Nasry “Tito” Asfura busca financiamiento, inversión e alianzas tras elecciones tensas; BID y otros socios clave marcan el inicio de su agenda diplomática.
“Necesitamos cooperación real, no palabras bonitas”: Nasry “Tito” Asfura aterrizó en Washington tras una elección marcada por reclamos y recuentos. Con BID, Banco Mundial, Estados Unidos e Israel en la agenda, el presidente electo se juega su primera gran apuesta para reactivar la economía hondureña y dar certeza ante la incertidumbre política.
¿Por qué esta gira importa ahora?
A pocos días de ser proclamado presidente electo —con toma de posesión programada para el 27 de enero de 2026— Nasry Asfura viajó a Washington para buscar respaldo internacional. La reunión con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) no fue un simple gesto diplomático: fue una declaración de prioridades económicas del próximo gobierno.
En el BID, Asfura conversó con los vicepresidentes Ana María Ibáñez y Jordan Schwartz, dando seguimiento a diálogos previos con la cúpula de la institución. “Queremos alianzas técnicas y financieras que impulsen empleo e infraestructura”, dijo Asfura ante sus interlocutores, subrayando que la cooperación no puede limitarse a palabras.
¿Qué busca Honduras con los organismos multilaterales?
En su encuentro con los directivos del BID, Asfura expuso prioridades que resuenan con las demandas de clase media: mejorar infraestructura vial, atraer inversión y fortalecer programas sociales que reduzcan la pobreza estructural. Representantes del organismo reafirmaron su disposición a apoyar proyectos concretos si hay transparencia y planificación eficaz.
“No se trata solo de créditos, sino de crecimiento sostenible e inclusión social”, explicó uno de los vicepresidentes del BID, destacando que Honduras debe demostrar gobernabilidad para acceder a financiamiento. Este énfasis surge en un contexto donde el país centroamericano enfrenta desafíos estructurales desde hace décadas.
La agenda diplomática completa de Asfura en Washington
La gira del presidente electo no se limitó al BID: su agenda incluyó encuentros con varias instituciones y líderes clave para impulsar la cooperación internacional.
Principales reuniones y objetivos:
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BID: Impulsar proyectos de infraestructura, empleo e inclusión social.
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Banco Mundial: Diálogo sobre estabilidad macroeconómica, reducción de pobreza y desarrollo energético.
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Secretario de Comercio de EE. UU., Howard Lutnick: Fomento del comercio y atracción de inversión.
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Congresista María Elvira Salazar y Comité Judío Americano: Fortalecimiento de relaciones multilaterales y cooperación bilateral.
Estas reuniones muestran una estrategia diversificada para atraer apoyo financiero, tecnológico y diplomático antes de asumir oficialmente el cargo.
¿Cuál es el trasfondo político que pesa en estas citas?
La gira de Asfura ocurre en medio de tensiones postelectorales. La victoria fue oficializada tras reclamos de recuento por parte de la presidenta Xiomara Castro y candidatos opositores, generando incertidumbre política interna.
Ese contexto transforma la agenda internacional en una especie de “certificación” de confianza global. “Un Honduras estable y previsible es esencial para la inversión extranjera”, afirmó un analista de la región, al subrayar que organismos como el BID y el Banco Mundial buscan señales claras de gobernabilidad antes de comprometer recursos.
¿Qué implica esta apuesta para la economía real?
La apuesta de Asfura es ambiciosa: integrar a Honduras en circuitos financieros que puedan movilizar proyectos de largo plazo y reducir la dependencia de financiamientos unilaterales. Esto es vital para sectores productivos que han visto limitado el acceso a crédito y tecnologías en años recientes.
Para la clase media y media alta, esto significa posibles mejoras en infraestructura, empleo y servicios públicos, si los acuerdos se traducen en inversiones tangibles. Pero también hay riesgos: depender de organismos multilaterales exige ajustes fiscales y reformas estructurales que pueden generar tensiones internas si no se manejan con estrategia y consenso social.
El siguiente paso: Israel y tecnología agrícola
Desde Washington, Asfura trasladará su gira a Israel, donde se espera avanzar en cooperación tecnológica y agrícola. Esta etapa complementa la estrategia de diversificación más allá del eje tradicional con Estados Unidos y el BID.
Allí, Asfura buscará alianzas en tecnología agrícola, manejo del agua y seguridad alimentaria, sectores clave para una economía que aún depende fuertemente del agro. “Necesitamos innovación si queremos competir en mercados globales, no solo dinero”, declaró un asesor del equipo de Asfura.
Un país observado desde afuera
La gira diplomática de Nasry Asfura marca un cambio de tono en la política exterior hondureña: más pragmatismo económico, búsqueda de inversión y diálogo con organismos multilaterales. Para muchos ciudadanos, esto representa una oportunidad; para críticos, una necesidad impuesta por la urgencia de reactivar una economía golpeada por la inseguridad y la falta de crecimiento robusto.
Si estos encuentros se traducen en resultados concretos, Honduras podría ver cambios en empleo, infraestructura y acceso a financiamiento internacional. El desafío será equilibrar la agenda externa con la cohesión interna en un país que, tras unas elecciones tensas, busca certezas económicas y políticas para los próximos años.

