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3 octubre , 2026

Se reactiva la ruta hacia el nuevo ajuste salarial en Honduras

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Después de semanas de expectativa en el sector empresarial y sindical, el Gobierno confirmó que se acelera la instalación de la mesa de negociación del salario mínimo. El secretario de Trabajo, Fernando Puerto, anunció que el proceso administrativo está en su fase final y que la próxima semana podría quedar oficialmente conformada la instancia tripartita que definirá el ingreso de miles de trabajadores hondureños.

“Estamos agilizando los procesos para instalar la mesa”, expresó Puerto, al referirse a la acreditación formal de los representantes del sector obrero, empresarial y gubernamental. Según explicó, el paso inmediato es validar la representación de cada parte para que las discusiones comiencen sin retrasos.

Un proceso clave para 2026

La negociación del salario mínimo no es un trámite menor en Honduras. Impacta directamente a trabajadores de comercio, industria, maquila, construcción, agroindustria y servicios, entre otros sectores. Cada ajuste redefine estructuras de costos empresariales, contratos laborales y expectativas de consumo interno.

En la práctica, la mesa tripartita debe analizar variables como inflación, productividad, crecimiento económico, capacidad de pago de las empresas y situación del empleo formal. El salario mínimo vigente fue acordado bajo un esquema plurianual que contempló incrementos escalonados, pero el nuevo ciclo de negociación abre el debate sobre si las condiciones económicas actuales justifican un ajuste adicional.

Fernando Puerto subrayó que el objetivo es que la discusión sea técnica y transparente.

“Queremos que todos los sectores estén debidamente acreditados para avanzar lo antes posible”

Inflación y costo de vida: el telón de fondo

El contexto económico agrega presión al debate. Durante los últimos años, Honduras ha enfrentado aumentos en alimentos, transporte y servicios básicos, aunque con una inflación que se ha moderado respecto a los picos registrados tras la pandemia y la crisis internacional de precios.

El costo de la canasta básica continúa siendo una preocupación central para las familias de clase trabajadora. En zonas urbanas, el ingreso mínimo suele destinarse mayoritariamente a alimentación, alquiler y transporte. En áreas rurales, el salario mínimo también compite con la informalidad, que supera el 70 % del empleo total, según estimaciones oficiales.

En este escenario, sindicatos presionan por un ajuste que compense la pérdida de poder adquisitivo, mientras el sector privado advierte sobre el impacto en costos operativos, especialmente en pequeñas y medianas empresas.

Empresa privada y sector obrero: posiciones en tensión

Tradicionalmente, la negociación salarial en Honduras ha estado marcada por tensiones. El sector empresarial suele enfatizar la necesidad de mantener competitividad regional, especialmente frente a países como Guatemala y El Salvador, donde los costos laborales pueden ser comparables o menores en ciertos rubros.

Por su parte, las centrales obreras argumentan que el salario mínimo debe garantizar condiciones dignas y responder al encarecimiento del costo de vida. En años anteriores, los acuerdos han sido posibles mediante incrementos diferenciados según tamaño de empresa y actividad económica.

La instalación formal de la mesa será el primer termómetro para medir el tono del diálogo. Si bien el secretario Puerto habló de agilidad y consenso, el debate de fondo girará en torno a cuánto puede subir el salario sin afectar empleo formal ni inversión.

Impacto en consumo y economía interna

Un ajuste salarial tiene efectos inmediatos en el consumo interno. Más ingreso disponible puede dinamizar comercio y servicios, especialmente en zonas urbanas. Sin embargo, también puede presionar precios si las empresas trasladan mayores costos a los consumidores.

En un país donde el empleo formal representa una proporción limitada del mercado laboral, el salario mínimo también influye indirectamente en el sector informal, que suele tomarlo como referencia para fijar remuneraciones.

Economistas locales coinciden en que el reto es encontrar un equilibrio entre poder adquisitivo y sostenibilidad empresarial. Honduras compite por atraer inversión en maquila y agroindustria, sectores intensivos en mano de obra donde el costo salarial es un factor determinante.

Un debate que va más allá del salario

La reactivación de la mesa salarial ocurre en un momento en que el país busca estabilidad económica, generación de empleo y mayor formalización laboral. El ajuste no solo impacta planillas empresariales, sino también contratos colectivos, aportaciones al seguro social y cálculo de prestaciones.

Además, el salario mínimo funciona como referencia para multas, indemnizaciones y otros parámetros legales, lo que amplifica su alcance en la economía.

El anuncio del secretario de Trabajo marca el inicio de una nueva etapa de discusión. La próxima semana será clave para definir la composición oficial de la mesa y el calendario de reuniones. A partir de allí, comenzará un proceso que, como cada año, pondrá sobre la mesa cifras, proyecciones y la pregunta central que atraviesa a miles de hogares hondureños: cuánto debe ganar un trabajador para sostener su vida en el contexto actual del país.

Por Linda Gutiérrez

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