Mientras el alza en combustibles encarece la producción agrícola y reduce márgenes en el café, maíz y palma, el crecimiento sostenido de las remesas sostiene el consumo interno y estabiliza el tipo de cambio. Honduras resiste, pero con menor margen de error.
La economía hondureña cerró la penúltima semana de febrero con una señal clara: la estabilidad macroeconómica se mantiene, pero el margen de maniobra se estrecha. El aumento sostenido en los combustibles comienza a trasladarse a los costos logísticos, mientras los sectores exportadores navegan un entorno internacional inestable. El resultado es una economía que no pierde el equilibrio, pero que opera con menor holgura.
Energía e hidrocarburos: el costo que se filtra en toda la cadena
La Secretaría de Energía confirmó una nueva revisión al alza en los precios de los derivados del petróleo, consolidando la tendencia que ha marcado febrero.
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La gasolina súper superó los L114.50 por galón en la zona central.
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El diésel —clave para transporte de carga, agroindustria y maquinaria— aumentó L1.15 por galón.
El impacto no se queda en la bomba. Plataformas de monitoreo como SoyDatos registran un ajuste promedio de 2% en los fletes logísticos hacia Tegucigalpa y San Pedro Sula. Esto afecta directamente productos básicos como maíz y frijol.
El subsidio al GLP doméstico continúa vigente y ha servido como ancla parcial para el consumidor urbano. Aun así, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumula 4.23%, una cifra manejable pero vigilada por el Banco Central de Honduras.
Commodities agrícolas: volatilidad y presión en costos
Café: rebote técnico, pero sin euforia
En la Bolsa de Nueva York, el contrato de mayo abrió la semana con una caída hasta $2.75 USD por libra, su nivel más bajo en siete meses. Sin embargo, el viernes cerró con recuperación técnica en $2.857 USD por libra.
Para los exportadores hondureños, el mensaje es claro: el mercado encontró un “piso”, pero no hay aún señales de tendencia alcista sólida. La planificación financiera de la cosecha 2026 dependerá de esa estabilidad.
Palma de aceite: estabilización con exigencias externas
Los precios internacionales muestran intentos de estabilización. No obstante, el reto central es regulatorio: la Unión Europea avanza en revisiones técnicas vinculadas a sostenibilidad y trazabilidad. Para los productores, la certificación ya no es ventaja competitiva, sino requisito de permanencia.
Maíz: producción estable, costos en ascenso
La oferta interna se mantiene estable gracias a la zafra de finales de 2025. Sin embargo, el costo proyectado para el ciclo 2026 aumentó 15%, impulsado por fertilizantes derivados del petróleo. Este factor conecta nuevamente con la variable energética como núcleo del problema productivo.
Minería y exportaciones: compensaciones parciales
El oro se mantiene como activo refugio internacional, con cotizaciones superiores a $2,600 USD por onza. Para Honduras, esto representa un alivio parcial: la minería metálica compensa la desaceleración del sector textil-maquilador en ingreso de divisas.
En contraste, el sector camaronero enfrenta tensión en precios de exportación hacia China continental. Productores del sur exploran mayores cuotas con Taiwán y mercados alternativos como México para evitar la descapitalización de pequeñas fincas.
El sector azucarero —que genera aproximadamente 200,000 empleos directos e indirectos— reporta un 65% de cumplimiento de la meta de zafra, pese a precios internacionales deprimidos en torno a 13.73 centavos por libra.
Turismo y remesas: el sostén interno
El Instituto Hondureño de Turismo proyecta una ocupación hotelera anticipada del 45% para Semana Santa, con una derrama estimada de L1,500 millones.
Por su parte, el Banco Central de Honduras confirma que las remesas crecen 7.5% interanual, actuando como amortiguador cambiario. El lempira se mantiene en una banda entre L24.80 y L24.95 por dólar, sin presiones abruptas.
Panorama sectorial de la semana (16–21 febrero 2026)
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Combustibles: tendencia alcista; presión directa sobre transporte y canasta básica.
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Café: alta volatilidad; cierre semanal con recuperación técnica en $2.857 USD.
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Oro: precios elevados; pilar en generación de divisas.
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Turismo: expectativas positivas para verano 2026.
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Inflación: estable en 4.23%, aunque sensible al componente energético.
Honduras mantiene estabilidad macroeconómica, pero la dinámica es frágil. El crecimiento de remesas, la resiliencia minera y la expectativa turística ofrecen respaldo en divisas. Sin embargo, el alza persistente en combustibles constituye el riesgo más inmediato para la competitividad productiva.
El primer trimestre de 2026 no dependerá solo del comportamiento del café o del oro, sino de la capacidad del país para contener el efecto cascada energético sobre la logística, la producción agrícola y el consumo interno. La economía resiste, pero la presión aumenta.




