Expertos alertan sobre temperaturas de hasta 40 grados, radiación crítica y riesgos climáticos crecientes durante mayo en Honduras actualmente.
Honduras enfrenta una nueva alerta climática en medio de temperaturas extremas, deterioro de la calidad del aire y riesgo de lluvias intensas. El experto climatológico César Quintanilla advirtió que el fenómeno de El Niño podría consolidarse durante mayo de 2026, adelantando efectos asociados a calor récord, alteraciones atmosféricas y eventos climáticos más agresivos en distintas regiones del país.
La advertencia ocurre mientras departamentos como Santa Bárbara, Olancho y el Valle de Sula ya registran condiciones críticas por altas temperaturas, contaminación ambiental y radiación ultravioleta extrema. El escenario preocupa no solo por sus implicaciones sanitarias, sino también por el impacto potencial sobre agricultura, energía, infraestructura y precios de alimentos.
César Quintanilla alerta sobre temperaturas de hasta 40 grados
César Quintanilla, especialista hondureño en temas climatológicos, explicó que Honduras atraviesa una combinación de factores atmosféricos asociados al cambio climático y a la posible consolidación temprana de El Niño.
“El fenómeno de El Niño se adelanta y podría consolidarse este mismo mes”, alertó el experto, quien además señaló que las temperaturas podrían alcanzar hasta 40°C en Santa Bárbara y varias zonas del Valle de Sula durante el fin de semana.
El calor extremo ya comienza a sentirse en ciudades industriales del norte del país, donde el aumento térmico se combina con altos niveles de contaminación urbana. En el Valle de Sula, Quintanilla recomendó incluso el uso de mascarilla debido a concentraciones elevadas de monóxido de carbono y deterioro de la calidad del aire.
La situación también se vuelve delicada en Olancho, donde el índice de radiación UV alcanzaría niveles críticos cercanos a 14 puntos, considerados extremadamente peligrosos para exposición prolongada al sol.
Qué es El Niño y por qué preocupa a Centroamérica
El Niño es un fenómeno climático global que ocurre cuando las aguas del océano Pacífico ecuatorial se calientan por encima de sus niveles normales. Ese cambio altera patrones de lluvia, temperatura y circulación atmosférica en distintas regiones del mundo.
En Centroamérica, El Niño suele provocar períodos de calor intenso, sequías irregulares y alteraciones en los ciclos agrícolas, aunque también puede generar lluvias extremas y tormentas más intensas dependiendo de las condiciones oceánicas y atmosféricas del momento.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y organismos climáticos regionales han advertido durante los últimos años que el cambio climático está intensificando la frecuencia y severidad de estos eventos.
Para Honduras, el fenómeno representa una amenaza económica directa porque afecta sectores sensibles:
- Producción agrícola de maíz y frijol
- Disponibilidad de agua
- Generación hidroeléctrica
- Infraestructura vial vulnerable
- Salud pública y enfermedades respiratorias
- Costos energéticos y consumo eléctrico
En economías altamente dependientes del clima, como Honduras, los efectos pueden trasladarse rápidamente a inflación alimentaria, pérdidas agrícolas y presión fiscal.
El calor extremo ya golpea ciudades y sectores productivos
Las altas temperaturas registradas en las últimas semanas comienzan a impactar actividades económicas urbanas y rurales. En zonas agrícolas del occidente y centro del país, productores han reportado preocupación por estrés hídrico y comportamiento irregular de lluvias previo al inicio fuerte de la temporada lluviosa.
El aumento de calor también eleva la demanda eléctrica. Expertos energéticos han advertido que temperaturas extremas incrementan el consumo de aire acondicionado y sistemas de refrigeración, presionando la red nacional y elevando costos operativos para industrias y comercios.
En ciudades como San Pedro Sula y Choloma, el deterioro de la calidad del aire se agrava por emisiones vehiculares, actividad industrial y acumulación de calor urbano. La combinación entre contaminación y temperaturas elevadas aumenta riesgos respiratorios, especialmente en niños y adultos mayores.
Según datos regionales de organismos climáticos centroamericanos, 2025 ya había sido uno de los años más cálidos registrados en la región, tendencia que continúa durante el inicio de 2026.
Agricultura y alimentos podrían enfrentar nueva presión
El posible adelantamiento de El Niño también genera preocupación en el sector agrícola, especialmente después de varios ciclos marcados por sequías irregulares y eventos extremos.
Honduras mantiene alta dependencia de cultivos sensibles al clima como maíz, frijol y café. Alteraciones en lluvia y temperatura pueden reducir rendimientos, afectar cadenas de suministro y elevar precios internos de alimentos.
Durante anteriores episodios fuertes de El Niño, regiones del corredor seco centroamericano registraron pérdidas millonarias en agricultura y ganadería. Organismos internacionales estiman que fenómenos climáticos extremos ya representan uno de los principales riesgos económicos para Centroamérica.
Entre los posibles efectos económicos identificados por analistas climáticos y agrícolas destacan:
- Reducción de producción agrícola
- Mayor presión sobre precios de alimentos
- Incremento del consumo energético
- Más gasto público en emergencias
- Deterioro de infraestructura vulnerable
- Mayor riesgo sanitario por calor extremo
El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) ha señalado en distintos informes que el cambio climático representa una amenaza creciente para la estabilidad macroeconómica regional, especialmente en países con alta vulnerabilidad social y dependencia agrícola.
El cambio climático acelera fenómenos extremos en Honduras
La advertencia sobre El Niño ocurre en un contexto donde Honduras figura entre los países más vulnerables a eventos climáticos extremos en América Latina. Huracanes, sequías, inundaciones y olas de calor han aumentado en frecuencia e intensidad durante la última década.
El país todavía enfrenta secuelas económicas derivadas de eventos como Eta e Iota, que provocaron pérdidas multimillonarias en infraestructura, agricultura y vivienda. Ahora, el temor se centra en cómo nuevas alteraciones climáticas podrían presionar nuevamente alimentos, energía y finanzas públicas.
Mientras las temperaturas siguen aumentando en departamentos clave y las lluvias comienzan a mostrar patrones irregulares, el fenómeno de El Niño vuelve a colocarse en el centro de la discusión económica y climática de Honduras.

