Honduras mejoró en complejidad corporativa, aunque persisten barreras regulatorias, institucionales y operativas que afectan inversión y competitividad regional.
Honduras mejoró su posición en el Índice Global de Complejidad Corporativa 2026 de TMF Group, pasando del puesto 66 al 65 entre 81 economías analizadas. Aunque el avance fue presentado como una señal positiva para el clima de negocios, el informe mantiene al país dentro del grupo de jurisdicciones consideradas complejas para establecer, operar y expandir empresas. El resultado refleja mejoras relativas frente a otros mercados centroamericanos, pero también evidencia desafíos persistentes en regulación, procesos administrativos y competitividad institucional.
¿Qué mide realmente el Índice Global de Complejidad Corporativa?
El informe de TMF Group analiza la dificultad de operar negocios en distintos países mediante 292 indicadores relacionados con cumplimiento regulatorio, tributación, administración laboral, incorporación de empresas y gestión corporativa. El estudio cubre jurisdicciones que representan cerca del 94% del PIB mundial, convirtiéndose en uno de los termómetros internacionales más observados por inversionistas y multinacionales.
A diferencia de otros índices internacionales, el GBCI no evalúa riesgo político ni estabilidad democrática. Su enfoque se concentra en la llamada “complejidad corporativa”, es decir, la cantidad de procesos, requisitos y estructuras administrativas que enfrentan las empresas para operar. En términos prácticos, analiza cuánto tiempo, recursos y burocracia necesita una compañía para funcionar dentro de un mercado.
En el caso de Honduras, el deterioro histórico ha sido visible. El país se ubicó en el puesto 47 en 2023, escaló al 60 en 2024, luego al 66 en 2025, y ahora mejora ligeramente al 65 en 2026. Aunque el cambio reciente representa una reducción marginal en complejidad, el comportamiento acumulado de los últimos años muestra una tendencia estructural de mayores obstáculos operativos.
¿Cómo se compara Honduras con Centroamérica?

El informe señala que Honduras continúa siendo una de las economías “más accesibles” de Centroamérica para la inversión corporativa. Sin embargo, esa afirmación debe entenderse en un contexto regional donde la mayoría de los mercados enfrentan limitaciones similares vinculadas a institucionalidad, digitalización estatal y eficiencia administrativa.
Mientras países como Costa Rica han desarrollado ecosistemas más sofisticados para atraer inversión tecnológica y manufactura avanzada, otras economías de la región continúan dependiendo de procesos regulatorios fragmentados y altamente presenciales. En ese escenario, Honduras mantiene cierta competitividad relativa por costos laborales y ubicación geográfica, pero aún enfrenta dificultades en facilitación empresarial.
Entre los principales factores señalados por inversionistas y consultoras internacionales destacan:
- Procesos administrativos lentos
- Fragmentación institucional
- Carga documental elevada
- Debilidad en digitalización estatal
- Incertidumbre regulatoria
Estos elementos afectan especialmente a sectores vinculados con exportaciones, manufactura, logística y servicios corporativos internacionales, donde la velocidad operativa y la previsibilidad regulatoria son determinantes para atraer capital.
Dentro de la estructura global del Índice Global de Complejidad Corporativa (GBCI) 2026 de TMF Group, la región de Centroamérica muestra un comportamiento heterogéneo. El índice evalúa un grupo seleccionado de las economías más representativas de la región centroamericana.
Es importante recordar la regla del índice: mientras más bajo es el número (cercano a 1), más complejo es el país; mientras más alto es el número (cercano a 81), el país es más sencillo y amigable para operar.
Ranking de Centroamérica 2026 (De mayor a menor complejidad)
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Costa Rica
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Posición Global: Se ubica de forma consistente en el rango medio-alto de complejidad (generalmente entre los puestos 25 y 32 globalmente, según la fluctuación de sus reformas fiscales).
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Factores: Mantiene una alta carga regulatoria debido a los estándares de cumplimiento exigidos por su incorporación a la OCDE y la fiscalidad digital avanzada, lo que eleva los requerimientos de gobernanza para corporaciones internacionales.
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Panamá
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Posición Global: Rango medio (ronda los puestos 38 a 45).
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Factores: Aunque mantiene ventajas históricas en servicios financieros, las presiones internacionales para elevar los estándares de transparencia fiscal y el endurecimiento en la gestión de registros de entidades legales han aumentado el nivel de compliance técnico en los últimos años.
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Guatemala / El Salvador
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Posición Global: Rango medio-bajo (rango de puestos 48 a 55).
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Factores: Presentan retos en la velocidad de la digitalización completa de sus instituciones, pero sus marcos normativos sufren menos modificaciones drásticas interanuales en comparación con los gigantes de Sudamérica.
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Honduras (El mercado más accesible de la subregión)
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Posición Global: Rango bajo de complejidad (se ubica en el tercio inferior del ranking global, posicionándose históricamente cerca del puesto 60 de las 81 jurisdicciones evaluadas).
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Factores: En el contexto de este año, Honduras destaca positivamente como el país menos complejo para operar dentro de su entorno centroamericano. Esto se debe a una relativa estabilidad y predictibilidad en sus procesos base de registro mercantil y una menor frecuencia de cambios fiscales disruptivos de última hora en comparación con vecinos como Costa Rica o el bloque norte de Latinoamérica (México).
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¿Por qué la complejidad corporativa afecta la inversión extranjera?
La complejidad empresarial no es únicamente un problema burocrático. También tiene efectos directos sobre costos operativos, productividad y generación de empleo. Cuando una empresa enfrenta más trámites, tiempos extensos o sistemas regulatorios poco coordinados, el costo de entrada al mercado aumenta.
Para economías como Honduras, donde la atracción de inversión extranjera sigue siendo un componente clave del crecimiento económico, la percepción internacional del clima de negocios adquiere relevancia estratégica. Sectores como maquila, agroindustria, energía, servicios empresariales y turismo dependen de marcos regulatorios relativamente ágiles para competir frente a otros destinos regionales.
Además, la complejidad corporativa influye sobre decisiones vinculadas a cadenas de suministro globales. En un contexto internacional marcado por relocalización industrial y diversificación logística, las empresas priorizan mercados donde puedan operar con menor fricción administrativa y mayor certidumbre jurídica.
El informe de TMF Group también subraya que la complejidad suele incrementarse cuando existen múltiples entidades regulatorias, sistemas tecnológicos desconectados y estructuras institucionales poco integradas. Esa situación obliga a las empresas a duplicar procesos, aumentar costos legales y destinar más recursos al cumplimiento normativo.
¿Qué países aparecen como los más complejos para hacer negocios?
El reporte internacional ubica a México entre los mercados más complejos del mundo para operar empresas, escalando al tercer lugar global en la edición reciente. Junto con México, aparecen economías como Grecia, Francia, Turquía y Colombia dentro del grupo de jurisdicciones más difíciles para los negocios.
Ranking de países más complejos según TMF Group
- Grecia
- Francia
- México
- Turquía
- Colombia
La presencia de economías grandes dentro de este listado demuestra que complejidad corporativa no siempre equivale a debilidad económica. Algunos países poseen mercados altamente atractivos pese a sus exigencias regulatorias. Sin embargo, para economías medianas o pequeñas como Honduras, los obstáculos administrativos pueden reducir competitividad frente a destinos alternativos de inversión.
¿Qué sectores de Honduras dependen más de mejorar el clima de negocios?
La reducción de complejidad corporativa tiene impacto directo sobre sectores estratégicos de la economía hondureña. La industria maquiladora, por ejemplo, depende de procesos aduaneros ágiles, permisos rápidos y estabilidad normativa para sostener competitividad regional frente a países como El Salvador, Guatemala o República Dominicana.
El sector exportador también observa con atención este tipo de indicadores. Honduras mantiene una fuerte dependencia de exportaciones agrícolas, café, manufactura textil y productos industriales ligeros. Cualquier incremento en tiempos regulatorios o cargas administrativas puede afectar costos logísticos y márgenes operativos.
Otro componente relevante es el mercado laboral. El informe internacional analiza aspectos relacionados con nóminas, beneficios y administración de recursos humanos. En mercados donde las reglas laborales cambian constantemente o existen múltiples interpretaciones regulatorias, las empresas suelen ralentizar procesos de expansión y contratación.
En paralelo, la transformación digital del Estado aparece como uno de los desafíos más importantes para la región. La interoperabilidad entre instituciones públicas, simplificación documental y automatización de procesos son elementos cada vez más valorados por compañías internacionales al evaluar nuevos destinos de inversión.
Honduras y el reto de competir por inversión en América Latina
La competencia por capital extranjero en América Latina se ha intensificado durante los últimos años. Países de la región buscan posicionarse como centros de manufactura, tecnología, logística o servicios empresariales aprovechando cambios en las cadenas globales de suministro.
En ese contexto, los indicadores de complejidad corporativa funcionan como señales indirectas de eficiencia estatal e institucionalidad económica. Para Honduras, mejorar posiciones en estos rankings puede ayudar a fortalecer percepción internacional, pero los especialistas coinciden en que el reto principal sigue siendo estructural.
La mejora observada en 2026 representa un alivio estadístico después del deterioro registrado desde 2023, aunque todavía insuficiente para transformar la percepción empresarial de largo plazo. El desafío para las autoridades económicas no se limita a reducir posiciones en rankings, sino a construir procesos más predecibles, coordinados y transparentes para inversionistas nacionales e internacionales.
Cuando la burocracia también define el crecimiento económico
La discusión sobre complejidad corporativa se ha convertido en un tema central para economías que buscan atraer inversión y expandir exportaciones en un entorno global más competitivo. En países como Honduras, donde el crecimiento económico depende en parte de capital extranjero, cadenas logísticas y generación de empleo formal, la eficiencia institucional comienza a tener un peso tan relevante como los incentivos fiscales o los costos laborales.
Mientras la región compite por nuevas inversiones vinculadas a manufactura, tecnología y comercio internacional, los mercados que logren reducir fricción administrativa y mejorar previsibilidad regulatoria podrían ganar ventaja en la próxima etapa de reorganización económica de América Latina.




