Productores prevén más hectáreas, pero enfrentan rezago frente a Guatemala por financiamiento y menor inversión productiva.
El sector bananero hondureño anticipa un repunte en su capacidad productiva durante 2026, con una proyección de expansión de hasta 1,000 hectáreas adicionales destinadas al cultivo, en un intento por recuperar competitividad frente a otros países de Centroamérica. La estimación fue confirmada por Sandra Deras, presidenta de la asociación de productores y exportadores, quien advierte que el crecimiento es necesario en un contexto donde Honduras ha perdido terreno en los últimos años.
“Hay expectativas positivas para este año, especialmente en la ampliación de áreas productivas, lo que permitiría mejorar la competitividad del país”, señaló Deras. La dirigente enfatizó que el aumento en superficie cultivada no solo impacta la producción, sino también el empleo: por cada expansión significativa, el sector podría generar hasta 1,500 nuevos puestos de trabajo, principalmente en zonas rurales.
Un cultivo estratégico entre banano y plátano
En Honduras, el banano y el plátano forman parte de un mismo eje productivo, aunque con destinos diferenciados. El banano está altamente orientado a exportación —especialmente hacia Estados Unidos y Europa—, mientras que el plátano tiene mayor peso en el consumo interno y mercados regionales. Ambos cultivos comparten infraestructura, mano de obra y riesgos climáticos, lo que convierte al rubro en un termómetro de la economía agrícola del país.
Evolución de hectáreas en Honduras: crecimiento estancado
En los últimos cinco años, el área cultivada de banano en Honduras ha mostrado un comportamiento irregular, con tendencia a estancamiento e incluso retroceso en comparación regional:
- 2021: ~48,000 hectáreas
- 2022: ~47,000 hectáreas
- 2023: ~46,000 hectáreas
- 2024: ~45,500 hectáreas
- 2025: ~45,000 hectáreas (estimado)
La proyección de sumar 1,000 hectáreas en 2026 representaría el primer intento relevante de revertir esta caída estructural. Factores como eventos climáticos, acceso a financiamiento y costos logísticos han limitado la expansión del cultivo.
Centroamérica: una competencia que se acelera
El contraste con la región es evidente. Mientras Honduras reduce su superficie, otros países avanzan con mayor velocidad:
- Guatemala: ha superado las 90,000 hectáreas, duplicando su área en la última década.
- Costa Rica: mantiene estabilidad por encima de 43,000 hectáreas, con alta productividad por hectárea.
- Panamá: ronda las 20,000 hectáreas, con crecimiento sostenido en exportaciones.
Guatemala, en particular, se ha consolidado como el principal competidor directo, apoyado en mejores condiciones financieras para productores, incluyendo tasas de interés más bajas, lo que facilita la inversión en nuevas plantaciones y tecnología.
Financiamiento y competitividad: la brecha estructural
Deras subrayó que uno de los factores que explica la diferencia con Guatemala es el acceso al crédito. “En otros países los productores tienen financiamiento más barato, lo que les permite crecer más rápido”, afirmó. En Honduras, las tasas más elevadas y las restricciones crediticias limitan la expansión, especialmente para pequeños y medianos productores.
Este diferencial impacta directamente en la capacidad de renovar fincas, invertir en riego, mejorar productividad y responder a estándares internacionales. Sin estos elementos, el país enfrenta mayores dificultades para competir en el mercado global del banano.
Inversión y empleo: el reto de reactivar el sector
El sector apuesta a que la apertura de nuevas inversiones permita no solo recuperar hectáreas perdidas, sino también dinamizar economías locales. La expansión proyectada para 2026 implicaría nuevas fincas en operación y mayor demanda de mano de obra, en un contexto donde el empleo agrícola sigue siendo clave para miles de familias.
La recuperación del banano en Honduras no depende únicamente del clima o la demanda internacional, sino de condiciones estructurales: financiamiento, infraestructura y políticas que permitan competir en igualdad de condiciones. En ese escenario, el aumento proyectado de hectárea




