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2 octubre , 2026

Estados Unidos impulsa récord de remesas en Honduras y deja nueva señal para la economía

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Más de 1,8 millones de hondureños en territorio estadounidense sostienen crecimiento histórico del consumo y presión sobre dependencia económica nacional.

El dinero enviado por hondureños desde el extranjero volvió a marcar el ritmo de la economía nacional. Entre enero y abril de 2026, Honduras recibió us$4.134,2 millones en remesas familiares, un crecimiento interanual de 14,3 %, según datos del Banco Central de Honduras (BCH). La cifra refleja un flujo histórico de divisas en un país donde más del 60 % de la población vive en pobreza y donde millones de hogares dependen directamente de ingresos generados fuera del territorio nacional.

El aumento ocurre en medio de señales mixtas para la economía hondureña: desaceleración en algunos sectores exportadores, presión sobre el empleo formal y una creciente dependencia del consumo financiado desde Estados Unidos. Las remesas ya representan más del 25 % del Producto Interno Bruto (PIB), una proporción que coloca a Honduras entre las economías más dependientes de transferencias familiares en América Latina.

¿Por qué Estados Unidos sigue siendo el motor financiero de miles de hogares?

El BCH detalló que el 85 % de las remesas proviene de Estados Unidos, donde residen alrededor de 1,8 millones de hondureños, entre migrantes con estatus regular e irregular. El comportamiento mensual también mostró un ritmo sostenido: enero cerró con us$870,7 millones; febrero alcanzó us$939 millones; marzo rompió récord con us$1.219 millones; y abril sumó us$1.105,1 millones.

El fenómeno ocurre mientras Estados Unidos mantiene una economía laboral relativamente sólida en sectores donde históricamente trabajan migrantes hondureños, especialmente construcción, servicios, logística y agricultura. Analistas consultados por medios económicos regionales han señalado que el temor a políticas migratorias más estrictas también suele acelerar el envío de dinero hacia Centroamérica, particularmente en años electorales estadounidenses.

En ciudades como Tegucigalpa, San Pedro Sula, Choloma y La Ceiba, las remesas se han convertido en un estabilizador silencioso del comercio local. Desde supermercados y farmacias hasta colegios privados y pequeñas ferreterías dependen indirectamente del flujo constante de dólares enviados desde el exterior.

¿Quiénes reciben la mayor parte de las remesas en Honduras?

El BCH indicó que cerca del 40 % de los beneficiarios directos son madres hondureñas, mientras más del 80 % de los recursos se utiliza para cubrir necesidades esenciales como alimentación, salud, educación y pago de servicios.

La composición del gasto revela un patrón persistente: el dinero no se dirige principalmente a inversión productiva, sino al sostenimiento cotidiano de hogares golpeados por inflación, informalidad laboral y bajos salarios.

Entre los principales destinos de las remesas destacan:

  • Compra de alimentos y productos básicos
  • Pago de matrículas escolares y universidades
  • Gastos médicos y medicamentos
  • Construcción o mejora de viviendas
  • Pago de deudas familiares y servicios públicos

En zonas rurales del occidente hondureño, especialmente en departamentos como Lempira, Intibucá y Ocotepeque, las remesas también funcionan como amortiguador frente a pérdidas agrícolas provocadas por sequías y variaciones climáticas.

¿Por qué Honduras depende más de las remesas que de sus exportaciones tradicionales?

Uno de los datos que más preocupa a economistas y organismos empresariales es que las remesas ya superan ampliamente los ingresos generados por sectores históricos de exportación.

El envío de dinero desde el extranjero se consolidó como la principal fuente de divisas del país, por encima del café, camarón, aceite de palma y maquila textil. La tendencia ha cambiado progresivamente la estructura económica hondureña durante la última década.

En 2025, Honduras recibió alrededor de us$12.212 millones en remesas, un aumento de 25,3 % respecto a 2024. Para 2026, el BCH proyecta ingresos por us$12.724,7 millones, mientras que para 2027 estima us$12.979,2 millones.

La comparación regional también evidencia el peso del fenómeno. En Guatemala, las remesas equivalen aproximadamente al 20 % del PIB; en El Salvador rondan el 24 %; mientras Honduras supera el 25 %, según estimaciones monetarias y organismos multilaterales.

Cámaras empresariales han advertido en distintos análisis que la economía hondureña enfrenta un riesgo estructural: un crecimiento del consumo sostenido por ingresos externos, pero con limitada generación interna de productividad y empleo formal.

¿Qué impacto tienen las remesas sobre inflación y consumo?

El incremento de dólares circulando en la economía también tiene efectos secundarios. El fortalecimiento del consumo interno ha ayudado a sostener actividades comerciales y financieras, especialmente después de los impactos económicos acumulados desde la pandemia y las crisis climáticas recientes.

Sin embargo, especialistas del sistema financiero señalan que la dependencia excesiva puede volver vulnerable al país frente a cualquier desaceleración económica o endurecimiento migratorio en Estados Unidos.

Además, buena parte del crecimiento del comercio minorista, crédito de consumo y construcción informal está vinculado directamente a remesas familiares. Bancos y cooperativas han ampliado agresivamente productos financieros dirigidos a hogares receptores de dólares.

El Banco Central sostiene que el flujo de remesas seguirá creciendo durante los próximos años, aunque organismos internacionales han advertido que factores como inflación estadounidense, cambios laborales o restricciones migratorias podrían modificar el comportamiento de envío en el mediano plazo.

¿Cómo el dólar familiar está redefiniendo la economía hondureña?

La economía hondureña continúa dependiendo cada vez más del esfuerzo de millones de migrantes que trabajan fuera del país. Mientras las exportaciones enfrentan presiones internacionales y el empleo formal avanza lentamente, las remesas siguen sosteniendo consumo, comercio y estabilidad cambiaria.

El récord de más de us$4.134 millones en apenas cuatro meses confirma que el principal motor financiero de Honduras ya no está únicamente en sus fábricas, puertos o plantaciones agrícolas, sino también en las transferencias enviadas desde ciudades estadounidenses donde miles de hondureños trabajan para mantener a sus familias a distancia.

Para muchos hogares, el dólar que llega cada mes sigue siendo más decisivo que cualquier indicador macroeconómico nacional.

Por Linda Gutiérrez

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