El sector exportador reacciona con más producción, eficiencia y nuevos destinos estratégicos.
330 mil libras menos. Centroamérica casi paralizada. Estados Unidos y Taiwán comprando menos. Pero más dólares ingresando al país. Así comenzó 2026 para uno de los sectores más dinámicos de la economía hondureña. El camarón cultivado enfrenta un ajuste inesperado en volumen, mientras redefine su estrategia comercial en un escenario internacional más complejo.
Un arranque en retroceso
La exportación hondureña de camarón cultivado cayó 4.52% en enero de 2026. Según informó la Asociación Nacional de Acuicultores de Honduras (Andah), el volumen exportado pasó de 7,303,951 libras en enero de 2025 a 6,973,164 libras en el mismo mes de 2026, una diferencia de 330,787 libras.
Javier Amador, director ejecutivo de la Andah, explicó que el descenso responde principalmente a la caída en mercados específicos. “El cierre del mercado de Guatemala impactó directamente los envíos a Centroamérica”, señaló. Solo esa región pasó de absorber 1,094,246 libras a 335,316, una reducción de más de 758 mil libras en apenas un año.
El dato preocupa porque Centroamérica había sido un mercado estable. Sin embargo, el sector ya anticipaba ajustes tras tensiones comerciales y variaciones en la demanda regional.
Estados Unidos y Taiwán: dos retrocesos sensibles
El informe también muestra disminuciones importantes en otros destinos estratégicos. Las exportaciones hacia Taiwán bajaron de 938,975 a 409,609 libras. Hacia Estados Unidos, el volumen cayó de 351,404 a 152,465 libras.
“Son mercados relevantes, pero estamos trabajando en mejorar las condiciones de acceso”, explicó Juan Carlos Javier, presidente de la Andah. El dirigente recordó que Taiwán mantiene un arancel del 20% sobre el camarón hondureño, mientras Estados Unidos aplica un 10%, lo que reduce competitividad frente a otros proveedores asiáticos y latinoamericanos.
El nuevo gobierno hondureño ha iniciado gestiones para revisar estos aranceles. Según el sector, una eventual reducción podría cambiar el panorama exportador en el segundo semestre del año.
México y Europa: los salvavidas del arranque
Mientras algunos mercados retroceden, otros crecen con fuerza. México incrementó sus compras de 2,103,949 a 2,849,996 libras, un aumento de más de 746 mil libras. La Unión Europea también elevó sus adquisiciones de 2,573,771 a 2,906,136 libras.
Juan Carlos Javier sostuvo que “la diversificación de mercados ha sido clave para amortiguar las caídas”. Europa valora estándares sanitarios y trazabilidad, mientras México mantiene una demanda sólida por camarón hondureño.
Este reequilibrio geográfico evidencia un cambio estratégico: depender menos de un solo mercado y ampliar la presencia en destinos con mejores precios o menores barreras comerciales.
Menos volumen, más ingresos
Aunque el volumen exportado cayó, las divisas mostraron un comportamiento distinto. Según la Andah, los ingresos pasaron de 25,734,107 a 27,046,335 dólares, un incremento nominal de 1.3 millones de dólares.
La explicación está en el valor agregado. Las exportaciones de camarón procesado crecieron de 3,405,841 a 3,679,928 libras, impulsando los ingresos de 15.3 a 17.1 millones de dólares.
Juan Carlos Javier lo resumió así:
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Mayor procesamiento industrial en plantas locales
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Más libras por hectárea cultivada gracias a tecnificación
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Mejores precios en mercados europeos
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Estrategia de exportar productos con mayor valor agregado
“El negocio no es solo vender más libras, sino vender mejor”, explicó el presidente de la Andah. Esa transición implica inversión en tecnología, control sanitario y eficiencia productiva.
La apuesta por la tecnificación
La acuicultura hondureña se concentra principalmente en Choluteca y Valle. En 2025, según datos oficiales del sector, se exportaron 68,915,947 libras por 260,991,553 dólares.
Para 2026, los pronósticos preliminares apuntan a incrementar en 32% la producción de biomasa y alcanzar 159 millones de libras. El volumen exportado podría oscilar entre 85 y 90 millones de libras.
“Habrá mayor producción por la tecnificación progresiva de las fincas”, afirmó Juan Carlos Javier. Esto significa más densidad de siembra, mejor control de alimentación, sistemas automatizados y eficiencia en cada hectárea cultivada.
El desafío es mantener estabilidad climática y acceso fluido a mercados internacionales. El acceso a Corea del Sur, autorizado el año pasado, será gradual debido a estrictos requisitos sanitarios.
Un sector clave para la economía
El camarón es uno de los principales productos de exportación agrícola no tradicional de Honduras. Genera miles de empleos directos e indirectos en el sur del país y dinamiza economías locales.
La industria acuícola también compite en un entorno internacional donde Ecuador, India y Vietnam dominan el mercado global. En ese contexto, Honduras apuesta por calidad, trazabilidad y cumplimiento sanitario como ventajas competitivas.
Según cifras del Banco Central, las exportaciones totales del país dependen fuertemente de productos agroindustriales y manufactura ligera. Por eso, cualquier variación en el camarón impacta balanza comercial, generación de divisas y empleo regional.
Para la clase media urbana, este movimiento puede parecer lejano. Pero cada dólar adicional en exportaciones fortalece reservas internacionales, estabiliza el tipo de cambio y sostiene actividad económica interna.
Un 2026 de ajustes y oportunidades
El arranque del año muestra que el sector atraviesa una fase de ajuste más que de crisis estructural. Caídas en volumen, pero crecimiento en valor. Mercados que se cierran y otros que se expanden.
“Estamos diversificando riesgos”, insistió Javier Amador. El sector confía en que mejores condiciones comerciales con Taiwán y Estados Unidos puedan revertir parcialmente las cifras en los próximos meses.
La clave estará en mantener productividad, reducir costos logísticos y fortalecer acuerdos comerciales. El camarón hondureño no enfrenta un desplome generalizado, sino una reconfiguración de su mapa exportador.
El 2026 apenas comienza. Y el verdadero resultado no se medirá solo en libras exportadas, sino en la capacidad del sector para adaptarse a un comercio global cada vez más exigente y competitivo.

