La salida de operaciones eliminará 1,700 empleos mientras empresas trasladan producción hacia mercados regionales con menores costos operativos.
La industria maquiladora hondureña enfrenta uno de sus momentos más delicados desde la pandemia. El anuncio del cierre de la planta “Gildan Hosiery Río Nance” en Choloma no solo dejará sin empleo a 600 trabajadores en junio, sino que elevará a aproximadamente 1,700 los despidos acumulados vinculados a la salida progresiva de operaciones de la empresa hacia El Salvador. El golpe ocurre en una zona donde miles de familias dependen directamente de la maquila para sobrevivir.
Choloma vuelve a sentir el impacto del desempleo industrial
La dirigente sindical Evangelina Argueta confirmó que el proceso de desmantelamiento comenzó desde enero, cuando la empresa notificó la eliminación de áreas vinculadas a la producción de calcetines.
En aquel momento fueron despedidas alrededor de 1,000 personas, bajo el argumento de baja demanda y reestructuración productiva. Sin embargo, trabajadores aseguran que nunca se les informó que la decisión terminaría en el cierre total de la planta.
Ahora, el anuncio definitivo deja a Choloma frente a otro golpe económico en una región donde la maquila representa una de las principales fuentes de empleo formal.
“Las personas están indignadas porque la empresa nos decía que solo eran cierres parciales”, denunció el dirigente sindical Luis Ortiz.
El cierre ocurre además en medio de una desaceleración visible del sector textil centroamericano, afectado por menores órdenes internacionales, costos logísticos y competencia regional agresiva.
Honduras pierde competitividad frente a la región
La decisión de trasladar producción hacia El Salvador reabre un debate incómodo para Honduras: el deterioro gradual de competitividad industrial frente a otros países de Centroamérica.
Aunque Honduras sigue siendo uno de los principales exportadores textiles de la región, varias empresas han comenzado a redistribuir operaciones buscando:
- Menores costos energéticos
- Incentivos fiscales más claros
- Infraestructura logística más eficiente
- Menor conflictividad operativa
- Mayor estabilidad regulatoria
El problema no es menor. Según datos regionales del sector exportador, la maquila representa cerca del 40 % de las exportaciones hondureñas y genera más de 150,000 empleos directos.
Solo en Cortés y el Valle de Sula, miles de hogares dependen indirectamente de esta industria mediante transporte, alimentación, comercio y alquileres.
La preocupación empresarial crece además por el aumento reciente en costos eléctricos, combustibles y logística interna.
Energía cara y presión operativa golpean a la industria
El cierre ocurre en un momento donde Honduras enfrenta presión energética histórica.
La ENEE mantiene una deuda superior a L.117 mil millones, mientras el país opera con fuerte dependencia de generación térmica y costos elevados de combustibles derivados de la crisis internacional en Medio Oriente.
Empresarios industriales han advertido durante meses que la energía se ha convertido en uno de los principales factores de pérdida de competitividad.
La Asociación Nacional de Industriales (ANDI) ya había alertado sobre una “espiral inflacionaria” vinculada a:
- Electricidad
- Transporte
- Combustibles
- Materias primas importadas
En paralelo, maquilas y exportadoras enfrentan menor demanda en mercados internacionales, particularmente en Estados Unidos, principal destino de productos textiles hondureños.
El empleo formal comienza a mostrar desgaste
Aunque Honduras mantiene crecimiento moderado en remesas y actividad financiera, el empleo formal privado muestra señales más frágiles en 2026.
La salida de operaciones industriales refleja un patrón que economistas ya observan desde finales de 2025: el país atrae menos inversión nueva y depende cada vez más de reinversión de empresas ya instaladas.
La inversión extranjera directa cerró 2025 en aproximadamente us$ 881.2 millones, con una caída interanual cercana al 2.2 %. Además, gran parte del capital sigue concentrado en banca, seguros y servicios, no en expansión industrial masiva.
Para zonas como Choloma, Villanueva y San Pedro Sula, esto tiene un impacto social inmediato. Cada empleo perdido en maquila suele sostener entre tres y cinco personas dentro de un hogar.
La maquila ya no ofrece la misma estabilidad de hace una década
Durante años, la maquila fue presentada como uno de los pilares de estabilidad laboral en Honduras. Sin embargo, el escenario regional cambió.
Hoy las empresas toman decisiones basadas en costos energéticos, eficiencia logística, estabilidad política y rapidez operativa. En ese tablero regional, Honduras compite directamente con El Salvador, Guatemala y Nicaragua.
La salida de Gildan no significa el colapso total del sector, pero sí evidencia que la industria textil ya no opera con los mismos márgenes de seguridad que tenía años atrás.
Mientras Choloma se prepara para absorber otro golpe de desempleo, el cierre deja una señal difícil de ignorar: en Centroamérica, la competencia por conservar inversión y empleo industrial se volvió mucho más agresiva que antes.

