En medio de tensiones internacionales y presiones internas sobre combustibles y alimentos, Honduras registró una inflación acumulada de 1,01% en el primer trimestre de 2026, según el Banco Central de Honduras. Aunque el dato se mantiene dentro del rango meta, la aceleración mensual de precios comienza a enviar señales que inquietan a hogares, empresas e inversionistas.
Banco Central de Honduras y el pulso de los precios
El Banco Central de Honduras informó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostró una variación de 0,72% en marzo, la más alta desde febrero de 2025, cuando alcanzó 1,15%. Este comportamiento elevó la inflación acumulada del trimestre a 1,01%, consolidando una tendencia de crecimiento moderado.
En términos interanuales, la inflación se ubicó en 3,94%, ligeramente por debajo del objetivo de mediano plazo del BCH (4,0% ± 1 punto porcentual). Esto indica que, si bien los precios siguen bajo control, la dinámica reciente apunta a una leve aceleración en el corto plazo.
Desde el banco emisor se subraya que el fenómeno no es aislado. “El comportamiento responde tanto a factores externos como internos”, señala el informe oficial, destacando la volatilidad internacional como un componente clave.
Energía y alimentos, los principales motores
El análisis por componentes revela que la inflación estuvo impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía, que aportó 0,43 puntos porcentuales al indicador general. Este aumento se vincula directamente con el alza de combustibles, influenciada por el conflicto en Medio Oriente.
Los alimentos también jugaron un rol relevante, con una contribución de 0,12 puntos porcentuales, especialmente por incrementos en productos lácteos y otros bienes perecederos e industrializados. Este comportamiento afecta de manera directa a los hogares, dado el peso de estos rubros en el consumo básico.
A estos factores se suman los bienes (0,11 puntos) y los servicios (0,06 puntos), que completan el cuadro inflacionario, mostrando una presión más extendida en la economía.
Difusión de precios: más productos suben que bajan
El BCH destacó que el 60,7% de los 405 bienes y servicios que componen la canasta del IPC registraron aumentos de precios, lo que refleja una expansión generalizada de la inflación.
Entre los principales datos del trimestre:
- 60,7% de productos aumentaron de precio
- 29,9% registraron disminuciones
- 9,4% permanecieron sin cambios
- Variación de magnitud: 0,29% (inflación de baja intensidad)
Este indicador de difusión muestra que, aunque la inflación no es alta, sí está ampliamente distribuida en la economía, lo que puede generar percepciones más intensas en los consumidores.
Aceleración mensual y cambio metodológico
Uno de los elementos que más atención genera es la aceleración mensual. El BCH reportó un aumento de 0,10 puntos porcentuales en el ritmo de crecimiento de precios respecto a febrero (0,19%), lo que indica una tendencia ascendente en el corto plazo.
En paralelo, la institución anunció la suspensión temporal —por seis meses— de la publicación del índice subyacente de inflación. Esta medida responde a la necesidad de ajustar la metodología tras la implementación de una nueva canasta del IPC.
Para analistas del sector financiero consultados por medios como proceso.hn y plataformas como soydatos.hn, este cambio introduce un elemento adicional de incertidumbre, ya que el índice subyacente es clave para medir la inflación estructural sin componentes volátiles.
Comparación histórica y contexto regional
El dato del primer trimestre de 2026 se produce tras un 2025 en el que Honduras cerró con una inflación de 4,98%, superior al 3,88% registrado en 2024. Este incremento reflejó presiones acumuladas que ahora parecen moderarse, aunque sin desaparecer.
En comparación regional, países de Centroamérica han mostrado trayectorias similares, con inflaciones controladas pero sensibles a choques externos, especialmente en energía y alimentos. Economías como Guatemala y Costa Rica han experimentado dinámicas parecidas, aunque con diferencias en política monetaria.
El BCH ha mantenido una postura prudente, buscando equilibrar el control inflacionario con el crecimiento económico, en un contexto donde el crédito, la inversión y el consumo aún muestran señales mixtas.
Presión externa y expectativas para 2026
El conflicto en Medio Oriente y la volatilidad de los mercados energéticos continúan siendo factores determinantes. Para Honduras, altamente dependiente de importaciones de combustibles, estos shocks externos tienen un impacto directo en la inflación doméstica.
Además, el comportamiento de los alimentos, influenciado por factores climáticos y logísticos, seguirá siendo clave en los próximos meses. Sectores empresariales y cámaras de comercio han advertido que cualquier incremento sostenido podría afectar márgenes, consumo y competitividad.
Con una inflación aún dentro del rango meta, pero con señales de aceleración, el desempeño del segundo trimestre será determinante para definir si Honduras mantiene la estabilidad de precios o enfrenta nuevas presiones inflacionarias.




