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1 octubre , 2026

Finanzas revisa deuda externa y prepara recortes a proyectos ineficientes en Honduras

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Más de us$3,380 millones están comprometidos con baja ejecución, lo que obliga al gobierno a redefinir prioridades de inversión pública.

Más de us$3,380 millones en deuda externa comprometida, con proyectos que no superan el 50% de ejecución, encendieron alertas dentro del Gobierno hondureño. La viceministra de Finanzas, Liliam Rivera, confirmó que se realiza una revisión integral de estos fondos, en un intento por frenar ineficiencias, evitar nuevos compromisos financieros y redirigir recursos hacia sectores con mayor impacto económico y social.

El diagnóstico expone una tensión estructural: Honduras continúa financiando proyectos con deuda mientras enfrenta dificultades para ejecutarlos, en un contexto de presión fiscal y dependencia creciente de financiamiento externo.

Revisión urgente del portafolio de deuda

Liliam Rivera, viceministra de Finanzas de Honduras, explicó que el gobierno analiza el desempeño de proyectos financiados con organismos internacionales, muchos de los cuales presentan niveles de ejecución por debajo del 50%, pese a contar con financiamiento ya contratado.

“Más de us$3,380 millones en deuda contratada se está pagando por compromiso y unidad ejecutora, y los resultados son bajos”, afirmó la funcionaria, evidenciando un problema que no solo es operativo, sino también fiscal.

La revisión incluye compromisos con multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), instituciones clave en el financiamiento de infraestructura, desarrollo social y programas productivos en el país.

El costo de la ineficiencia

El bajo nivel de ejecución implica que el país paga intereses y compromisos financieros sin traducirlos en obras o servicios efectivos, una situación que impacta directamente en la eficiencia del gasto público.

En economías emergentes como Honduras, este fenómeno suele estar vinculado a retrasos administrativos, debilidad institucional, problemas de planificación y, en algunos casos, falta de capacidad técnica en unidades ejecutoras.

Datos del Banco Central de Honduras (BCH) muestran que la inversión pública ha tenido variaciones en los últimos años, con dificultades para alcanzar metas de ejecución, especialmente en proyectos de infraestructura y desarrollo social.

Prioridades bajo revisión

Como parte de la estrategia, la Secretaría de Finanzas evalúa la cancelación parcial de recursos asignados a proyectos que no alcancen niveles adecuados de ejecución en los plazos establecidos.

Este proceso se realiza en coordinación con los organismos financieros internacionales, con el objetivo de validar técnicamente las decisiones y evitar penalizaciones contractuales.

Entre las medidas en análisis se incluyen:

  • Cancelación de fondos no ejecutados en proyectos rezagados
  • Reasignación de recursos hacia nuevas iniciativas prioritarias
  • Revisión de unidades ejecutoras y su capacidad operativa
  • Fortalecimiento de mecanismos de seguimiento y evaluación
  • Redefinición de sectores estratégicos de inversión pública

Rivera fue enfática: “No se puede contratar más deuda sin revisar la actual”, marcando un giro hacia una política de mayor control y racionalización del financiamiento externo.

Un equilibrio delicado

Honduras mantiene una deuda pública que, según cifras recientes, ronda el 60% del PIB, con una proporción relevante en compromisos externos. Este nivel, si bien manejable en comparación regional, limita el margen fiscal en un contexto de crecimiento moderado.

La dependencia de financiamiento externo ha sido clave para sostener programas de inversión, especialmente en sectores como infraestructura vial, educación y protección social. Sin embargo, la baja ejecución reduce el impacto esperado de estos recursos.

En países como Guatemala o El Salvador, la ejecución de proyectos financiados con deuda también enfrenta desafíos, pero con mayores niveles de avance en algunos sectores estratégicos, lo que mejora la percepción de eficiencia ante inversionistas y organismos multilaterales.

Prioridades

El Gobierno ha señalado que los recursos deberán enfocarse en áreas con mayor retorno social y económico, como educación, agroindustria, infraestructura social y programas de protección social.

El desafío no radica únicamente en definir prioridades, sino en garantizar que los proyectos se ejecuten en tiempo y forma. La experiencia regional muestra que la atracción de financiamiento es solo una parte del proceso; la capacidad de ejecución determina el impacto real en crecimiento y empleo.

En un entorno donde Honduras busca mejorar su competitividad y atraer inversión extranjera, la eficiencia en el uso de la deuda pública se convierte en un factor clave para la credibilidad macroeconómica.

Por Linda Gutiérrez

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