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16 agosto , 2026

El nuevo rostro del empresariado capitalino: quién es Karim Faraj y qué propone para la economía

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La presidencia de la Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa no es un punto de partida improvisado en la carrera de Karim Alejandro Faraj Farach. Es el resultado de una trayectoria técnica y gremial construida durante años. Su perfil combina formación académica sólida, experiencia empresarial directa y un recorrido interno en la institución que hoy lidera.

Formación con enfoque empresarial y financiero

Karim Faraj cuenta con estudios superiores en Administración de Empresas y Finanzas, una combinación que lo ha vinculado desde temprano con la gestión corporativa y la toma de decisiones estratégicas. Su formación académica ha estado asociada a centros universitarios de prestigio, con orientación hacia estándares internacionales de negocios.

A lo largo de su carrera ha complementado su preparación con diplomados en Gobernanza Corporativa y Gestión de Cámaras de Comercio, especializaciones clave en un entorno donde la institucionalidad empresarial exige transparencia, planificación financiera y capacidad de interlocución con el Estado. Su énfasis en la facilitación de inversiones extranjeras no es retórico: responde a una visión técnica sobre cómo atraer capital en economías emergentes.

Ascenso interno en la CCIT

Antes de asumir la presidencia de la Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa (CCIT), Faraj recorrió prácticamente todas las etapas de liderazgo dentro de la institución. Ese proceso le permitió consolidarse como una figura de confianza para el sector privado capitalino.

Entre 2025 y 2027 se desempeñó como tesorero, una posición estratégica encargada de la fiscalización y gestión presupuestaria. Desde allí impulsó mecanismos de control y transparencia en el uso de recursos institucionales. Previamente, entre 2023 y 2025, ocupó la vicepresidencia, actuando como enlace directo en negociaciones con el Gobierno central y la Alcaldía Municipal del Distrito Central. En años anteriores fue vocal de junta directiva, participando activamente en comisiones de arbitraje y formalización empresarial, áreas sensibles para la estabilidad del ecosistema productivo.

Experiencia empresarial en sectores estratégicos

Fuera del ámbito gremial, Faraj ha desarrollado su actividad en el sector privado hondureño. Su experiencia se concentra en empresas vinculadas a la importación de suministros industriales y tecnológicos, un rubro que exige conocimiento profundo de logística internacional y normativa aduanera.

Este recorrido le ha permitido entender, desde la práctica, los desafíos que enfrentan los empresarios en materia de costos, trámites y cumplimiento regulatorio. Su cercanía con cadenas de suministro internacionales también le ha dado una visión clara sobre competitividad regional y estándares de comercio exterior.

Además, ha representado a la CCIT ante el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), participando en mesas de diálogo sobre energía, carga tributaria y entorno regulatorio. Ese rol lo colocó en el centro de discusiones técnicas donde confluyen intereses empresariales y decisiones gubernamentales.

Simplificación y digitalización como eje estratégico

Uno de los conceptos que más repite en su discurso es la simplificación administrativa. Faraj sostiene que la burocracia sigue siendo una barrera estructural para el crecimiento empresarial en Tegucigalpa y en el país.

Entre las líneas de acción que ha defendido destacan:

  • Digitalización integral de trámites municipales y nacionales.

  • Reducción de tiempos en permisos de operación y licencias.

  • Interoperabilidad entre instituciones públicas.

  • Capacitación empresarial en herramientas digitales.

Su planteamiento parte de una premisa clara: menos burocracia implica menor costo operativo y mayor formalización. En un país donde gran parte de la economía se mueve en la informalidad, la eficiencia administrativa puede convertirse en un incentivo real para ingresar al sistema formal.

Seguridad jurídica e inversión extranjera

La defensa del Estado de Derecho aparece como otro eje constante en su trayectoria. Para Faraj, la seguridad jurídica no es un concepto abstracto, sino una condición básica para atraer inversión extranjera directa y generar empleo sostenible.

Su experiencia en mesas de diálogo lo ha llevado a enfatizar la necesidad de reglas claras, respeto a contratos y estabilidad normativa. En economías pequeñas y abiertas como la hondureña, la previsibilidad institucional es determinante para la toma de decisiones de inversionistas internacionales.

Esa visión conecta con su formación en gobernanza corporativa: instituciones fuertes y transparentes generan confianza, y la confianza es un activo económico.

Apoyo a emprendedores y nuevas generaciones

Más allá de las grandes empresas, Faraj ha promovido programas orientados a jóvenes emprendedores y pequeñas y medianas empresas. En distintos espacios ha planteado que la competitividad no debe concentrarse solo en compañías consolidadas, sino extenderse al ecosistema emergente.

Su enfoque incluye capacitación técnica, asesoría en formalización y acceso a redes empresariales. En un contexto donde las micro, pequeñas y medianas empresas representan la mayoría del tejido productivo nacional, fortalecer sus capacidades puede tener impacto directo en empleo y productividad.

El reto será traducir esa visión en programas concretos desde la presidencia de la CCIT, institución que agrupa a miles de empresas y que históricamente ha tenido incidencia en debates económicos nacionales.

Un perfil técnico en un momento clave

El liderazgo de Karim Faraj combina tres dimensiones: formación académica en finanzas, experiencia empresarial operativa y recorrido gremial interno. Esa combinación le otorga conocimiento técnico y legitimidad institucional.

Asume la presidencia de la CCIT en un período donde la economía hondureña enfrenta desafíos estructurales: competitividad regional, presión tributaria, modernización administrativa y necesidad de mayor inversión privada. Su discurso insiste en simplificación, seguridad jurídica y fortalecimiento empresarial como pilares estratégicos.

En un país donde el sector privado juega un rol determinante en la generación de empleo formal, el perfil del nuevo presidente de la CCIT proyecta continuidad institucional, pero también una apuesta por modernización. El desafío no será menor: convertir principios técnicos en resultados medibles dentro de un entorno económico exigente y en constante transformación.

Por Linda Gutiérrez

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