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2 octubre , 2026

¿La motosierra llega a Honduras? La Ley de Reactivación que reduce el Estado y recuerda a Milei

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El Congreso impulsa recorte institucional, conciliación de deudas y ajuste fiscal en un giro comparable con Argentina.

“No podemos permitir un colapso financiero”, advirtió el presidente del Congreso. Primer debate superado, emergencia fiscal eliminada, reducción de instituciones en marcha y conciliación de demandas laborales en agenda. La Ley de Reactivación Económica abre un debate inevitable: ¿Honduras ensaya su propia versión de la motosierra?

El ajuste que propone el Congreso

El presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, confirmó que la Ley de Reactivación Económica y Desarrollo Humano podría aprobarse en los próximos días. El eje central es claro: reducir el aparato estatal, que actualmente supera las 100 instituciones, para dejarlo en unas 70 u 75 entidades.

Según Zambrano, el objetivo es eliminar duplicidades, optimizar recursos y generar ahorros que puedan redirigirse a inversión pública y programas sociales. “Se trata de reorganizar con criterios técnicos”, explicó. La narrativa apunta a eficiencia, disciplina presupuestaria y sostenibilidad fiscal.

El paralelismo con lo que ha hecho el presidente argentino, Javier Milei, es inevitable. Milei llegó al poder en 2023 con una promesa simbólica y mediática: la “motosierra” contra el gasto público. Su plan incluyó la eliminación o fusión de ministerios, despidos en la administración pública y una política de fuerte ajuste fiscal para frenar la inflación y el déficit estructural argentino.

Emergencia fiscal: la diferencia clave

En una primera versión, el proyecto hondureño contemplaba una declaratoria de emergencia fiscal por 24 meses. Sin embargo, el dictamen final eliminó esa figura. El ministro de Finanzas, Emilio Hércules, explicó que la decisión respondió a análisis técnicos y a la necesidad de evitar incertidumbre.

Aquí surge una diferencia importante con Argentina. Milei impulsó un paquete de emergencia económica amplio —con reformas profundas y decretos de necesidad y urgencia— en un contexto de inflación anual que superaba el 200%. Honduras no enfrenta una crisis inflacionaria de esa magnitud, pero sí presiones fiscales estructurales.

El mensaje hondureño busca ser menos disruptivo en la forma, aunque comparte el fondo: ajustar el tamaño del Estado para evitar desequilibrios mayores.

Reducción institucional y disciplina presupuestaria

La propuesta de reorganizar más de 100 instituciones para dejarlas en alrededor de 70 tiene implicaciones políticas y económicas profundas. Zambrano sostiene que muchas entidades cumplen funciones similares o presentan estructuras sobredimensionadas.

Los objetivos declarados incluyen:

  • Eliminar duplicidades administrativas

  • Reducir gasto corriente

  • Fortalecer eficiencia operativa

  • Redirigir recursos a inversión pública

  • Mejorar transparencia presupuestaria

En Argentina, Milei redujo ministerios de 18 a 9 al inicio de su mandato y avanzó en recortes de subsidios. La lógica fue clara: reducir el déficit primario para estabilizar la macroeconomía. En Honduras, el enfoque parece más gradual, pero comparte la premisa de que el gasto corriente limita el margen de inversión.

Demandas laborales: la “bola de nieve” fiscal

Otro punto clave del proyecto es la conciliación de demandas laborales contra el Estado. Zambrano advirtió que estos procesos crecen “como bola de nieve” y presionan el presupuesto público.

Permitir mecanismos de conciliación busca ordenar pasivos contingentes y evitar que intereses y costas judiciales multipliquen el impacto fiscal. Es una medida menos mediática que cerrar ministerios, pero igualmente relevante para la sostenibilidad financiera.

En Argentina, parte del ajuste incluyó la revisión de contratos estatales y la reducción de empleo público. En Honduras, el discurso oficial insiste en que no se trata de despidos masivos, sino de reorganización técnica. La diferencia en la narrativa es importante: mientras Milei convirtió el recorte en símbolo político, el Congreso hondureño lo presenta como un ajuste administrativo.

Reforma judicial temporal y control colegiado

La discusión económica se complementa con una reforma administrativa en el Poder Judicial. El Congreso aprobó un decreto que traslada facultades administrativas del titular del Poder Judicial al pleno de magistrados de la Corte Suprema de Justicia de Honduras.

Zambrano afirmó que la medida es temporal y estará vigente mientras se construye la nueva Ley del Consejo de la Judicatura. El objetivo declarado es fortalecer la transparencia y evitar concentración de decisiones.

Este componente institucional también recuerda el enfoque argentino, donde Milei impulsó reformas estructurales en distintos organismos del Estado bajo el argumento de eficiencia y control del gasto. En ambos casos, la narrativa se centra en modernización y transparencia.

Contexto macroeconómico: similitudes y límites

Según datos del Banco Central de Honduras, la economía hondureña ha mostrado crecimiento moderado en los últimos años, impulsado por remesas y consumo interno. Sin embargo, el déficit fiscal y el peso del gasto corriente siguen siendo desafíos relevantes.

Argentina, en contraste, enfrentaba una crisis inflacionaria severa y desequilibrios macroeconómicos acumulados durante años. La “motosierra” de Milei respondió a una urgencia mucho más dramática.

Honduras no está en ese escenario extremo, pero sí enfrenta una disyuntiva: mantener el tamaño actual del Estado con presión presupuestaria creciente o ajustar gradualmente para evitar tensiones mayores.

¿Ajuste técnico o giro ideológico?

Para lectores de clase media y media alta —empresarios, profesionales, emprendedores— la pregunta central no es solo política, sino económica: ¿mejorará esto la estabilidad y la inversión?

La comparación con Milei sirve como referencia regional. Ambos casos parten de una premisa compartida: el Estado no puede gastar indefinidamente por encima de su capacidad real de financiamiento. La diferencia está en la velocidad y el tono.

En Argentina, el ajuste fue abrupto y simbólicamente confrontativo. En Honduras, el discurso es más institucional, menos estridente, pero apunta a un resultado similar: disciplina fiscal, reducción de estructuras y señales de confianza a los mercados.

Si la ley se aprueba en los próximos días, el verdadero examen no será retórico, sino operativo. La eficiencia prometida deberá traducirse en ahorro real, inversión visible y estabilidad sostenida. Solo entonces se sabrá si Honduras adoptó una motosierra moderada o simplemente afinó la tijera administrativa.

Por Linda Gutiérrez

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