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1 octubre , 2026

¿Qué riesgos enfrenta Honduras si continúan desacelerándose el PIB, las remesas y la inversión privada?

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El crecimiento económico pierde dinamismo mientras inflación, subsidios, deuda eléctrica y menor inversión aumentan la presión sobre las finanzas públicas.

La economía de Honduras inicia el segundo semestre de 2026 con señales mixtas. Mientras mantiene reservas internacionales sólidas, menor riesgo país y avances en el programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el crecimiento económico muestra una desaceleración, la inflación permanece fuera del rango objetivo y persisten desafíos estructurales como la crisis financiera de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), según el más reciente Radar Económico de Sendas.


¿Por qué la economía hondureña está creciendo con menos fuerza en 2026?

El principal mensaje del informe de Sendas es que la economía hondureña continúa creciendo, pero lo hace a un ritmo significativamente menor que hace un año.

Las cifras muestran un cambio de tendencia. El Producto Interno Bruto (PIB) aumentó 3.6 % durante el primer trimestre de 2026, inferior al 4.3 % observado en el mismo período de 2025. Más revelador aún resulta el comportamiento del Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE), elaborado por el Banco Central de Honduras (BCH), cuyo crecimiento pasó de 4.5 % en diciembre de 2025 a apenas 2.1 % en mayo de 2026, reflejando una desaceleración sostenida de la actividad productiva.

Indicador 2025 2026
PIB (I trimestre) 4.3 % 3.6 %
IMAE 4.5 % (dic.) 2.1 % (mayo)

Esta pérdida de dinamismo coincide con una moderación de los motores tradicionales del crecimiento: las remesas familiares, la maquila, el consumo privado y la inversión empresarial comienzan a mostrar menor capacidad para impulsar la economía.

A diferencia de 2023 y 2024, cuando el crecimiento estuvo respaldado por una recuperación del consumo interno y el fuerte ingreso de remesas, 2026 refleja una economía más dependiente de la inversión pública y con un sector privado más cauteloso frente a la incertidumbre internacional.


¿Cómo se compara Honduras con el resto de Centroamérica?

Aunque la desaceleración afecta a buena parte de la región, Honduras mantiene un crecimiento cercano al promedio centroamericano.

Según las proyecciones recientes del FMI, Banco Mundial y la CEPAL, la región experimenta una normalización del crecimiento después del fuerte rebote económico posterior a la pandemia.

Proyecciones aproximadas de crecimiento económico 2026

País Crecimiento esperado
Costa Rica Superior al promedio regional
Guatemala Cerca de 4 %
Honduras Entre 3 % y 4 %
Nicaragua Moderado
El Salvador Menor dinamismo regional

Sin embargo, mientras economías como Costa Rica han logrado diversificar su crecimiento mediante servicios tecnológicos, dispositivos médicos e inversión extranjera directa, Honduras continúa dependiendo en mayor medida de sectores tradicionales como maquila, agricultura, remesas y consumo interno.

Esa estructura hace que el país sea más sensible a factores externos como cambios en la economía estadounidense, variaciones en los precios internacionales o fenómenos climáticos.


¿Por qué la inflación continúa siendo una preocupación?

Otro de los indicadores que refleja la presión sobre la economía es el comportamiento de los precios.

La inflación interanual alcanzó 5.83 % en junio, permaneciendo por tercer mes consecutivo por encima del rango de tolerancia establecido por el Banco Central de Honduras.

El informe explica que buena parte de esta presión proviene del incremento internacional del petróleo.

En mayo, los productos transables aportaron 4.26 puntos de los 6.09 puntos de inflación acumulada, es decir, alrededor del 70 % del incremento observado ese mes.

El transporte registró un crecimiento cercano al 17 % interanual, convirtiéndose en uno de los principales transmisores del aumento del costo de vida hacia el resto de la economía.

El FMI proyecta que la inflación hondureña cierre 2026 alrededor de 5.7 % y no retorne al objetivo cercano al 4 % sino hasta finales de 2028, reflejando que las presiones inflacionarias podrían mantenerse durante varios años.


¿Qué papel están jugando los subsidios públicos?

El informe de Sendas destaca que el Gobierno ha utilizado subsidios para amortiguar parte del impacto internacional sobre combustibles y energía.

Hasta mayo de 2026, el Estado había destinado aproximadamente L661.2 millones para subsidiar combustibles y energía eléctrica.

No obstante, el análisis advierte que estos mecanismos alivian temporalmente el costo para hogares y empresas, pero incrementan la presión sobre unas finanzas públicas que ya enfrentan importantes compromisos fiscales.

El efecto puede observarse en la tarifa eléctrica.

Aunque parte del aumento fue absorbido mediante subsidios, la tarifa registró un incremento de 12.5 % en julio, mientras una parte adicional del ajuste quedó pendiente para los siguientes trimestres.

Desde una perspectiva macroeconómica, mantener subsidios permanentes puede reducir el espacio fiscal disponible para inversión pública, infraestructura y programas sociales.


¿Por qué la ENEE continúa siendo el principal riesgo estructural?

Pocas variables concentran tanto impacto económico como la situación financiera de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE).

Según el Marco Macro Fiscal de Mediano Plazo (MMFMP), la empresa requerirá aproximadamente L9,833 millones durante 2026, equivalentes a 0.9 % del PIB, para cubrir sus necesidades financieras.

A ello se suma una deuda superior a US$4,500 millones, equivalente a cerca del 11 % del PIB, además de pérdidas técnicas y comerciales cercanas al 38 % de la energía que ingresa al sistema.

Esa energía no facturada representa alrededor de US$500 millones anuales, aproximadamente 1.3 % del PIB, recursos que dejan de ingresar al sistema eléctrico y terminan aumentando la presión sobre las finanzas públicas.

Mientras otros países centroamericanos, como Panamá y Costa Rica, mantienen empresas eléctricas con menores niveles de pérdidas, Honduras continúa enfrentando uno de los principales desafíos estructurales para mejorar su competitividad y atraer inversión privada.


¿Qué fortalezas mantiene la economía hondureña?

Pese al deterioro de algunos indicadores, el informe identifica elementos positivos que continúan fortaleciendo la estabilidad macroeconómica.

Entre ellos destacan:

  • Reservas internacionales históricamente elevadas.
  • Reducción del riesgo país hasta 167 puntos básicos.
  • Colocación de bonos soberanos a menores tasas que en 2024.
  • Avances en el acuerdo vigente con el FMI.
  • Acceso a financiamiento internacional en mejores condiciones.

Estos indicadores mejoran la percepción internacional sobre la estabilidad financiera del país y reducen el costo del financiamiento externo.

Sin embargo, los especialistas coinciden en que esa estabilidad deberá traducirse en mayor productividad, inversión privada y generación de empleo para sostener el crecimiento en el mediano plazo.


¿Qué riesgos marcarán el segundo semestre de 2026?

El Radar Económico de Sendas identifica varios factores que podrían definir el desempeño económico durante los próximos meses.

Entre ellos destacan el posible desarrollo del fenómeno de El Niño, el comportamiento de las remesas familiares, la evolución de los precios internacionales del petróleo, las tensiones geopolíticas, la incertidumbre comercial global y los cambios migratorios en Estados Unidos, principal socio económico de Honduras.

También cobran importancia la evolución de los precios de exportación, el mayor costo de las importaciones y el efecto que nuevos ajustes en combustibles puedan tener sobre la inflación y las tarifas eléctricas.

Todos estos factores inciden directamente sobre el consumo, la inversión, el empleo y la capacidad de crecimiento de una economía altamente abierta y dependiente del comercio internacional.


¿Puede Honduras convertir la estabilidad financiera en crecimiento sostenible?

El panorama descrito por Sendas muestra una economía que conserva fortalezas macroeconómicas importantes, pero enfrenta un cambio de ciclo. La reducción del riesgo país, las reservas internacionales, el respaldo del FMI y un menor costo de financiamiento ofrecen una base de estabilidad, aunque ya no son suficientes por sí solos para sostener un crecimiento robusto. El desafío para Honduras durante los próximos años será transformar esa estabilidad en mayor productividad, inversión privada, competitividad y reformas estructurales —especialmente en el sector eléctrico— que permitan recuperar dinamismo económico sin comprometer la sostenibilidad de las finanzas públicas.

Por Linda Gutiérrez

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