La ONG suiza lanza un ambicioso plan para reducir 1.092 toneladas de CO₂ y reactivar la economía desde el reciclaje“
Lo que hoy tiramos al vertedero puede ser la fábrica de mañana”, dice la directora en Honduras de Swisscontact al presentar un plan que busca transformar residuos, generar empleo e innovación en San Pedro Sula.
Un escenario de desperdicio con potencial
La ciudad de San Pedro Sula genera más de 1 100 toneladas diarias de residuos sólidos en al menos nueve municipios del país, y apenas un reducido porcentaje es reciclado. Según una fuente local, sólo el 17 % de los desechos de la ciudad se reciclan; el resto termina en vertederos, ríos o se quema informalmente.
En ese contexto, la organización suiza Swisscontact lanzó el proyecto Impacto Circular para cambiar el paradigma:
“Apostamos por un cambio de paradigma que transforme lo que hemos visto hasta ahora como desechos sólidos en empleo, innovación y crecimiento económico”, afirma Liliana Sánchez Iglesias, directora país de Swisscontact Honduras.
Según datos del programa, en Honduras se recicla menos del 10 % de los residuos generados. El proyecto contempla campañas de sensibilización dirigidas a más de 46 880 personas para cambiar comportamientos de consumo y disposición.
De la basura al emprendimiento
“Impacto Circular fortalecerá el tejido empresarial de los negocios verdes, generando oportunidades y prosperidad a partir de los residuos valorizables”, declara Sánchez Iglesias. El programa está orientado a impulsar negocios verdes dedicados al reciclaje, la innovación ambiental y la formación de capacidades en el ámbito de la economía circular.
El proyecto se implementará en Honduras y El Salvador, comenzando en San Pedro Sula y la ciudad de San Salvador. Allí se ofrecerá vinculación empresarial, acceso a capital semilla y conexión con recursos financieros verdes para aquellas empresas que avancen hacia la sostenibilidad.
Metas, cifras y empleos
El plan incluye objetivos muy concretos que muestran el alcance de la iniciativa:
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Creación de al menos 15 negocios verdes en San Pedro Sula.
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Generación de 100 nuevos empleos directamente en la cadena de valor del reciclaje.
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Aumento de la cantidad de residuos reciclados en 889 toneladas.
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Reducción de más de 1.092 toneladas de emisiones de CO₂ en el periodo establecido.
Estos indicadores sitúan el reciclaje como un motor no sólo ambiental, sino económico, para la ciudad industrial.
Las líneas de acción claves serán: la vinculación empresarial con mercados, fortalecimiento de estrategias de marketing y ventas, y el acceso a capital semilla y recursos verdes. Sánchez Iglesias lo resume: “La vinculación empresarial… el fortalecimiento de las estrategias de marketing y ventas, así como el acceso a capital semilla y la conexión con recursos financieros verdes, son algunas de las soluciones locales que promoveremos”.
Las barreras que quedan por remover
A pesar de los avances visibles, Honduras enfrenta obstáculos estructurales para hacer realidad la economía circular. Uno de los principales es la baja tasa de reciclaje formal: los estudios más recientes datan de 2016, cuando apenas el 2 % de los residuos había sido reciclado según diagnóstico nacional.
Además, la infraestructura pública es limitada, los marcos normativos municipales se aplican con dificultad y la separación en origen sigue siendo un hábito poco extendido. Como dio a conocer un medio local:
“La basura tiene un valor comercial que Honduras no aprovecha… muchos residuos con valor comercial que se pierden”.
Estos factores combinados plantean que pasar del proyecto al impacto real implicará coordinación entre empresas, gobiernos locales y ciudadanos, con medidas más profundas que el simple impulso de programas puntuales.
Oportunidad para la clase media y los emprendedores
Para una audiencia de clase media y media alta, entre 25 y 45 años, el proyecto trae buenas noticias: nuevas oportunidades de inversión, empleo y participación ciudadana. Si el reciclaje deja US$ 131,6 millones en exportaciones en Honduras a agosto de 2023, según datos del Banco Central de Honduras, este sector tiene potencial económico concreto.
Un emprendedor local puede vincularse a la cadena de valor del reciclaje, lo que genera ingreso y responde a una demanda creciente por productos sostenibles. Al mismo tiempo, la separación en el hogar, la compra responsable y la educación ambiental emergen como prácticas que la clase media puede adoptar para formar parte de la transformación.
“Los residuos que comúnmente la gente llama basura… tienen un valor comercial y no hay que tirarlos en cualquier lado”, advierte Marvin Martínez, coordinador de residuos sólidos del organismo estatal.
En ese contexto, participar en esta dinámica no es solo una decisión ética, sino también de consumo inteligente y de futuro económico.
Hacia una ciudad más limpia y un país más competitivo
Con el lanzamiento del proyecto, San Pedro Sula inicia un camino hacia convertirse en una ciudad más limpia, más ordenada y más competitiva en el ámbito regional. El efecto no se limitará a limpieza urbana: tendrá impacto en la innovación, la industria, el empleo y el medio ambiente.
Para que esto ocurra, será clave que la iniciativa deje de ser un programa aislado y que se integre en la gestión municipal, en los hábitos de los ciudadanos y en el tejido empresarial. Si se logra movilizar a más de 46 880 personas en campañas de concienciación y se generan nuevas empresas que revaloricen residuos como materia prima, entonces San Pedro Sula podrá cambiar su perfil de ciudad industrial de vertederos a ciudad de oportunidades.
El reto es mayúsculo, pero las cifras —y la urgencia— están claras: una baja tasa de reciclaje, un sector infrautilizado, una población que demanda mejores servicios, y un proyecto internacional que está listo para arrancar.

