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1 octubre , 2026

4 años perdidos: Honduras es el país más pobre de Centroamérica con 7 de cada diez personas en la pobreza

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Con un 62,9 % de su población en pobreza, Honduras encabeza los índices regionales y enfrenta estancamiento estructural.

«Tenemos el 62,9 % de la población en pobreza y seguimos sin reaccionar»

admite un empresario del sector privado; en un mismo año, la cifra más alta de Centroamérica, la caída del Estado de derecho y un crecimiento que apenas alcanza el 3,5 %. Así se presenta la radiografía más cruda de Honduras al cierre de 2025.

Pobreza imparable

La reciente edición del boletín del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) revela que Honduras registra un 62,9 % de su población en situación de pobreza, la cifra más elevada de toda Centroamérica. Según el documento, el país lidera la región con ese porcentaje, seguido por Guatemala con un 56,0 %. 
A pesar de tener un crecimiento económico moderado y un flujo constante de remesas familiares, “no hemos logrado reducir de manera significativa los niveles de pobreza en la última década”, reconoció Cohep. El resultado es un estancamiento que afecta tanto al mundo rural como a las zonas urbanas vulnerables.

El crecimiento que no alcanza

Según el boletín, las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) indican que la economía regional centroamericana crecería 3,5 % en 2025 y 3,3 % en 2026. 
Para Honduras, el crecimiento se apoyará en las remesas que ingresan al país y en el aumento de los precios internacionales del café. Sin embargo, se anticipa una moderación global que bajará del 3,2 % a 3,1 % en 2026, por lo que “las economías e instituciones internacionales enfrentan el reto de ajustar sus políticas macroeconómicas”, según Cohep.

Instituciones en riesgo

El boletín regional muestra que Centroamérica cuenta con un promedio de 0,47 en el Índice de Estado de Derecho, lo que refleja “debilidades en justicia, corrupción y derechos fundamentales”. 
En el caso de Honduras, los retrocesos son evidentes:

  • Se redujo el control gubernamental, aumentando la percepción de impunidad.

  • La corrupción y la fragilidad de la justicia deterioraron la gobernabilidad.

  • La inversión extranjera y local enfrenta riesgos elevados por la falta de estabilidad institucional.
    Cohep advierte que esta combinación amplia los obstáculos para revertir la pobreza.

¿Por qué no baja la pobreza?

Un empresario afirma: “El crecimiento existe, pero no toca las comunidades más rezagadas”. Esto resume el dilema estructural hondureño. Aunque la economía avanza, los beneficios no llegan de forma equitativa, y las remesas tienden a compensar más que a transformar.
La alta vulnerabilidad ante fenómenos climáticos —huracanes, sequías, inundaciones— se añade al problema. En países como Honduras, la inversión en capital humano y en instituciones sólidas es insuficiente para generar un efecto sostenible de reducción de pobreza.

Un futuro condicionado

Para revertir estos indicadores negativos, el Cohep apunta que Honduras debe reforzar la estabilidad institucional, mejorar el acceso a la justicia y garantizar gobernabilidad. Mientras esto no suceda, el país seguirá “aplazado” en la región, con un 62,9 % de su población viviendo en pobreza, afirma el boletín.

Si el Estado de derecho no mejora, la inversión productiva no terminará de llegar, y el crecimiento seguirá siendo moderado aunque los retos aumenten. Honduras se encuentra en una encrucijada: o consolida reformas estructurales profundas, o la cifra de pobreza seguirá siendo un lastre para su desarrollo.

Por Linda Gutiérrez

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