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16 agosto , 2026

Crisis laboral en EE.UU: Cómo las deportaciones afectan agricultura, construcción y turismo

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Tegucigalpa. Las políticas migratorias impulsadas por el presidente Donald Trump en 2025 han desencadenado una crisis laboral en Estados Unidos, con la pérdida de 1.2 millones de trabajadores migrantes desde enero. Según un análisis reciente, sectores clave como la agricultura, la construcción y el turismo enfrentan caídas significativas en el empleo, lo que ha disparado los precios de alimentos y vivienda, afectando a familias trabajadoras y comunidades enteras.

Desde el inicio de su segundo mandato en enero de 2025, el presidente Donald Trump ha implementado una serie de medidas migratorias enfocadas en deportaciones masivas y restricciones a la inmigración, tanto legal como indocumentada. Estas políticas, que incluyen redadas de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la cancelación de programas como el Estatus de Protección Temporal (TPS), han generado una reducción drástica en la fuerza laboral inmigrante. Un informe de Economic Insights and Research Consulting titulado «Señales de advertencia sobre los daños económicos causados por las deportaciones» revela que estas medidas han revertido años de crecimiento en sectores estratégicos, aumentando los costos para los consumidores y agravando problemas estructurales como la crisis de vivienda.

Agricultura: El sector más afectado

El sector agrícola de Estados Unidos ha sufrido el mayor impacto, con una caída del 6.5% en los empleos entre marzo y julio de 2025. Según el Buró de Estadísticas Laborales, el número de empleos agrícolas disminuyó de 2.371.000 en marzo a 2.216.000 en julio, una pérdida de 155.000 puestos de trabajo en apenas cuatro meses. Las redadas migratorias dirigidas a trabajadores agrícolas, muchos de ellos indocumentados, han generado una escasez de mano de obra que amenaza las cosechas. Como resultado, los precios de las verduras frescas han aumentado a una tasa anual superior al 8%, mientras que los de la carne han subido un 7%.

Chris Gibbs, presidente de Rural Voice USA, señaló que esta crisis representa una oportunidad para que los agricultores presionen por una reforma migratoria integral que estabilice el sector. «Sin trabajadores, las granjas no pueden operar, y eso significa menos alimentos y precios más altos para todos», afirmó.

Construcción: Una industria en declive

La construcción, otro pilar económico dependiente de la mano de obra inmigrante, también ha sido duramente golpeada. El informe destaca que los permisos de construcción cayeron un 17% en el noreste del país, con descensos significativos en los 10 estados con mayor población inmigrante, como Texas, Florida y California. En California, donde el 41% de los trabajadores de la construcción son inmigrantes, las redadas de ICE han llevado a muchos a evitar los empleos por temor a ser deportados, lo que ha duplicado los costos laborales en algunos casos. Esta escasez de mano de obra ha exacerbado la crisis de vivienda, dificultando el acceso a hogares asequibles para las familias trabajadoras.

Turismo y ocio: Crecimiento estancado
La industria del ocio y el turismo, que depende en gran medida de trabajadores inmigrantes para roles en restaurantes, hoteles y servicios, reportó un crecimiento de apenas el 0.2% en los estados con alta población inmigrante. Esta desaceleración ha generado preocupación entre los propietarios de negocios, quienes enfrentan dificultades para cubrir puestos clave debido a la reducción de la fuerza laboral migrante. La combinación de políticas migratorias estrictas y la pérdida de trabajadores con TPS ha creado un entorno desafiante para esta industria.

Impacto económico y social: Alza de precios y tensión comunitaria

Las políticas de deportación masiva no solo han reducido la fuerza laboral, sino que también han disparado los costos de vida. Vanessa Cárdenas, directora ejecutiva de America’s Voice, calificó estas medidas como un «sabotaje económico» que perjudica a las familias trabajadoras y a comunidades enteras. «La ofensiva de deportaciones de Trump no solo es una mala política migratoria, sino que eleva los precios de los alimentos y la vivienda para todos los estadounidenses», afirmó en una conferencia de prensa.
El informe proyecta que, de continuar las deportaciones al ritmo actual (aproximadamente 1 millón por año), Estados Unidos podría perder hasta 6 millones de empleos para 2029, incluyendo 3.3 millones de trabajadores inmigrantes y 2.6 millones de trabajadores nacidos en el país, debido a la interdependencia de ambos grupos en sectores clave.

Hacia una solución: Llamado a la reforma migratoria

Ante esta crisis, expertos y activistas instan a la administración Trump a reconsiderar su enfoque y trabajar en una reforma migratoria que equilibre la seguridad fronteriza con las necesidades económicas. Propuestas como los programas de trabajadores invitados, como el defendido por el senador Ron Johnson en 2017, podrían mitigar las carencias laborales sin comprometer la seguridad. Mientras tanto, la presión sobre el Congreso y la Casa Blanca crece para abordar esta situación que amenaza la estabilidad económica del país.
Por Linda Gutiérrez

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