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15 agosto , 2026

El precio del café sigue por las nubes gracias a las problemáticas globales

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Tegucigalpa. El precio del café ha alcanzado niveles récord, en un contexto marcado por el cambio climático, la inestabilidad política y problemas financieros. Aunque es posible que los precios máximos se moderen, los expertos advierten que la volatilidad persistirá.

Escalada de precios

El precio de la variedad arábica, que aumentó un 90% durante 2024, alcanzó el 10 de diciembre su récord histórico de 3,48 dólares por libra, superando su máximo de 1977. El café robusta también registra precios elevados.

Esta disparada de precios está impulsada por la especulación y el temor a malas cosechas en Brasil y Vietnam, los mayores productores mundiales, debido a una sequía que sigue a varios años en los que la demanda superó la oferta. Además, las «perturbaciones en el mar Rojo, que alargan el transporte de Asia hacia Europa y los retrasos en varios puertos», según Carlos Mera, analista de Rabobank, han agravado la situación.

Los compradores también tienen en cuenta la posible aplicación de una ley antideforestación en la Unión Europea —actualmente aplazada— y el potencial aumento de aranceles que podría implementar Donald Trump en Estados Unidos.

Cambios en la demanda

A pesar de estos desafíos, la demanda de café sigue siendo alta. En 2024, se observó «una pequeña bajada en los mercados maduros», explica Mera. En Europa, esto se atribuye a «la crisis del coste de la vida», mientras que en Estados Unidos podría deberse al auge de tratamientos para perder peso, que compiten con bebidas como el café latte.

Por otro lado, la demanda en China está «en fuerte alza». Durante el año 2023-2024, el país importó 4,3 millones de sacos de café, frente a los 1,5 millones de hace cuatro años. Según los analistas, esta tendencia se intensificará. China ocupa actualmente el puesto 13 entre los productores mundiales, con alrededor de 2 millones de sacos anuales.

Proyección hacia nuevos territorios

Brasil aporta aproximadamente el 40% de la producción global, seguido por Vietnam (17%), Colombia (7%), Indonesia (6%), Etiopía (5%), Uganda, India, Honduras, Perú, y México el porcentaje restante. Algunos países, como Brasil, podrían expandir su producción a mayores altitudes, aprovechando terrenos planos que facilitan la mecanización. Sin embargo, países como Ecuador, Burundi o Colombia enfrentarán mayores desafíos.

En África, Togo, Costa de Marfil y Kenia —países que en el pasado abandonaron el café en favor del cacao o el aguacate— podrían desempeñar un rol clave en el futuro. Los agrónomos recomiendan adaptaciones como el uso de cubierta vegetal para proteger los cultivos, la diversificación frente al monocultivo y estrategias contra las plagas.

El reto de los pequeños productores

Los pequeños agricultores, responsables de dos tercios de la producción mundial con menos de una hectárea por finca, enfrentan grandes retos económicos. Muchos viven por debajo del umbral de pobreza.

Para abordar esta situación, el G7 aprobó en octubre la creación de un Fondo Mundial para la Sostenibilidad y la Resiliencia del Café. Impulsado por la Organización Internacional del Café (OIC) y empresas del sector, el fondo buscará financiamiento público y privado para fomentar la innovación.

Asimismo, numerosos expertos destacan la necesidad de remunerar de manera más justa a los productores. Aunque el comercio justo garantiza un precio mínimo, solo representa el 5% de la producción mundial. El resto, más del 80%, es cosechado por pequeños agricultores y vendido a grandes empresas transformadoras que dominan el mercado global.

 

Por Linda Gutiérrez

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