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15 agosto , 2026

El 60% de las mujeres rurales lideran emprendimientos en Honduras, pero el 70% de la inversión aún es masculina

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FUNDER, Walmart y La Colonia han construido un nuevo ecosistema de inclusión financiera y acceso a mercados que coloca a las mujeres en el centro del agro hondureño.

Honduras está viviendo una transformación silenciosa en sus cadenas agrícolas. Mientras la Fundación para el Desarrollo Empresarial Rural (FUNDER) presentó en mayo de 2026 su Política de Género e Inclusión Financiera y Social, los supermercados Walmart y La Colonia han comenzado a priorizar a mujeres productoras en sus programas de abastecimiento local. No se trata de una tendencia filantrópica, sino de una reconfiguración estratégica de la cadena de valor: las mujeres rurales, históricamente excluidas del crédito y los mercados formales, se han convertido en el eslabón más confiable para garantizar calidad, trazabilidad y sostenibilidad en el agro hondureño.

¿Cuál es el papel de FUNDER en la inclusión financiera de las mujeres rurales en Honduras?

FUNDER ha sido el articulador técnico y financiero del nuevo ecosistema. El 30 de mayo de 2026, la fundación presentó oficialmente su Política de Género e Inclusión Financiera y Social (PG-INFI FUNDER), una herramienta institucional orientada a reducir brechas y promover la equidad, la autonomía económica de las mujeres y la inclusión social en las zonas rurales del país. La política se implementará bajo el modelo ICA (Inversión, Capacitación y Asistencia Técnica) y tendrá aplicación transversal en los cuatro Centros de Servicios de FUNDER: Cajas Rurales, Agronegocios, Servicios Financieros y Gestión Agroforestal y Energía.

Mildrid García, representante de ONU Mujeres Honduras, afirmó durante el lanzamiento que “no puede haber desarrollo sostenible sin igualdad de género. Y tampoco puede existir una verdadera inclusión financiera si las mujeres rurales continúan enfrentando barreras estructurales para acceder al crédito, a servicios financieros, a asistencia técnica, a mercados y a espacios de toma de decisión”.

El trabajo de FUNDER no es nuevo. Desde 2025, la fundación ha venido implementando el proyecto ACESAN en alianza con el Programa Mundial de Alimentos (PMA) , que fortalece la resiliencia económica y contribuye a la seguridad alimentaria en comunidades vulnerables de Santa Bárbara, La Paz y Choluteca. Un componente clave de esta iniciativa ha sido la creación de un Fondo de Crédito Revolvente (FCR) , administrado por FUNDER, que ofrece financiamiento en condiciones preferenciales para iniciativas de producción, postcosecha, energía limpia y emprendimientos rurales. El fondo beneficia a 20 organizaciones comunitarias con una membresía total de 300 personas, de las cuales al menos el 60% son mujeres, jóvenes y personas indígenas.

En mayo de 2026, las cifras agregadas de FUNDER en inclusión financiera con enfoque de género ya mostraban impacto sostenido: 48,000 familias atendidas en todo el país, con énfasis en mujeres rurales.

¿Cómo está Walmart incorporando a mujeres productoras en su cadena de suministro en Honduras?

Walmart Centroamérica ha desarrollado Tierra Fértil, un programa que brinda apoyo a pequeños y medianos productores agrícolas con acceso a mercado seguro, compras directas, asesoría técnica e inversiones específicas como equipo y compra de insumos. En Honduras, 137 proveedores agrícolas se benefician actualmente de esta iniciativa, generando más de 2,300 puestos de trabajo directos e indirectos.

La participación femenina en la cadena de valor de Walmart no es un añadido, sino una consecuencia de la estructura del programa. Los testimonios recogidos por la empresa muestran un patrón recurrente: las mujeres no solo trabajan en la producción, sino que también reciben formación técnica y acceso a tecnologías que antes les estaban vedadas.

El productor Franklin Noé Cáceres, proveedor de Walmart, reconocía que junto a él trabajan mujeres que “colaboran en sus cultivos”, muchas de ellas participando en procesos de poscosecha y distribución. El productor Willians López, beneficiario de una casa malla de 4,000 metros cuadrados para producción de escarola, explicó que genera más de 30 empleos directos y alrededor de 150 indirectos, incluyendo mujeres en el proceso productivo y en la distribución.

En términos macro, en 2024, las compras de Walmart a 664 productores agrícolas centroamericanos ascendieron a $138 millones, beneficiando a más de 11,000 familias. Aunque la empresa no desagrega públicamente el porcentaje de esas compras que provienen de mujeres productoras, la evidencia cualitativa sugiere que el acceso a mercados formales está comenzando a formalizar la participación femenina en la agricultura, un sector donde históricamente las mujeres han trabajado sin registro ni seguridad social.

¿Qué está haciendo Supermercados La Colonia, a través de De Mi Tierra, para incluir a mujeres en la agricultura comercial?

Supermercados La Colonia, en alianza con Banco Ficohsa y FUNDER, opera el programa De Mi Tierra, que cumple 17 años de trayectoria en 2026. Los resultados acumulados del programa hasta mayo de 2026 son contundentes: más de L 248.6 millones en financiamiento al agro, más de 3,070 créditos otorgados y presencia en 13 departamentos del país. El programa ha beneficiado a más de 1,200 agricultores en 100 comunidades, generado 28,000 empleos indirectos y reducido en más del 86% la importación de frutas y verduras, mediante la producción de 40 variedades de vegetales.

El verdadero punto de inflexión en términos de inclusión de género llegó en febrero de 2026, cuando De Mi Tierra firmó un convenio con el proyecto OCIDA‑MEDA, financiado por Global Affairs Canada y liderado por la Asociación Menonita para el Desarrollo Económico (MEDA). El convenio, que involucra a Supermercados La Colonia como socio comercial, a Banco Ficohsa como aliado financiero y a FUNDER con acompañamiento técnico, beneficia a más de 1,000 pequeños productores del Corredor Seco de Honduras en los departamentos de La Paz, Comayagua, Intibucá, Lempira, Ocotepeque, Copán y Santa Bárbara.

La innovación del convenio no es solo financiera: establece metas de participación explícitas en la cadena de valor de hortalizas:

  • 30% mujeres adultas

  • 30% mujeres jóvenes

  • 20% jóvenes hombres

  • 20% hombres adultos

Además, se facilitarán relaciones comerciales directas entre los productores y Supermercados La Colonia, promoviendo precios justos, acceso a mercados formales y estabilidad comercial. El respaldo financiero de Ficohsa y el acompañamiento técnico de FUNDER permitirá consolidar un ecosistema que favorezca el crecimiento empresarial, la generación de empleo y la reducción de factores asociados a la migración irregular.

¿Cómo está respondiendo la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) a este nuevo paradigma?

La Secretaría de Agricultura y Ganadería de Honduras (SAG) no ha sido ajena a este proceso. A través del proyecto ComRural III, financiado por el Banco Mundial, la SAG ha establecido metas específicas de 30% de participación femenina como requisito para acceder a fondos de hasta $26 millones para organizaciones de productores rurales. El proyecto prevé beneficiar a 88,500 hogares rurales, de los cuales 22,500 de forma directa.

La Secretaría de Agricultura y Ganadería de Honduras (SAG), dirigida desde el 30 de enero de 2026 por el ingeniero Moisés Abraham Molina, ha respondido a este nuevo paradigma con políticas activas. Bajo su liderazgo, el gobierno ha activado medidas para enfrentar los efectos de la sequía en 2026, enfocadas en reducir riesgos, fortalecer la producción y garantizar la estabilidad en el abastecimiento agrícola nacional. A través del proyecto ComRural III, financiado por el Banco Mundial, la SAG ha establecido metas específicas de 30% de participación femenina como requisito para acceder a fondos de hasta $26 millones para organizaciones de productores rurales.

El proyecto prevé beneficiar a 88,500 hogares rurales, de los cuales 22,500 de forma directa. Molina ha reafirmado además la importancia de la cooperación técnica de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), destacando que estas alianzas son esenciales para fortalecer el sector agroalimentario del país.

La SAG también ha impulsado AgroMujer y la Mesa de la Mujer Rural, instrumentos de política pública que buscan coordinar las acciones de las distintas entidades del Estado y la cooperación internacional en torno al empoderamiento económico de las mujeres rurales. En diciembre de 2025, la SAG realizó la entrega de capital semilla a mujeres rurales en distintos departamentos, como parte de una estrategia de autonomía económica que ya ha llegado a más de 4,000 pequeños productores en Choluteca, El Paraíso y Francisco Morazán.

¿Cuáles son los desafíos estructurales que persisten pese a estos avances?

A pesar de la articulación entre FUNDER, Walmart, La Colonia y la SAG, las brechas de género en el agro hondureño siguen siendo profundas. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de julio de 2025, las mujeres representan el 53.3% de la población hondureña y el 38.5% de los hogares tienen como jefa de familia a una mujer, pero su participación en la tierra productiva y el acceso al crédito sigue siendo minoritaria. La diputada Merary Díaz presentó el 29 de mayo de 2026 una iniciativa en el Congreso Nacional para crear un fondo nacional de apoyo a mujeres emprendedoras, reconociendo que “actualmente no existe un instrumento específico enfocado exclusivamente en respaldar a las emprendedoras hondureñas”.

La informalidad es otro de los grandes pendientes. Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) , las MIPYMES en Honduras generan más del 70% del empleo y contribuyen aproximadamente al 60% del PIB, pero luchan contra barreras como baja productividad, poco valor agregado y acceso limitado a créditos blandos. El programa IMPULSO HN, coordinado por la Secretaría de Desarrollo Económico con apoyo del PNUD, ha beneficiado a más de 2,000 emprendedores en 17 ciudades con capital semilla y asesoría empresarial, con énfasis en negocios liderados por mujeres.

Joselinda Manueles, presidenta de la Junta de Gobernadores de FUNDER, lo resumió durante la presentación de la política de género: “Es importante que las mujeres tengan acceso a la tierra, al financiamiento y oportunidades de capacitación, a fin de lograr su empoderamiento y contribuir al desarrollo de las familias rurales”.

¿Qué papel juega la cooperación internacional en este ecosistema?

La cooperación internacional ha funcionado como un acelerador de las iniciativas que hoy impulsan la inclusión económica de las mujeres rurales en Honduras. La Política de Género e Inclusión Financiera y Social de FUNDER fue desarrollada con el acompañamiento técnico del programa Mujeres, Economía Local y Territorios (MELYT) de ONU Mujeres, financiado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia, la Agencia Italiana de Cooperación al Desarrollo (AICS) e Irish Aid. Esta alianza ha permitido fortalecer capacidades institucionales, ampliar el acceso de las mujeres a servicios financieros y promover una mayor participación en espacios de liderazgo económico comunitario.

La cooperación también ha contribuido a conectar la inclusión financiera con la sostenibilidad productiva. A través del proyecto Paraíso Verde, respaldado por la Unión Europea e Irish Aid, se han impulsado acciones de restauración ambiental, adaptación al cambio climático y fortalecimiento de organizaciones rurales en el departamento de El Paraíso. La iniciativa trabaja con 111 organizaciones comunitarias en 13 municipios, promoviendo la participación de mujeres y jóvenes en estructuras locales de gobernanza y facilitando recursos para la adopción de tecnologías que mejoren la resiliencia de los sistemas productivos rurales.

A este entramado se suma el proyecto SAG-ProOccidente, ejecutado por ACDI/VOCA con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). El programa ha llevado asistencia técnica y agricultura climáticamente inteligente a más de 10,000 productores en seis departamentos del occidente del país, priorizando la incorporación de mujeres a cadenas productivas más rentables. Casos como el de María del Carmen García, en La Paz, muestran cómo el acceso a tecnología, capacitación y mercados puede transformar a pequeñas productoras en generadoras de empleo y referentes dentro de sus organizaciones comunitarias.

El triángulo virtuoso que está redefiniendo el agro hondureño

FUNDER ha construido el puente financiero, Walmart y La Colonia han abierto la puerta de los mercados formales, y la SAG ha proporcionado el marco de política pública. Lo que antes era un círculo vicioso —mujeres rurales sin acceso a crédito, sin capacitación técnica y sin garantías de compra— se está transformando en un triángulo virtuoso: crédito preferencial, asistencia técnica y mercado seguro. No es casualidad que la política de género de FUNDER se haya lanzado apenas 48 horas antes de que una diputada presentara en el Congreso la iniciativa para crear un fondo nacional de apoyo a mujeres emprendedoras. El ecosistema está madurando.

La pregunta que queda abierta para el segundo semestre de 2026 no es si las mujeres seguirán siendo un eslabón central de la cadena agrícola hondureña —eso ya es irreversible—, sino si el resto de las grandes cadenas de supermercados y agroexportadores del país replicarán el modelo. Mientras tanto, en los campos de La Paz, Comayagua y Santa Bárbara, las mujeres ya no solo siembran maíz y hortalizas: siembran autonomía, contratan mano de obra y, por primera vez, negocian el precio de sus productos con compradores formales. En SOYDATOS seguiremos midiendo ese cambio, kilo por kilo, crédito por crédito, mujer por mujer.

Por Linda Gutiérrez

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