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17 agosto , 2026

Cosecha histórica: ¿Puede el café hondureño salvar la economía en 2026?

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Con exportaciones en máximos de una década y precios récord, pequeños caficultores ven una oportunidad única para transformar ingresos, empleo y comunidad rural.

Honduras vive una de las temporadas cafetaleras más intensas de su historia. Con contratos que superan los 6 millones de quintales y precios internacionales arriba de $350 por saco, “este café nos puede cambiar la vida”, dice un productor de Comayagua, mientras el país se posiciona como protagonista en mercados globales.

Un ciclón de cifras y expectativas

La campaña cafetalera 2025–2026 comenzó con proyecciones que pocos recuerdan en la historia reciente: exportaciones que podrían superar los 6.5 millones de sacos exportables y generar hasta $2,500 millones en divisas si se mantienen los precios actuales, según estimaciones del sector cafetalero y autoridades agrarias. Según datos oficiales, en los primeros meses del nuevo ciclo las exportaciones crecieron más de 270 % comparado con el inicio de la temporada anterior, impulsadas por una fuerte alza en la cotización internacional del grano.

“Nunca habíamos visto este nivel de demanda internacional,” dice Marisol Rodríguez, caficultora en Intibucá. “Cada saco vendido este año puede significar educación, salud y futuro para mi familia.”

La recuperación de precios —por encima de los $350 por saco de 46 kg— ha sido clave. En la temporada 2024–2025 las exportaciones generaron ingresos récord que superaron los $2,000 millones, según reportes oficiales del Instituto Hondureño del Café (Ihcafé). Mientras tanto, el crecimiento de contratos y ventas anticipadas pone a Honduras en una posición competitiva frente a productores tradicionales de América Latina.

Impacto económico y cifras clave

Impacto directo e indirecto del café hondureño:

  • Generación de más de 120,000 familias productoras que dependen del grano.

  • Creación de cerca de 1 millón de empleos temporales y permanentes.

  • Participación de más del 5 % del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.

  • Más del 30 % del PIB agrícola proviene de esta actividad.

  • Más de 50 países compran café hondureño.

“El café no es solo un cultivo, es la economía de nuestras comunidades,” afirma Carlos Murillo, viceministro de Agricultura. “Este año podría dar un salto que muchos esperábamos desde hace décadas.”

Además de las cifras de exportación, el crecimiento del sector ha tenido efectos indirectos en la balanza comercial: el déficit de bienes se ha reducido gracias al fuerte desempeño del café dentro de las exportaciones, mejorando la disponibilidad de divisas para el país.

La vida detrás de la cosecha

Las montañas de Lempira, Copán, Comayagua y Santa Bárbara están llenas de historias similares a la de Rosa Hernández, quien desde que tiene memoria ha recogido café con su familia: “Antes sembrábamos para sobrevivir; ahora sembramos para crecer.” Para ella, el precio más alto y la demanda global han cambiado hasta decisiones familiares, desde enviar a un hijo a la universidad hasta invertir en mejoras en la finca.

Este cambio, sin embargo, no está exento de desafíos. A pesar de los datos positivos, muchas fincas aún enfrentan déficits de infraestructura, problemas de transporte en zonas rurales y falta de acceso a financiamiento moderno para procesar y diferenciar su café en mercados premium. Analistas señalan que sin superar estos cuellos de botella, el potencial económico podría quedar limitado.

“La pasión y el esfuerzo no alcanzan si no tenemos caminos y apoyo,” dice Juan Castillo, productor en Copán. Su voz refleja una inquietud común: el café da ingresos, pero también necesita cadenas productivas más completas.

Demanda global y estrategias comerciales

El café hondureño ha llegado a más de 50 mercados internacionales, con Estados Unidos, Alemania y Bélgica entre los principales compradores, según datos de exportación recientes. Esta diversificación geográfica ha permitido amortiguar choques en un solo mercado y fortalecer la resiliencia exportadora del país.

Diversos productores han apostado por certificaciones de sostenibilidad y calidad para ingresar a nichos más rentables, lo que puede traducirse en mejores precios en el largo plazo. A nivel institucional, se trabaja con programas de trazabilidad y cumplimiento regulatorio para mantener el acceso a mercados exigentes como la Unión Europea.

“El mundo quiere café hondureño, pero también exige calidad y sostenibilidad,” dice Ana Gómez, coordinadora de una cooperativa cafetalera. “Estamos listos para responder, pero necesitamos capacitación y tecnología.”

Más allá del grano: futuro y perspectivas

Las proyecciones para la cosecha 2025–2026 siguen siendo optimistas, aunque más moderadas en volumen que campañas recientes: se espera una producción cercana a 7.5 millones de quintales en los próximos años si se mantienen las mejoras productivas. Esta expansión podría consolidar al país no solo como el mayor exportador de Centroamérica, sino como un competidor serio en América Latina.

Sin embargo, los expertos advierten que este bienestar no debe ser efímero. La necesidad de invertir en infraestructura, capacitación técnica, y mecanismos que permitan a los productores capturar mayor valor agregado —como el tostado y comercialización propia— es clave para que los beneficios se traduzcan en prosperidad sostenible.

“No queremos un espejismo,” afirma Murillo. “Queremos un sector que sostenga generaciones.”

Por Linda Gutiérrez

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