La decisión tras fallo judicial reordena comercio global; café, banano y textiles quedan exentos, arneses mantienen recargo estratégico.
“Desde ayer quedamos exentos”. La frase de Jesús Canahuati resume una jornada que reordenó el tablero comercial global. Mientras el mundo enfrenta un arancel general del 15 % impuesto por Estados Unidos, Honduras quedó fuera de esa carga. Para un país cuya economía depende de exportaciones, la noticia no es menor.
Un fallo judicial que cambió el mapa
La decisión tiene origen en Washington. La Corte Suprema de Estados Unidos limitó la capacidad del presidente Donald Trump para aplicar aranceles recíprocos globales sin respaldo legal suficiente. Tras ese revés, la Casa Blanca rediseñó la medida: estableció un arancel general primero del 10 % y luego del 15 %, pero incorporó excepciones estratégicas.
Entre esas excepciones quedaron México, Canadá y los países del CAFTA-DR, el tratado que integra a Centroamérica y República Dominicana con Estados Unidos. Honduras, como miembro del acuerdo, quedó excluida del nuevo tributo. “Honduras, a partir del 24 de febrero, queda exenta”, explicó Canahuati, directivo de la Asociación Hondureña de Maquiladores, subrayando que la ventaja es automática frente al resto del mundo.
Ventaja frente a Asia en textiles
El impacto es inmediato en el sector textil, columna vertebral de la maquila hondureña. Según datos del Banco Central de Honduras (BCH), las exportaciones de bienes para transformación —donde dominan textiles y arneses— superan los US$ 5.000 millones anuales, con Estados Unidos como principal destino.
Canahuati recordó que Honduras compite directamente con Bangladesh, Vietnam, Pakistán y China en confección y ensamblaje. Si esos países enfrentan un arancel del 15 % adicional, la estructura de costos cambia. “Los inversionistas todavía están asimilando la letra fina”, señaló, sugiriendo que la ventaja podría traducirse en nuevas órdenes de compra si la exención se consolida en el tiempo.
Café, banano y manufactura: el alivio transversal
La exención no se limita a textiles. Productos emblemáticos como café y banano, además de otras manufacturas, quedan fuera del nuevo arancel global. En un país donde el café representa uno de los principales generadores de divisas y empleo rural, el efecto es sistémico.
El alcance práctico de la medida incluye:
-
0 % adicional para café, banano y textiles bajo CAFTA.
-
Exclusión total del arancel global del 15 % aplicado al resto del mundo.
-
Ventaja relativa inmediata frente a competidores asiáticos.
-
Persistencia del 25 % en arneses automotrices.
-
Dependencia directa del mercado estadounidense como destino principal.
Este esquema refuerza la inserción hondureña en la cadena de suministro norteamericana, especialmente en un contexto de “nearshoring” donde empresas buscan proveedores más cercanos geográficamente.
El talón de Aquiles: arneses al 25 %
No todo es celebración. El arancel del 25 % a los arneses automotrices sigue vigente para Honduras. Esta partida es crítica: los arneses son insumos eléctricos esenciales para la industria automotriz de Estados Unidos, y Honduras es un proveedor relevante en la región.
La desventaja es doble. México y Canadá —socios del T-MEC— están exentos de ese 25 %, lo que coloca a Honduras en posición menos competitiva en ese segmento específico. Canahuati reconoció que el presidente hondureño mantiene conversaciones directas con Washington para revisar esa carga. La negociación será determinante para el futuro inmediato del sector automotor maquilador.
Inversionistas en pausa estratégica
La noticia llega en un momento de cautela global. Las tensiones comerciales, la relocalización de cadenas productivas y la incertidumbre electoral en Estados Unidos influyen en las decisiones de capital. Honduras busca posicionarse como plataforma confiable dentro del ecosistema CAFTA.
Datos oficiales muestran que la maquila emplea a más de 180.000 trabajadores directos y genera un efecto multiplicador en logística, transporte y servicios. La exención arancelaria puede convertirse en argumento clave para atraer nuevas plantas o ampliar operaciones existentes. Sin embargo, los inversionistas —según admite el propio sector— están analizando cada cláusula antes de comprometer recursos.
Contexto regional y presión competitiva
En Centroamérica, la competencia es silenciosa pero intensa. El Salvador, Guatemala y Nicaragua comparten beneficios bajo CAFTA, lo que significa que la ventaja no es exclusiva de Honduras. La diferencia radicará en costos laborales, infraestructura, seguridad jurídica y tiempos logísticos.
El comercio bilateral entre Honduras y Estados Unidos supera los US$ 12.000 millones anuales, según cifras del BCH y la Oficina del Representante Comercial estadounidense. Más del 50 % de las exportaciones hondureñas tienen como destino el mercado norteamericano. Cualquier cambio arancelario impacta directamente en crecimiento, empleo y estabilidad cambiaria.
El tablero macroeconómico
En 2025, Honduras registró un crecimiento cercano al 3,5 % del PIB, impulsado por exportaciones y remesas. La estabilidad del lempira y la moderación inflacionaria han sido parte del discurso oficial. En ese marco, la exención del arancel global funciona como amortiguador externo frente a un entorno internacional volátil.
Pero el escenario no está cerrado. La política comercial estadounidense puede modificarse con rapidez, y la judicialización de decisiones arancelarias abre un precedente institucional relevante. Si la Casa Blanca ajusta nuevamente la medida o redefine excepciones, el beneficio podría diluirse.
Por ahora, el dato concreto es contundente: mientras buena parte del mundo paga un 15 % adicional para ingresar a Estados Unidos, Honduras no lo hace. Esa diferencia porcentual puede inclinar contratos multimillonarios, redefinir cadenas de suministro y mover inversiones regionales en 2026. La pregunta no es solo cuánto durará la ventaja, sino si el país sabrá convertirla en crecimiento estructural antes de que el tablero vuelva a cambiar.

