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16 agosto , 2026

Crisis en el estrecho de Ormuz: ¿Gasolina a precio récord en Honduras?

Alza del petróleo por la guerra

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El cierre marítimo eleva el WTI y pone en alerta al BCH, empresarios y consumidores ante nueva ola inflacionaria.

La tensión escaló en cuestión de horas. Bombardeos estratégicos en territorio iraní, advertencias cruzadas entre Estados Unidos, Israel e Irán, y un cierre de facto del Estrecho de Ormuz. El mercado reaccionó primero que los gobiernos: el petróleo, que rondaba los us$63, comenzó a trepar con proyecciones hacia us$100. En Honduras, donde el 100 % de los derivados se importa, el impacto no sería geopolítico: sería doméstico y directo.

El cuello de botella que mueve el mundo

El Estrecho de Ormuz no es una ruta más en el mapa marítimo. Es la arteria por donde circula cerca del 20 % del petróleo líquido mundial, unos 13 millones de barriles diarios. Cuando ese paso se bloquea, aunque sea parcialmente, el mercado global entra en modo defensivo. Las principales navieras ya han suspendido tránsito por riesgo de ataques, elevando fletes y primas de seguros.

Esa parálisis logística es el primer eslabón de la cadena. Los barcos deben optar por rutas más largas, lo que encarece tiempos y costos. El barril se vuelve más caro antes de llegar a refinerías. Y aunque el crudo no haya desaparecido físicamente del mercado, la percepción de escasez actúa como combustible financiero. Es un efecto dominó que comienza en Medio Oriente y termina en las estaciones de servicio de Tegucigalpa o San Pedro Sula.

WTI, Brent y el debate local

En Honduras se abrió un debate técnico que rápidamente saltó a lo político. Algunos sectores apelan a la calma bajo el argumento de que el país compra petróleo referenciado al West Texas Intermediate (WTI), no al Brent europeo. La diferencia, dicen, amortiguaría el golpe.

El economista Rafael Delgado sostiene que esa visión es incompleta. Honduras es importador neto y depende de precios internacionales. Si se interrumpe la oferta de Oriente Medio, la demanda sobre el crudo estadounidense aumenta y empuja al alza el WTI. Darwin Ponce, en contraste, apunta a que eventuales aumentos de producción de la OPEP+ podrían equilibrar el mercado. Sin embargo, como explicó soydatos, el petróleo es un commodity global interconectado: ningún país compra en una burbuja aislada.

La factura energética bajo presión

Para una economía dolarizada en combustibles y con limitada capacidad de maniobra fiscal, el salto hacia us$100 por barril tendría efectos inmediatos. El Banco Central de Honduras (BCH) ya había reportado siete semanas consecutivas de ajustes en los precios internos de los combustibles antes de esta crisis.

Los riesgos principales se concentran en:

  • Mayor costo de importación de derivados, ampliando la factura petrolera anual.

  • Presión sobre la inflación, especialmente en transporte y alimentos.

  • Aumento del gasto público en subsidios para evitar traslado total al consumidor.

  • Deterioro de competitividad en sectores exportadores intensivos en energía.

  • Impacto en la balanza de pagos, al requerir más divisas para cubrir compras externas.

Saraí Silva, directora de Ahdippe, aclaró que por ahora no existe riesgo de desabastecimiento físico. El combustible está en inventarios. El problema es el costo de reposición cuando esos inventarios deban renovarse a precios internacionales más altos.

Subsidios y margen fiscal

El excomisionado de la CNBS, José Luis Moncada, planteó reactivar un fondo de estabilización para amortiguar incrementos. La discusión no es nueva. Honduras ya ha utilizado subsidios para contener aumentos en la bomba, pero cada punto porcentual adicional implica presión sobre las finanzas públicas.

Según datos históricos del BCH y reportes de soydatos, cuando el barril superó los us$90 en 2022, el impacto en inflación fue visible en el Índice de Precios al Consumidor. Transporte y alimentos encabezaron alzas. El Gobierno optó entonces por subsidios parciales que costaron cientos de millones de lempiras. Hoy el espacio fiscal es más estrecho y la deuda pública limita maniobras amplias.

El precedente de 2022 y la memoria del mercado

El mercado no olvida. La última vez que el petróleo tocó niveles cercanos a us$100 fue al inicio de la invasión rusa a Ucrania. En aquel momento, el shock fue abrupto pero temporal. El suministro global logró reacomodarse en cuestión de meses, con aumentos de producción en otros países y liberación de reservas estratégicas.

La diferencia ahora radica en la geografía del conflicto. Irán es el sexto productor mundial y su influencia sobre el Estrecho de Ormuz le otorga capacidad de presión directa. Un conflicto prolongado no solo encarece la ruta marítima; reduce oferta efectiva. Para economías emergentes como la hondureña, esa combinación puede ser un cóctel inflacionario complejo.

Empresas, transporte y canasta básica

El empresariado hondureño observa el tablero con cautela. El transporte de carga es el primer sector en resentir el alza. Cada incremento en el diésel impacta costos logísticos y, en consecuencia, precios finales. La Cámara de Comercio e Industrias de Cortés ha advertido en ocasiones anteriores que la volatilidad energética erosiona márgenes de pequeñas y medianas empresas.

La canasta básica tampoco queda al margen. Honduras depende del transporte terrestre para movilizar alimentos desde zonas productivas hasta mercados urbanos. Bajo el calor del corredor seco o en la humedad del litoral atlántico, cada litro más caro se traduce en presión sobre precios. No es una metáfora exagerada: el petróleo es la sangre que mueve la economía real.

El escenario internacional y la OPEP+

La reacción de la OPEP+ será determinante. Si el cartel decide aumentar producción para estabilizar precios, podría moderar la escalada. Pero decisiones políticas y estratégicas no siempre coinciden con urgencias de mercados emergentes.

En paralelo, Estados Unidos podría liberar reservas estratégicas como lo hizo en 2022. Esa medida tuvo efecto psicológico y real sobre cotizaciones. Sin embargo, el margen de reservas hoy es menor que hace cuatro años, y la dinámica electoral en Washington también influye en el ritmo de decisiones.

Honduras ante el espejo macroeconómico

Desde una perspectiva macro, un barril a us$100 implicaría revisar proyecciones de crecimiento e inflación para 2026. El BCH había estimado un rango inflacionario controlado, pero un shock energético externo altera cualquier escenario base. La balanza comercial, ya estructuralmente deficitaria en energía, ampliaría brecha.

Comparativamente, economías centroamericanas enfrentan vulnerabilidades similares. Guatemala y El Salvador también dependen de importaciones. La diferencia radica en capacidad fiscal y diversificación energética. Honduras aún avanza lentamente en transición hacia renovables, aunque el peso del transporte sigue anclado a derivados fósiles.

El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán no se libra en suelo hondureño, pero su onda expansiva sí puede sentirse en cada surtidor. Si el Estrecho de Ormuz permanece cerrado o bajo amenaza, el barril rumbo a us$100 dejará de ser una proyección y se convertirá en una realidad contable. Y en una economía que importa cada gota de combustible, esa realidad no se discute: se paga.

Por Linda Gutiérrez

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