El 65% del consumo local amortigua impacto del azúcar barato en Nueva York.200 mil familias dependen del azúcar. 55 mil hectáreas cultivadas. 548 mil toneladas proyectadas. Precios internacionales en mínimos de cinco años. La agroindustria azucarera hondureña enfrenta un escenario global adverso, pero mantiene estabilidad productiva y empleo masivo en el país. Ese equilibrio es hoy su verdadero desafío estratégico.
Un pilar social que va más allá de la exportación
La industria azucarera hondureña no es únicamente un sector exportador. Es, ante todo, un motor de empleo rural que sostiene a más de 200,000 familias, según datos divulgados por representantes del sector y recogidos en medios nacionales. En zonas donde la economía depende casi exclusivamente de la agroindustria, el azúcar funciona como amortiguador social.
El abogado Gerardo Guillén ha señalado que el sector “ha evolucionado hacia una agroindustria técnicamente especializada”. Esa transformación explica cómo, tras los huracanes Eta e Iota en 2020, la industria logró no solo recuperarse, sino consolidar un ciclo productivo más eficiente entre 2022 y 2026.
Ciclo 2022-2026: De la resiliencia a la consolidación
La zafra 2022/2023 marcó el retorno operativo tras la crisis climática. El sector estabilizó la superficie cosechada en aproximadamente 55,000 hectáreas, alcanzando una producción cercana a 535,000 toneladas métricas de azúcar. Fue el punto de partida de una curva ascendente.
En la zafra 2023/2024 se registró una mejora en los rendimientos industriales gracias a inversiones en agricultura de precisión. Esto permitió sostener exportaciones cercanas a 195,000 toneladas métricas, mientras el mercado interno comenzaba a fortalecerse.
Para 2024/2025, el consumo interno superó las 349,000 toneladas, impulsado por la recuperación del sector de alimentos y bebidas. Y en la zafra actual 2025/2026, las proyecciones apuntan a 548,000 toneladas métricas, un crecimiento estimado de 3.4 %, con un volumen exportable cercano a 194,000 toneladas.

Energía limpia y diversificación productiva
El crecimiento no ha sido únicamente en volumen. La agroindustria ha diversificado su matriz productiva. Según datos del sector, hoy los ingenios generan cerca del 10 % de la energía limpia del país mediante cogeneración con bagazo, subproducto de la caña.
Esta integración energética ha permitido reducir costos operativos y aportar estabilidad al sistema eléctrico nacional durante la temporada de zafra. Representantes del sector han explicado que el azúcar ya no es solo un producto agrícola, sino un ecosistema industrial que incluye energía, logística y servicios técnicos especializados.
Entre los pilares actuales del sector destacan:
-
55,000 hectáreas cultivadas en promedio por ciclo.
-
Más de 200,000 empleos directos e indirectos.
-
10 % de generación eléctrica limpia nacional mediante bagazo.
-
Consumo interno que absorbe cerca del 65 % de la producción.
Un mercado internacional en mínimos de cinco años
Mientras el sector azucarero hondureño se consolida como motor de empleo, enfrenta un entorno global hostil: al 19 de febrero de 2026, el azúcar crudo en Nueva York lucha por sostenerse en los 13.73 centavos por libra, niveles mínimos que no se veían en un lustro y que representan una caída del 34% respecto al año anterior.
El contraste es evidente si se compara con los picos cercanos a 21 centavos por libra registrados en años recientes. La caída responde principalmente a un superávit global estimado en cerca de 8 millones de toneladas, impulsado por la cosecha récord de Brasil, principal productor mundial.
Analistas del mercado internacional explican que este excedente ha presionado los precios a la baja, generando un entorno complejo para países exportadores. En ese escenario, la dependencia exclusiva del mercado externo puede comprometer márgenes de rentabilidad.
El mercado interno como escudo de estabilidad
A diferencia de otras economías que destinan casi toda su producción al exterior, Honduras consume aproximadamente 65 % de su azúcar en el mercado interno. Ese factor se convierte en un elemento clave de estabilidad.
Los precios internos, más regulados y menos expuestos a la volatilidad internacional, permiten sostener planillas laborales incluso cuando el precio internacional cae por debajo de los costos promedio de producción. Representantes del sector han señalado que esa combinación es la que protege los empleos rurales.
El reto, sin embargo, es estructural. Mientras el azúcar ha perdido cerca del 30 % de su valor internacional desde su pico anual, los costos de insumos como fertilizantes, combustibles y logística no han disminuido en la misma proporción. Esto obliga a la industria a mejorar eficiencia para mantener márgenes sin trasladar presiones al empleo.
Competitividad más allá del precio
La Asociación de Productores Azucareros de Honduras (APAH) ha enfatizado en distintos espacios que la respuesta a la volatilidad no es competir únicamente por precio, sino por productividad y sostenibilidad. La inversión en formación técnica y profesionalización del capital humano forma parte de esa estrategia.
La industria ha transitado de esquemas tradicionales a modelos de gestión más tecnificados, incorporando agricultura de precisión, optimización de riego y procesos industriales más eficientes. Este salto tecnológico es el que permite sostener producción creciente aun con precios internacionales deprimidos.
En regiones cañeras del país, el impacto económico es visible. El azúcar representa hasta el 40 % del empleo formal en zonas de influencia, dinamizando comercio local, transporte y servicios complementarios.
El equilibrio entre mercado global y estabilidad local
El ciclo 2022-2026 demuestra que la agroindustria azucarera hondureña ha logrado estabilizar producción y empleo en medio de un mercado internacional adverso. La recuperación post-huracanes consolidó una estructura más resiliente y tecnificada.
El desafío hacia adelante será mantener competitividad en un entorno de excedentes globales y precios bajos. Con una producción proyectada de 548,000 toneladas métricas y una fuerte absorción interna, Honduras parece mejor posicionada que en ciclos anteriores para enfrentar la volatilidad.
En un mercado donde el azúcar crudo se transa como commodity en bolsas internacionales, el valor agregado hondureño no está solo en el saco exportado, sino en el ecosistema productivo que sostiene empleo rural, genera energía limpia y mantiene estabilidad en regiones enteras del país.

