Tegucigalpa. En abril de 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impuso un arancel del 10% a todas las importaciones globales, incluyendo productos de Honduras, como parte de una política proteccionista anunciada como el «Día de la Liberación». Esta medida, que rompe con acuerdos como el CAFTA-DR, busca corregir supuestos desequilibrios comerciales, pero ha generado reacciones mixtas. Mientras algunos países enfrentan tasas más altas, Honduras ha logrado una posición relativa ventajosa. El ministro Promotor de Inversiones, Miguel Medina, abordó hoy cómo este escenario, aunque desafiante, podría beneficiar al país en un contexto de tensiones comerciales globales.
Una posición favorable en un entorno complicado
El ministro Miguel Medina se refirió a la imposición del arancel del 10% a productos hondureños, destacando que, pese al impacto comercial, Honduras salió bien librada dentro de un panorama adverso. «Este es un tema de comercio, y la posición oficial la presentará el secretario de Desarrollo Económico. Sin embargo, quiero que el pueblo hondureño sepa que, en un escenario complicado, logramos lo mejor posible», afirmó. Según Medina, la relación de cooperación entre el Gobierno de Honduras y la administración Trump ha jugado un papel clave, permitiendo que el país reciba un trato preferencial frente a otros competidores internacionales.
Ventaja competitiva frente a otros países
Medina explicó que el arancel mínimo del 10% aplicado a Honduras, en contraste con tasas más altas como el 54% a China, posiciona al país como una opción atractiva en el mercado estadounidense. Antes de esta medida, productos como camisetas hondureñas ingresaban a EE.UU. sin aranceles gracias al CAFTA-DR, mientras que las chinas enfrentaban un 20%. Ahora, con el nuevo esquema, la diferencia de costos entre una camiseta hondureña y una china asciende a un 44%. «Esto eleva nuestra competitividad. Podemos vender a mejores precios, lo que es una excelente noticia para nuestras empresas», señaló el ministro, resaltando sectores como los textiles y la industria automotriz.
Impacto en los consumidores estadounidenses
A pesar de los beneficios para Honduras, Medina subrayó que el mayor impacto recaerá en los consumidores de EE.UU. «Los estadounidenses sentirán un aumento directo en sus bolsillos debido a los aranceles globales», afirmó. Productos como el café, los textiles y otros bienes importados se encarecerán, afectando el poder adquisitivo en ese mercado. Para Honduras, esto podría significar una leve presión sobre la demanda de sus exportaciones en el corto plazo, pero la ventaja arancelaria compensaría este riesgo al mantener precios más bajos que los de competidores como China o incluso México.
Oportunidades para la industria automotriz y la inversión
El ministro destacó un efecto positivo inesperado: el interés de empresas automotrices en Honduras. En las últimas semanas, varias compañías han evaluado trasladar operaciones desde México, donde los aranceles también han subido, hacia Honduras. Medina relató la visita de altos ejecutivos de una firma estadounidense de renombre que ve al país como un nuevo destino de inversión. «Estas visitas reflejan cómo los ajustes arancelarios fortalecen el atractivo de Honduras», dijo, subrayando que la estabilidad política y las ventajas comerciales están atrayendo atención internacional.
Un llamado a capitalizar las ventajas
Finalmente, Medina instó a aprovechar esta coyuntura para potenciar las inversiones. «Tenemos una oportunidad única para posicionar a Honduras como un hub competitivo en la región», afirmó. El ministro enfatizó la necesidad de agilizar procesos burocráticos y promover incentivos para que las empresas nacionales y extranjeras capitalicen esta ventaja arancelaria. Este enfoque podría traducirse en más empleos, mayor producción y un impulso económico sostenido, especialmente en sectores estratégicos como la maquila y la manufactura.
