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28 agosto , 2026

Reforma eléctrica: prometen energía más barata mientras la ENEE pierde L50 millones diarios

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La reforma eléctrica entra en fase decisiva mientras la ENEE enfrenta pérdidas millonarias, déficit financiero y presión para garantizar energía continua.

La promesa es contundente: un recibo de electricidad más barato y energía las 24 horas. El problema es que Honduras llega a esta reforma con una Empresa Nacional de Energía Eléctrica que, según el presidente de la Comisión de Energía del Congreso Nacional, Milton Puerto, pierde L50 millones diarios. El desafío no es solamente aprobar una ley: es conseguir que los cambios se traduzcan en menores pérdidas, mejor servicio y tarifas sostenibles para hogares y empresas.

¿Está realmente a las puertas Honduras de una nueva reforma eléctrica?

El Congreso Nacional entró en la fase final de discusión de las reformas al subsector eléctrico. Milton Puerto afirmó que el documento sometido a consenso ya incorpora propuestas de diferentes sectores y que existe posibilidad de concretar el acuerdo durante esta semana.

El objetivo político está claramente definido: reducir el costo que pagan los consumidores y avanzar hacia un suministro de electricidad durante las 24 horas.

Pero detrás de esa promesa existe una ecuación financiera mucho más compleja. Mientras la reforma busca modificar las condiciones del mercado eléctrico, la ENEE continúa enfrentando pérdidas operativas que drenan recursos públicos.

Los números que explican el tamaño del problema

  • L50 millones diarios: pérdidas de la ENEE señaladas por Milton Puerto.
  • L1,500 millones: equivalencia mensual aproximada de esas pérdidas si se mantiene ese ritmo durante 30 días.
  • L18,250 millones: equivalente anualizado de L50 millones diarios.
  • L9,125 millones: pérdidas equivalentes en apenas seis meses a ese mismo ritmo.
  • 24 horas: meta planteada por los promotores de la reforma para garantizar el suministro.
  • Menor tarifa: principal promesa para el consumidor final.

La magnitud es relevante: L18,250 millones anuales equivalen a una cantidad capaz de cambiar significativamente el margen fiscal disponible para inversión pública si la empresa lograra reducir estructuralmente ese drenaje.

¿Puede bajar el recibo mientras la ENEE pierde L50 millones cada día?

Aquí está el punto económico central de la discusión.

Una reducción de tarifas no puede sostenerse indefinidamente mediante transferencias públicas si los problemas estructurales de generación, transmisión, distribución, pérdidas técnicas y no técnicas permanecen intactos.

La promesa de electricidad más barata necesita, por tanto, estar acompañada de una reducción comprobable del costo total del sistema.

Cada L1,000 millones que la ENEE deje de perder representan recursos que podrían destinarse a inversión, mantenimiento, expansión de redes o reducción de necesidades de financiamiento.

Y la diferencia entre administrar una empresa con pérdidas y convertirla en una empresa financieramente sostenible no depende solamente de aprobar una reforma legislativa.

Depende de cuánto cuesta producir cada kilovatio-hora, cuánto se pierde antes de llegar al usuario, cuánto se factura, cuánto se cobra y cuánto termina pagando finalmente el Estado.

¿Por qué las pérdidas de la ENEE también son un problema fiscal?

El propio Puerto llevó la discusión más allá del sector eléctrico y vinculó las pérdidas de la ENEE con la prestación de servicios públicos, particularmente con el sistema sanitario.

Su argumento es que cada lempira que desaparece de las finanzas eléctricas representa recursos que dejan de estar disponibles para otras prioridades del Estado.

La comparación permite dimensionar el problema:

  • L50 millones diarios de pérdidas eléctricas.
  • L350 millones por semana, bajo el mismo ritmo.
  • L1,500 millones por mes, aproximadamente.
  • L4,500 millones por trimestre.
  • L9,125 millones en seis meses.
  • L18,250 millones en un año, si la pérdida diaria permanece constante.

No significa que ese dinero pueda trasladarse automáticamente al presupuesto de salud, educación o infraestructura. Pero sí evidencia el costo de oportunidad fiscal de mantener un sistema eléctrico con pérdidas de esa magnitud.

¿Qué tendría que cambiar para que la reforma sea realmente más barata?

La reducción del recibo no depende exclusivamente de una decisión política sobre tarifas.

El sistema necesita atacar varios componentes simultáneamente: generación, contratación de energía, pérdidas de distribución, recuperación de cartera, transmisión, mantenimiento e inversiones.

Una reforma eficaz debería permitir medir resultados con indicadores concretos:

  • Pérdidas de energía: cuánto baja cada año.
  • Costo promedio de generación: cuánto cuesta producir la electricidad.
  • Costo de compra: cuánto paga la ENEE a generadores.
  • Recaudación: cuánto de la energía facturada efectivamente se cobra.
  • Interrupciones: cuántas horas permanece sin servicio un usuario promedio.
  • Inversión: cuánto capital nuevo llega al sistema.
  • Tarifa: cuánto paga finalmente el consumidor.
  • Finanzas de la ENEE: cuánto disminuye la necesidad de transferencias o endeudamiento.

La reforma será económicamente verificable cuando esos indicadores comiencen a moverse en la dirección prometida.

¿La energía las 24 horas es una promesa o una meta financieramente alcanzable?

El suministro continuo requiere mucho más que aumentar la generación disponible.

Una red puede disponer de suficiente electricidad y aun así presentar interrupciones si existen problemas de transmisión, distribución, mantenimiento, sobrecarga de circuitos o pérdidas.

Por eso, la promesa de 24 horas de energía debe analizarse como un objetivo de infraestructura y no solamente como una declaración política.

Para Honduras, eso implica inversiones en redes, subestaciones, transmisión, distribución y sistemas de medición, además de una estructura de generación capaz de responder a la demanda.

La pregunta económica será cuánto costará alcanzar esa confiabilidad y quién pagará la inversión.

¿Qué significa esto para las empresas y la inversión?

La electricidad no es únicamente un servicio doméstico. Es uno de los costos estructurales de la producción hondureña.

Una empresa que enfrenta interrupciones necesita plantas de respaldo, combustible, baterías, mantenimiento adicional y equipos de protección. Todo ese gasto termina incorporándose al costo de producir en Honduras.

Por eso, una electricidad más confiable puede convertirse en una política de competitividad.

El impacto potencial se extiende a:

  • Industria manufacturera.
  • Maquila y zonas francas.
  • Agroindustria.
  • Comercio y supermercados.
  • Hoteles y turismo.
  • Centros logísticos.
  • Telecomunicaciones.
  • Pequeñas y medianas empresas.

Una reducción real de costos energéticos puede mejorar márgenes empresariales y hacer más atractivas nuevas inversiones.

¿Dónde está el verdadero riesgo de la reforma?

El riesgo no está solamente en que el Congreso no logre aprobar el proyecto.

También existe el riesgo contrario: aprobar una reforma que modifique las reglas pero no resuelva las pérdidas estructurales de la ENEE.

Si las pérdidas permanecen cerca de L50 millones diarios, cualquier reducción tarifaria que no esté acompañada de eficiencia, inversión y saneamiento financiero podría terminar generando una presión adicional sobre las finanzas públicas.

La discusión, por tanto, debería superar la pregunta de si la reforma es políticamente conveniente.

La pregunta económica es mucho más incómoda:

¿Cuánto costará transformar una empresa que pierde alrededor de L18,250 millones anualizados en una empresa capaz de ofrecer electricidad confiable a un precio competitivo?

¿Qué debe vigilar el consumidor después de aprobada la ley?

La verdadera prueba comenzará después de la votación.

El consumidor debería poder observar públicamente, trimestre a trimestre:

  • cuánto perdió la ENEE;
  • cuánto recuperó en mora;
  • cuánto disminuyeron las pérdidas eléctricas;
  • cuánto compró de energía;
  • cuánto pagó por esa energía;
  • cuánto invirtió en redes;
  • cuántas horas de interrupciones registró;
  • cuánto cambió la tarifa promedio;
  • cuánto financiamiento necesitó del Estado.

La reforma no debería medirse por la cantidad de artículos aprobados, sino por los lempiras que deje de perder la ENEE y por los lempiras que deje de pagar el consumidor.


DATOS DUROS | LA ECUACIÓN ELÉCTRICA DE HONDURAS

  • L50 millones diarios: pérdidas de la ENEE señaladas por Milton Puerto.
  • L350 millones: pérdida equivalente cada siete días.
  • L1,500 millones: pérdida mensual aproximada.
  • L18,250 millones: pérdida anualizada a ese ritmo.
  • 24 horas: objetivo anunciado para el suministro eléctrico.
  • 2 variables críticas: tarifa al consumidor y sostenibilidad financiera de la ENEE.
  • 3 frentes decisivos: generación, transmisión y distribución.
  • 4 indicadores que deberían mejorar: pérdidas, continuidad, costos y finanzas.
Por Linda Gutiérrez

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