunión tiene una lectura adicional: es la primera participación internacional de alto nivel del presidente Nasry Asfura en un escenario donde Estados Unidos vuelve a tener un peso extraordinario y donde América Latina atraviesa un cambio político evidente.

1. ¿Qué está realmente en juego en la ONU?

La ONU llega a esta Asamblea con una pregunta de fondo: qué capacidad conserva el multilateralismo para responder a un mundo cada vez más dominado por conflictos, intereses nacionales y competencia entre grandes potencias.

El tema oficial de esta 81.ª sesión es “Restoring trust, managing transformation: A United Nations that delivers for all”, es decir, recuperar la confianza y gestionar la transformación.

Y los temas concretos son enormes: Medio Oriente, Ucrania, seguridad internacional, cambio climático, inteligencia artificial, desarrollo, deuda, seguridad alimentaria y preparación ante pandemias. La propia ONU reconoce que la Asamblea se desarrolla en un contexto de crecientes divisiones entre países y presión sobre el sistema multilateral.

La diferencia este año es que muchos de esos problemas están conectados con una misma realidad: la disputa por quién establece las reglas del nuevo orden internacional.


2. Trump vuelve a ser una de las figuras centrales

Donald Trump está previsto para intervenir el martes 22 de septiembre y tendrá además una intensa agenda bilateral.

Reuters reporta que Trump llega a Nueva York mientras continúa la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, con efectos sobre el transporte marítimo y los precios internacionales de la energía. También tiene previsto reunirse con líderes de Ucrania, Reino Unido, Japón, Irak y con Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela respaldada por Washington.

Su presencia tiene una particularidad: Trump no llega simplemente a defender una posición estadounidense dentro de la ONU; su administración ha cuestionado abiertamente el funcionamiento de la organización.

Washington ha reducido aportes a organismos de Naciones Unidas y ha exigido reformas. Sin embargo, esta misma semana Estados Unidos pagó US$725 millones al presupuesto regular de la ONU y US$102 millones adicionales para operaciones de paz, evitando perder su derecho de voto por atrasos. Aun así, mantiene una deuda superior a US$1,300 millones con el organismo.

Ahí está una de las contradicciones importantes de esta Asamblea: Estados Unidos cuestiona el sistema, pero sigue siendo uno de sus actores financieros y diplomáticos fundamentales.


3. Medio Oriente puede dominar la conversación

La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán será uno de los grandes asuntos que acompañarán los discursos, aunque no exista necesariamente un único foro de negociación capaz de resolverla.

El conflicto ya tiene consecuencias económicas internacionales: energía, transporte marítimo, inflación y cadenas de suministro.

La situación también afecta directamente al estrecho de Ormuz y al mar Rojo, dos corredores fundamentales para el comercio mundial. Los ataques y amenazas vinculados a los hutíes han elevado nuevamente la preocupación por el transporte marítimo y los precios energéticos.

Para Honduras esto no es un asunto lejano. Petróleo más caro significa presión sobre combustibles, transporte, alimentos, inflación y costos empresariales.


4. Ucrania sigue sin una salida clara

La guerra entre Rusia y Ucrania entra en otro invierno sin una solución definitiva.

Volodímir Zelenski participará en la Asamblea y el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, también intervendrá. El Consejo de Seguridad continúa limitado por el veto ruso, mientras la guerra sigue afectando alimentos, energía y comercio internacional.

Para América Latina, el tema también tiene una dimensión económica: fertilizantes, granos, combustibles, transporte y cadenas de suministro.

Por eso la ONU de esta semana no debe leerse únicamente como una reunión diplomática. También es una reunión sobre economía mundial.


5. El giro hacia la derecha en América Latina sí importa

Aquí aparece uno de los cambios políticos más interesantes para Honduras. Un análisis regional publicado recientemente identifica una mayoría de gobiernos de derecha y centro-derecha en América Latina, aunque las clasificaciones ideológicas varían según la fuente y el criterio utilizado. Entre los gobiernos ubicados en ese espacio aparecen Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y República Dominicana, mientras Brasil, México, Nicaragua, Cuba, Uruguay y Venezuela mantienen gobiernos de izquierda o centro-izquierda.

Más que hablar de una región completamente homogénea, lo importante es observar un desplazamiento político hacia posiciones que ponen mayor énfasis en seguridad, inversión privada, apertura económica, control migratorio y soberanía nacional.

Honduras forma parte de ese nuevo mapa político con el gobierno de Nasry Asfura.

Pero tampoco debe confundirse el mapa ideológico con una alianza automática. Cada gobierno latinoamericano tiene intereses propios y relaciones diferentes con Washington, China, Europa y sus vecinos.


6. ¿Y qué significa esto para Centroamérica?

Centroamérica llega a Nueva York con posiciones políticas distintas.

Guatemala, bajo Bernardo Arévalo, mantiene una agenda de reforma institucional y lucha contra la corrupción.

El Salvador, bajo Nayib Bukele, representa una política de seguridad mucho más dura y una relación estrecha con Washington.

Nicaragua mantiene una posición política abiertamente enfrentada con Estados Unidos.

Costa Rica y Panamá tienen gobiernos ubicados en el espacio de centro-derecha y mantienen una relación económica y estratégica muy cercana con Estados Unidos.

Y Honduras, bajo Asfura, aparece ahora dentro de una corriente política regional de derecha, con énfasis en inversión, seguridad, infraestructura y relaciones económicas con Estados Unidos.

Eso genera un nuevo escenario centroamericano: Washington vuelve a tener un peso político considerable en una región donde los gobiernos no necesariamente piensan igual, pero donde la relación con Estados Unidos tiene enorme importancia económica.


7. ¿Dónde entra Honduras?

La participación de Nasry Asfura tiene un tema central muy definido: cambio climático, sequía y búsqueda de recursos internacionales.

El presidente hondureño viajó a Nueva York para participar en la 81.ª Asamblea y expondrá los efectos que la sequía está provocando en Honduras, particularmente sobre producción agrícola y seguridad alimentaria. El Gobierno busca apoyo internacional para enfrentar esas consecuencias.

Y aquí hay una oportunidad diplomática concreta para Honduras.

El país no llega solamente con un problema ambiental. Puede presentar ante organismos multilaterales una agenda que conecta agua, agricultura, infraestructura, seguridad alimentaria, financiamiento climático y desarrollo rural.

La propia ONU en Honduras acaba de reportar acciones para fortalecer a 2,500 familias del Corredor Seco frente a los efectos de la sequía.

Por eso el discurso hondureño puede adquirir una dimensión económica: la crisis climática está comenzando a convertirse en una variable de inversión, productividad y seguridad alimentaria.


8. Hay otro tema silencioso: quién dirigirá la ONU

Esta también es una Asamblea importante porque António Guterres entra en la última etapa de su mandato como secretario general.

El próximo liderazgo de Naciones Unidas tendrá que enfrentar una organización sometida a presión financiera, reformas y disputas entre las grandes potencias. Reuters señala que todavía no existe un candidato claramente consolidado para sucederlo.

Esto importa para América Latina porque una ONU más débil tendría menos capacidad para actuar en temas como cambio climático, migración, desarrollo, seguridad alimentaria y conflictos.


9. Inteligencia artificial entra definitivamente en la agenda diplomática

La IA ya dejó de ser exclusivamente un asunto de Silicon Valley. La ONU quiere avanzar en reglas internacionales para su desarrollo y uso. Guterres ha planteado la necesidad de establecer mecanismos comunes de gobernanza para evitar una carrera tecnológica sin controles suficientes.

Para países como Honduras, el debate tiene dos caras. Una es regulatoria: privacidad, empleo, seguridad y desinformación. La otra es económica: cómo evitar que la brecha tecnológica termine ampliando todavía más la diferencia entre países desarrollados y economías pequeñas.


10. La lectura para Honduras

La Asamblea de Naciones Unidas no debería analizarse en Honduras únicamente por el discurso que dará el presidente. Hay cuatro asuntos que vale la pena seguir:

Primero, Estados Unidos. Lo que Trump diga y, sobre todo, las reuniones que mantenga pueden marcar relaciones económicas y diplomáticas durante los próximos meses.

Segundo, energía. La evolución de Medio Oriente puede terminar trasladándose al precio del petróleo, combustibles y transporte.

Tercero, financiamiento climático. Honduras necesita convertir la sequía en una agenda concreta de recursos para agua, agricultura e infraestructura.

Cuarto, el nuevo mapa político latinoamericano. La región está mostrando una mayor presencia de gobiernos de derecha y centro-derecha, pero cada país está construyendo su propia relación con Washington y con las demás potencias.

La mirada de la Directora

Esta ONU es importante para Honduras porque el país llega a Nueva York en un momento de cambio.

Cambia el mapa político de América Latina. Cambia la relación de Estados Unidos con el mundo. Cambia la economía energética. Cambia la tecnología. Y cambia también la forma en que los países pequeños tienen que negociar sus intereses.

Para Honduras, la participación de Asfura puede medirse menos por la duración de su discurso y más por qué recursos, acuerdos y relaciones consigue construir alrededor de los problemas que el país ya tiene encima de la mesa: agua, agricultura, inversión, infraestructura y seguridad alimentaria.

Y mientras tanto, habrá que escuchar a Trump.

No solamente por lo que diga sobre la ONU, sino por lo que pueda anunciar sobre Irán, energía, comercio, migración, Venezuela y la relación de Estados Unidos con América Latina.

Esta semana, Nueva York será uno de los lugares donde se podrá observar hacia dónde empieza a moverse el nuevo equilibrio mundial.

Por Carlos Echeverri

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